Capsulas de Carreño

Para volver a creer.

Dayro Moreno, doblete, clasificaciòn, euforia verde. Foto Comunicaciones Atlético Nacional.

Por Jorge Alberto Cadavid Marín,
columnista Cápsulas


Una noche imposible, pero una disposición total, las tribunas al ingreso al campo, cantaban seguros, el hueeevo, hueeevo, para indicar la hombría con que se debía enfrentar el compromiso, el jugador 12 era participe, hacia parte del compromiso.

Y la respuesta fue de hombres, con actitud, con disposición, con ganas de remontar y hacer olvidar los malos momentos que llegaron con los juegos, el de ida en Cali y ante Delfín.

La preponderancia siempre fue del Verde paisa, como dueño del terreno de juego, de la pelota y de las opciones, la superioridad era aplastante, la posesión tenía sentido, era con profundidad, no vi el regreso de la pelota a su propio campo, era para adelante.

La creación salia de los píes de Henriquez y Bocanegra, la presión alta que permitía el Cali le entregada a estos dos baluartes, todo el terreno para con precisión habilitar los ágiles que llegaban a buscar una posición de gol.

Toda la intensidad que fluía del juego del local, volvía a tener la falta de eficacia atormentando el resultado y apretando el corazón del hincha, tres opciones claras, pero bien claras, al primer minuto de juego, a los trece y a los treinta y cuatro, pusieron de frente a Dayro contra Vargas y se lució el arquero caleño y nos lleno de pena a los estoicos aficionados.

Un primer tiempo donde disfrutamos del mas destacado del partido, Bocanegra, gozamos del crecimiento de Mafla y de la clase de Campuzano y como no hablar del grande de la creación ( mejor de la zaga ) Henriquez.

Un segundo tiempo con el mismo ardor de la primera etapa, con la misma entrega,con el mismo compromiso y deseo, faltaba el gol, y la primera campanada la tocó Bocanegra , le dieron espacio y recorrido, para sacar un disparo que se estrello en el horizontal.

Un Bocanegra superlativo, puso la pierna generando un rebote que encontró bien ubicado a Dayro y recordando su calidad de goleador, logró el tanto que hizo iluminar la negra y lluviosa noche que nos acompañaba.

Nacional se dio un respiro, un descanso en su intenso trajín después de la anotación y ya nos veíamos ante la ruleta de los tiros desde el punto penal, pero en la cancha solo había un equipo, su contendor con su planteamiento timorato, lo predijo su técnico en los preámbulos del partido, lejos de intentar jugar fútbol, no merecía llegar a esta instancia.

A un tiro de esquina ya cerrando el encuentro, un claro penal, premió al que merecía llegar a la semifinal y castigó a quienes creyeron que cerrando, amurallando su terreno, podían mantener la corta ventaja.

Dejemos en que lo pasado ante el Cali en la ida y ante Delfín en Manta, es un simple bajón propio de cualquier equipo y que lo mostrado esta noche nos permite creer que se superarán esos malos momentos y que la ratificación del si se puede se dará ante Colo Colo en la última fecha de la fase de grupos en la Libertadores.

Estamos felices después que muchos ya se rompían las vestiduras y no daban nada por el futuro verde, pero creo podemos seguir creyendo.

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