Pescando en río revuelto.. Por Gilberto Maldonado Bonilla

Por Gilberto Maldonado Bonilla

 

*Cercenar derechos adquiridos es ir cavando la tumba de un sistema, de una sociedad.
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Iglesias «cristianas», Dimayor, sector financiero y el propio estado. Y más aberrante es el caso del último que ha convertido una obligación en una ostentación descarada y aberrante de filantropía y de misericordia.

Los dos primeros parecen están pasando factura al estado por el cumplimiento de su objetivo primario: embrutecer, adormecer; lo que en sociología se denomina alinear.

Esas cabezas hambrientas están reclamando su alimento so pena de morir de inanición. Entonces aparece el dilemma para el estado: que hacer?

Religión y fútbol son básicos como factores de alienación de la masa a-crítica. En este escenario, pareciera, que lo lógico es que el estado ceda ante las pretensiones de las iglesias «cristianas» y del ente rector del fútbol.

Entonces, volvemos a la figura política y económica de socializar las pérdidas y la privatización draconiana de los beneficios.

El sector financiero y los gremios en general ya tuvieron sus beneficios pre-coronavirus impresos en la reforma tributaria.

Por el lado de la Dimayor es indignante es que estén pasando sobre los derechos conquistados por los futbolistas. Solo les falta argumentar que la pandemia que estamos viviendo es culpa de los artistas del balón.

Lo lógico y ético es respetar los contratos y después de terminados éstos llegar a consensos para la firma de nuevos contratos.

Unos de las muestras de la decadencia y crueldad de un sistema, de una sociedad, es la incapacidad para respetar los derechos adquiridos por los asociados.

Cercenar derechos adquiridos es ir cavando la tumba de un sistema, de una sociedad.

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