Capsulas de Carreño

Par de novios

Jorge Ivan LondoñoPor: Jorge Iván Londoño

*Los 90 minutos finales de este idilio se jugarán en el sofá del Atanasio.

Como buen par de novios, Nacional y Huracán se conocen sus fortalezas y debilidades. Saben que como es un noviazgo corto, ninguno afloja lo que el otro pretende.

El verde se acomodó rápido al partido, y comenzó a imponer su ley de toque, al principio con algunos altibajos en la entrega pero se fue asentando. Esta vez la defensa tuvo mayor solides, gracias al muy buen trabajo de los laterales, Bocanegra y Díaz, y de la pareja de centrales, quienes definitivamente se escrituraron el puesto. Por fortuna, ese aleve empujón de Ávila a Aguilar comenzando el partido, que lo mando a revisar el zócalo de la valla publicitaria, no tuvo consecuencias graves.   

Pérez y Mejía en su dimensión, a pesar de las tempraneras tarjetas amarillas, la de Mejía por recordarle al solapado de Ávila que día se celebra ahora en mayo, situación generada por otro empujón, rodearon a Guerra, el mejor de los veintidós, para ayudarle en su rol de motor del equipo. Adelante Berrio con pocos chispazos, para destacar un mano a mano con el portero que no fructifico. Ruiz muy poco y Copete muy equilibrado, una falta suya por cada intervención.

Nacional, que en muchos pasajes jugo mas pensando en el partido de vuelta, copio la pobreza atacante de su “novio”, de ahí que las oportunidades de gol fueran muy escasas. Berrio y Pérez por Nacional, y la más nítida del partido por parte de Huracán,  magistralmente sorteada por Armani (inmenso) en dos tiempos, quien de paso, alcanzo 630 minutos con su valla virgen, algo muy escaso en estos tiempos.

Siguiendo con las oportunidades de gol, no podemos pasar por alto el penalti dejado de sancionar por el árbitro chileNO (nada imparcial con las tarjetas) a favor de Nacional, por el empujón del defensa a Sebastián

Los cambios de Nacional, entre otras, vimos al profesor Rueda con muestras de alguna indisposición, no tuvieron trascendencia. Ibarbo debería entrar con un palito para que se lo ponga al balón y lo disfrace de bombón. Ibargüen, una de dos, o sus compañeros no se dieron cuenta de que entro, o el no se dio por aludido del cambio, y Rodin entro para darle paso al aplauso para Guerra, de parte de los hinchas verdes apostados en la tribuna

Los 90 minutos finales de este idilio se jugaran en el sofá del Atanasio, donde Nacional deberá ser contundente para demostrarle a Huracán quien es el que manda en casa

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