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Por Miguel Robledo Restrepo.

*O al menos eso fue lo que vi. Y como lo dije en mi anterior columna, confío en Autuori, en su proceso.
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En el primer tiempo un Nacional con un casi milimétrico 4 – 3 – 3, organizado y eficaz en lo que pretendía y en el segundo tiempo, la tromba pastusa que con Camilo Ayala, Arce, Estacio, Eduard López y Campaña asediaron implacablemente el área Verde y erigieron a Harlen Castillo en la figura del partido.
Empecemos. Nacional paró un 4 – 3 – 3 clásico: Cohesión y coherencia son los términos con que lo defino. Román y Banguero por las puntas, Aguirre en la derecha y Zapata por la izquierda. En el medio, Candelo por derecha, Nelson Palacio en el medio y Deossa por la izquierda y adelante, Asprilla por derecha, Tomás Ángel de pívot y Memín por la izquierda y así jugaron casi todo el primer tiempo con Dorlan regresando a volantear.
La defensa, excepto dos incursiones de Estacio bien resueltas por Danovis y dos cabezazos de Tovar, se comportó bien. Del medio hacia adelante hubo juego colectivo como en el gol. Una mala devolución pastusa es capitalizada por Ángel quien arma una pared con Dorlan, remata, rechaza un defensa y Candelo, sin meditarlo saca un potente derechazo al palo de la mano derecha del portero Diego Martínez. 1 a 0 que sería definitivo.
Casi inmediatamente vino otra joya colectiva. Danovis recibe un pase largo, cruzado desde la derecha, se apoya en Ángel quien la ceda a Deossa; este en tiralíneas la pasa por detrás de los defensas para que Candelo, de zurda, haga lucir al portero pastuso. Esto fue lo mejor del primer tiempo, sumado a un largo carrerón de Palacio de área a área para cerrar a Estacio con mucha eficacia y alarde de estado físico.
El segundo tiempo fue a otro precio. Pasto adelantó sus líneas y el asedio comenzó con un remate de Campaña que Castillo logró desviar con la punta de su guayo izquierdo. Poco más tarde, un fuerte remate de Eduard López sacudió el travesaño, luego de un balón que Palacio perdió infantilmente, y otro postazo del mismo López minutos más tarde. Un centro chut de Estacio que Castillo desvía con la palma, fueron algunas de las llegadas del Pasto que convirtieron a Harlen Castillo en la gran figura. Esto sirvió para desnudar las grandes carencias de Nacional en defensa. Le siguen llegando por los costados y ahora, por el centro que era su fortaleza.
En Nacional, salió Candelo tironeado en la parte posterior del muslo y entró Góez. Salió Asprilla y entró Gentil que siguió por la derecha y poco aportó y más tarde salieron Dorlan y Deossa por Torres y Devenish como para quemar tiempo.
Al final, fue un buen inicio de partido de Nacional y un segundo tiempo del Pasto que dejó como figuras a Campaña y a Castillo. Un triunfo que mejora a Nacional en la tabla y que sube la moral del equipo. Y como lo dije en mi anterior columna, confío en Autuori, en su proceso y estoy seguro de que Nacional está para grandes cosas.
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AGREGADO. Se me olvidó mencionar que en la acción más clara del segundo tiempo para Nacional, Tomás Ángel pecó de egoísta. En un claro contragolpe, de dos contra uno y con un ángulo de disparo muy cerrado, le negó el balón a Dorlan que entraba sólo, con el arco de frente y con el portero jugado al lado de Ángel. Faltó compañerismo, sobró egoísmo.
Miguel Robledo Restrepo
Hincha de Club Atlético Nacional
Montebello – Antioquia.





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