Capsulas de Carreño

Políticamente incorrecto: ¡hinchas! Por Jackson Camacho Hernández, Café Deportivo

 

Por Jackson Camacho Hernández.
Café Deportivo Colombia.

 

*Algunos colegas se han inventado el derecho de poder usar a un medio para desahogar sus propias pasiones.

 

De entrada, en “mayúsculas” parto de la sagrada premisa del gusto personal, del derecho inalienable de toda persona a pensar, a expresarse, a defender sus ideales, sus pasiones y hasta el amor por un equipo de fútbol. Nadie debería si quiera, recibir una mala palabra por ello. Más, cuando se ha demostrado por estos meses que, el fútbol puede llegar a ser como otras actividades, apenas, “lo más importante de lo menos importante”. Por supuesto, nada original decirlo, pero su certeza es clara.

Entiendo y respeto sobre todo por no esconder nada, aquellos espacios mediáticos futboleros concebidos para apoyar al equipo de sus amores, incluso, aunque no lo comparto, hablando mal del rival, “el de patio”, el de otra ciudad, con casos ya extremos de llegar a ni siquiera nombrarlo producto eso sí, del odio. Pero no me voy a contradecir. Defiendo todo.

Hecha esa claridad, si creo que la responsabilidad sagrada de la comunicación social, del bello oficio, debe suscribirse, primero, y como obligación, a informar sin distorsión alguna que sea efecto exclusivo de las causas personales, ya como genio de la narración, del comentario deportivo, o como “líder de opinión” para millones, millares, centenares o decenas. El caso es el mismo, no importa el aforo del auditorio, quien recibe el mensaje tiene derecho hasta constitucional de, “recibir información veraz e imparcial” y otros, “la de fundar medios masivos de comunicación”. (Art. 20 CP/91).

Y aunque pareciera que nada tiene que ver con el fútbol, creo que es exactamente al revés, dada la categoría “neurálgica” de cuasi religión que, en un país como Colombia tiene el juego hecho a las patadas, con fanáticos que llegan incluso a los extremos de la agresión física por una simple camiseta, torpeza absoluta con lamentables casos de amenaza y el daño, también en contra de los profesionales del fútbol por cometer “el delito” de jugar con el rival odiado. ¡Traidores!

No creo, que por el derecho -jamás absoluto- a la libre expresión fruto del mismo artículo constitucional, alguien por importante que se crea, o sea, pueda sentar posiciones también fanáticas, sesgando su opinión como hincha en contra de otra institución, de un jugador, un directivo, un juez, y menos de otra hinchada. Por lo menos no al aire.

Alguna vez, fui testigo en un estudio de radio de cómo el día de un clásico futbolero, “animando” a su equipo adorado se echaba al bote de basura la camiseta del “clásico rival”, obviamente, todo documentado en video para “subir a las redes” …  ¿Del odio? ¡Aún rechazo tal provocación!

Y es que atravieso el ejemplo justo ahora, porque esa imagen se me quedó indeleble, y no veo muy distinto el que algunos colegas se hayan inventado ese derecho, el de poder usar a un medio grande o chiquito, un micrófono, un texto, un espacio de logo tipo importante o no, para desahogar sus propias pasiones. ¡No! Los derechos traen consigo deberes.

Para finalizar, invito a mirarlo bien. O en caso de insistir en ello sintiéndose con potestad, a que como elemental norma de respeto a quien recibe el mensaje -algo también en extinción- se advierta a la par el amor por su equipo, o su animadversión por otro.

Ese acto de transparencia valiente sería de gran aporte social si viniera también de grandes referentes de la comunicación, o de la opinión, que actúan como hinchas. Fanáticos que por temas como la política repiten el episodio de “la camiseta a la basura”. Que lo hagan si se sienten con ese derecho, pero podrían también ser claros. Y todos tranquilos.

¡Ejerciendo sus derechos!

Una cortica: Después de lo visto en la final de la Champions League, en serio, ¿no hay “galácticos” como muy sobrevalorado?  Que hablen los especialistas.

Jackson Camacho Hernández
@CafeDeportiCol / @JacintoPingo

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