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Por: Wbeimar Muñoz Ceballos

Es difícil concebir al D.I.M, sin posesión y circulación de la pelota. Sin ella es un equipo más, entre los veinte del campeonato colombiano : peleador y esforzado, pero no gobernador de los partidos. Es más : terminó sufriendo como una prolongación de su historia centenaria, que se resume en más penas que alegrías. El Medellín del 2016 está acorde con la canción ‘’no necesito tenerte arriba, para quererte glorioso DIM’’ , que es un canto a la desesperanza.
Desde el pitazo inicial Patriotas de apoderó del balón y la iniciativa. La gente de Leonel se recogió en su zona, en una actitud defensiva que puede ser aceptable, siempre y cuando no se olvide de pisar el área contraria. El problema es que por falta de continuidad en el juego, no pudo enlazar más de tres jugadas en el primer tiempo, en el cual solo tuvo protagonismo durante 6 minutos (del 27 al 33) e igual se presentó en el segundo con apariciones ofensivas en 17 minutos (del 22 al 39). En los 67 restantes estuvo más en actitud de destruír juego, que de construirlo, lo que no debiera pasar en el enfrentamiento entre un equipo grande y uno chico, que eso es Patriotas.
Si el local no ganó fue por falta de anchura y profundidad en el ataque, porque solo buscó romper por la banda derecha (redujo así su frente ofensivo a 35 metros) y porque en las acciones de finalización se limitó a centros divididos y no a pases a los compañeros en el área de David González. No obstante, el arquero de Medellín resultó importantísimo, en llegadas peligrosas de Diego Álvarez y Jesús Murillo, aparte de un rechazo de Saíz en la raya y una estrellada de balón en el palo, a disparo de Ibargüen. En la otra zona de candela, también estuvieron cerca del gol Marrugo, Caicedo y Caháis.
Cuando Medellín no sostenía la pelota, Patriotas volvía al ataque una y otra vez…y en resumen, el rojo solo respondió en pequeños segmentos de la confrontación. Estuvo de espaldas a su historia , defendiéndose más con el cierre de espacios, que con la administración del cuero. Se vió emboscado en muchos pasajes y de allí su sufrimiento en el epílogo de la jornada.
El cuadro boyacense rara vez trenzó la penúltima jugada…y el DIM mejoró, no por planificación sino por circunstancias. Expulsado Torres a los 55’, entró Didier Moreno quien le dio limpieza a la salida desde el medio. Caicedo se mostró más incisivo que el reemplazado Castro, un jugador que pasó en puntilla por la cancha. Marrugo quiso ser el líder, pero le faltó ritmo ( lógico en un jugador que viene de una lesión). Finalmente el DT del DIM jugó una última carta con Mosquera y se olvidó de Luis Carlos Arias, lo que significó tacañería en vez de una propuesta que era más viable en el contragolpe.
A pocos minutos del final también se fue expulsado Macías quien con Torres, se perderá el duelo sabatino contra Santa Fe.
El equipo ‘’color sangre toro’’ aguantó la marea colectiva del local, pero no marcó diferencias en la jornada y el 0-0 resultó anodino.
No les parece ???





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