Por Luis David Obando
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* Sí algo se le debe pedir ahora al Atlético Nacional es regularidad en su actitud y buen juego.
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Saque de puerta. El 3-0 del jueves sobre el Deportivo Cali puede ser el resultado más importante de los partidos hasta ahora jugados por el Atlético Nacional bajo la batuta de Reinaldo Rueda. Los pergaminos del rival, dueño de la estrella más reciente del rentado colombiano, sumados a las dinámicas que tomaron forma con nuevas fichas y planteamientos, llegan en un momento muy oportuno pues la hinchada desea de todo corazón volver a creer en el juego de su Rey de Copas.
Ocho pases cortos. Apreciaciones generales del triunfo sobre Deportivo Cali:
· Mejor el segundo tiempo que el primero, con mayor movilidad y efectividad. Los 45 minutos que le queríamos ver a los verdes.
· Cómo cambia todo cuando le dan bola a Sebastián Pérez. Hay más seguridad y proyección al arco desde el medio campo.
· Marlos Moreno y un debut local tan auspicioso como no se veía en décadas. Se empieza a ver lo que ocurre cuando se mira a los semilleros.
· Portería propia en cero, aunque hay que decir que la artillería azucarera esta vez llegó mojada: apenas un susto y pare de contar. A la zaga todavía le falta examen.
· Más que flojo el aporte de Alcatraz, y no está muy por encima Farid Díaz. Guerra merece capítulo aparte en la puerta de atrás.
· Con su cuota de sudor adicional, Bernal ayudó a empujar en las primeras de cambio. Y Mejía… ahí vamos, gracias.
· Duque podrá botar muchos e increíbles, pero cada tanto la emboca y ahí va ya de goleador. ¡Le rinde!
· Brilló el talento personal y se iluminó el verde: los chispazos de Chará llenaron de luz el juego, y alcanzaron a animar un par de veces a Macnelly.
Un pase largo. Un triunfo bien logrado no da como para lanzar campanas al vuelo, pero tampoco para desmerecer la ocasión diciendo que una sola golondrina no hace verano. El esquema va tomando forma y los movimientos por una vez se vieron bien coordinados. Por fin se vieron unas líneas más adelantadas y algún esfuerzo, sin muchos logros, de elaboración desde recuperaciones en el centro. Y un marcador por encima de la mínima diferencia también ayuda a la percepción de mejoría.
Remate. Si algo se pudiera pedir en este momento es regularidad: que termine la mareadora montaña rusa de momentos fulgurantes y pésimos, alternando emociones encontradas en una fanaticada que no siente que el equipo cuaje del todo como quisiera. Diría que lo del jueves fueron asomos que deben mantenerse, y que ojalá den para que este 2015-2 no sea solo una transición sino una oportunidad para adornar el escudo con una nueva estrella.





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