Capsulas de Carreño

Placeres… ‘La muerte no está de vacaciones’

POR WILLIAMS VIERA, desde USA.

 

 

Hace muchos años, una mañana en la redacción de Occidente, conocido como ‘El diario de la Doce’, y del semanario ‘Balón’ y horas después en Caracol y en El Tiempo-Cali Valle, se presentó Hernando ‘El Gordo’ Quintero, pero él no era ni gordo ni aún, sus amigos más cercanos, le cantaban aquel himno de Piero que tanto le gustaba y que nos gusta desde el momento que se escucha: “Es un buen tipo mi viejo/ Que anda solo y esperando…”.

 

Entonces, él, guardaba silencio y cantaba, en susurro, aquella melodía y luego se enfocaba en el tema del ciclismo, aunque, en aquella tarde de junio de 1996, soltó una frase sencilla: “Jugué fútbol, pero no tenía habilidad para conducir una pelota y eso me sacó de la cancha. Alguna vez entrené en el América, en la época en que iba a una cancha que era un tierrero y que estaba ubicada en el barrio Meléndez. Cada vez que alguien pateaba el balón, en ese lugar, se levantaba una nube de polvo que le cubría a uno el pelo y la ropa”, dijo Quintero.

Hernando ‘El Gordo’ Quintero abandonó este mundo y el periodismo deportivo está de luto.

También confesó en aquel momento que intentó hacer carrera futbolística en el Deportivo Cali, pero Humberto Palacios, gerente de la institución verdiblanca, con su silenciosa y aplomada figura, con su mirada inquisitiva, “me llamó aparte del grupo y me dijo, en tono bajo y mirándome a los ojos, ‘Hernando, no lo veo para el fútbol. Pruebe el ciclismo. Ahí tiene su futuro’…”, nos contó en aquella ocasión y soltó una risotada, miraba hacia la redacción de El Tiempo-Cali, en la época en que quedaba en la avenida 3ª Norte con 34, y buscaba al fotógrafo James Arias para preguntarle, si era posible, que le obsequiara una gráfica para la revista ‘Chispazos del Ciclismo’ que hacía en compañía de Jorge López Tulandez, quien se desempeñaba como jefe de redacción.

 

“El día que me designó en el cargo fue un honor para mí, pero además de esa posición tuve la fortuna de ser compañero de él en muchos espacios deportivos”, dijo López Tulandez para esta crónica.

 

Y después…

Sí, luego hablaba de su tema preferido: De las bielas y los piñones, deporte “en el que compitió en las pruebas de turismo a finales de la década de 1960 cuando las bicicletas no tenían cambios”, dijo Hernando Zuluaga, dirigente vallecaucano y director de la Comisión Técnica de la Federación Colombiana de Ciclismo.

 

En ese ir y venir que tenemos durante la juventud, Hernando junto a su hermano, Marco Aurelio, buscaron su destino y dejaron la bicicleta. Sin embargo, Hernando inició su recorrido en los medios de comunicación debido a los conocimientos que logró a través de las pruebas ciclísticas y de lo que recordaba de su tiempo como integrante de las divisiones inferiores del América y del Cali. O, ¿debemos escribir, en vez de divisiones menores, fuerzas básicas como se hace en México? O, ¿canteranos cómo se acostumbra en España? El diccionario de la Real Academia de la Lengua define la palabra canterano como un adjetivo. Dicho de un deportista: Que procede de la cantera de su equipo.

El periodismo deportivo se encuentra de luto. Un periodista más ha fallecido y en esta ocasión, en Cali. En la última selfie que se hizo Hernando ‘El Gordo’ Quintero, días antes de irse de este mundo, junto a los colegas Carlos Tabares y Marco Antonio Garcés.

Los colegas dicen…

Entonces, no nos desviemos del tema. Y para ello, Marco Antonio Garcés, quien es corresponsal de El Tiempo, desde Cali, nos hizo llegar el siguiente texto:

“Hernando ‘El Gordo’ Quintero fue la primera persona que me dio la primera oportunidad de hacer una transmisión de fútbol. Fue en el barrio Los Álamos, hace más de 26 años en un torneo infantil. Él narraba y yo comentaba, de hecho, siempre lo recordábamos. Y luego, en las diferentes competencias de ciclismo, disfrutábamos de las tertulias en los descansos”.

El periodismo y su bicicletería, en uno de los sectores más populares de Cali, el barrio 7 de agosto, eran su pasión. Y en sus transmisiones, ahora que lo hacía por Internet, decía, de manera constante: “Antes que deportistas hay que ser personas”.

En tanto, Lino Galeano Franco, también periodista que se dedica a actividades de programación y transmisión de televisión, escribió con respecto al fallecimiento de ‘El Gordo’ Quintero como consecuencia del coronavirus, el pasado viernes, 8 de enero de 2022:

“Conocí a Hernando hace muchos años. Realizamos proyectos televisivos de motociclismo, de autos, de karts y de las bicicletas. Era un personaje del periodismo que no pasaba inadvertido debido a su humor y al gusto por lo incierto. Nos va a hacer falta. Dios, a esta hora, debe estar gozando con los apuntes del gordo”.

Sí, así era Hernando ‘El Gordo’ Quintero, quien sin llegar a tener una carrera universitaria fue narrador de Radio Súper, de la Red Sonora y de Caracol, en Palmira, en Sevilla y en Girardot. Le encantaba escuchar una canción del dúo argentino Juan y Juan, quienes, con sus letras simples, pero eternas, lo marcaron hasta el día que se cumplió una de sus frases que, en ocasiones, estando nostálgico, decía: “La muerte nunca está de vacaciones”.

Sin embargo, ese instante de melancolía desaparecía cuando en el ambiente oía: “… La pinta es lo de menos/ Vos sos un gordo bueno/ Alegre y divertido/ Sos un gordito simpaticón…”.

Por eso, Ulrich, hijo de Hernando, recordó que “mi padre formó un equipo de BMX y luego uno de pista y ruta, sacó campeones nacionales y se inventó para el ciclismo colombiano La Gran Microvuelta al Valle”.

Lo último que hay que decir es que ‘El Gordo’ Quintero nunca se alejó de los micrófonos y lo hizo con humor y conocimiento de lo que informaba tanto en fútbol como en ciclismo.

Paz en su tumba, que Dios lo tenga en su Santa Gloria y Solidaridad a su esposa, Elizabeth, e hijos, Ulrich y Johana, al igual que a sus amigos. Esto no es un adiós, sino un “gracias” por el aporte que hizo ‘El Gordo’ Quintero en las actividades que emprendió y quienes lo conocimos lo llevaremos en el corazón. Y él, al otro lado de nuestra dimensión, nos dirá, “entre nosotros no existen las despedidas. En cualquier momento nos reencontraremos. Recuerden, la muerte nunca está de vacaciones”.

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