Capsulas de Carreño

Persecución a la historia. Por Pablo Arbeláez Restrepo

 

Santiago Botero tuvo su exitoso paso por la pista, al ser medalla de plata en la prueba de la persecución individual en una Copa del Mundo celebrada en el año de 1995, en Quito, Ecuador. Foto Reuters / El Colombiano.

Santiago Botero tuvo su exitoso paso por la pista, al ser medalla de plata en la prueba de la persecución individual en una Copa del Mundo celebrada en el año de 1995, en Quito, Ecuador. Foto Reuters / El Colombiano.

 

Por Pablo Arbeláez Restrepo

Pablo Arbelaez

Fueron mucha la plata y los esfuerzos invertidos para que la persecución individual de Colombia se hiciera grande, campeona mundial.

En los Juegos Panamericanos de Winnipeg, y es importante traer esto a cuento, celebrados en 1967, la única medalla de oro de la delegación de Colombia -cómo han cambiado los tiempos-, fue ganada por Martín Cochise Rodríguez.
Esa enorme conquista, porque resultó enorme ante la calidad y categoría de los rivales, sirvió de base para que Martin Emilio batiera primero el récord de la hora aficionada, y un año después fuera campeón mundial de la persecución, en Varese, Italia.

Ahora que Colombia reclama podios en Campeonatos Mundiales de pista y hasta logra medallas en Juegos Olímpicos, con sus especialistas del óvalo, la persecución individual se está convirtiendo en una especie de niña fea de los certámenes del pedal. El pandequeso maluco al que nadie quiere meterle el diente,

Como bien lo dice el dirigente vallecaucano Hernando Zuluaga, la persecución en Colombia se ha vuelto un tema complejo, tanto para la Fedeciclismo como para Coldeportes, que incluso la quitó del programa de Juegos Nacionales, de los pasados y estos, para darle prelación al ómnium, que contempla esta prueba en una de las seis carreras de que compone la especialidad.

Infortunadamente, los 4.000 metros de la persecución cayeron en una especie de limbo, tal como lo asegura el directivo Emiliano Sierra, quien reclama, y con razón, ante la ausencia de esta carrera hasta en los Campeonatos Nacionales, en los que el ómnium se convirtió en la prelación desde lo técnico.

Ahora que el nuevo presidente de la Fedeciclismo Agustín Moreno, dice que le dará especial énfasis a la Comisión Técnica Nacional -ojalá esto se haga realidad-, se presenta el reto de devolverle parte de la identidad al ciclismo de pista con una de las pruebas bandera de Colombia, la que entregó múltiples satisfacciones con Martín Cochise Rodríguez, Jorge Batman Hernández, Balbino Jaramillo, Carlos Alberto Suárez, Alberny Vargas, Marlon Pérez, Santiago Botero, Juan Esteban Arango, Arles Castro, Weimar Roldán -más tanto en la labor de la cuarteta-, hasta llegar al jovencito Fernando Gaviria, coronado este año campeón mundial del ómnium, pero de todas formas gestado como enorme persecutor.
Bradley Wiggins, ex-campeón mundial de esta especialidad, acaba de brindar un claro ejemplo de la importancia de la persecución, la que le sirvió de base para romper con el paso de los años y la suma de experiencias, el récord de la hora, e imponer una marca de 54,526 kilómetros recorridos en el ex-velódromo olímpico de Londres, que será difícil de batir.

Así cómo están las cosas y con lo tan bueno que se ha realizado por años, no creo que sea el momento de montarle persecución a la historia.

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