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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

*Derrotó con goles, sapiencia y categoría al América, el DIM audaz que hace tiempo esperábamos ver.
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Anoche, ante América de Cali, el Deportivo Independiente Medellín impidió le marcaran gol antes de los 10 minutos, jugó un fútbol dinámico y claro, fue dominador durante la totalidad del juego, anotó tres tantos, venció con todos los méritos a su rival y rompió su cadena de derrotas en condición de visitante en el presente año.
De principio a fin sorprendieron cuerpo técnico y jugadores poderosos y nos pusieron a celebrar, no solo con las anotaciones de Adrián Arregui, Juan David Mosquera y Díber Cambindo, y los dos penales tajados por Andrés Mosquera Marmolejo al internacional Adrián Ramos, sino por el fútbol desplegado, por la solidez en la zaga, la prestancia en el medio campo, la eficacia en el ataque, las rápidas transiciones y, sobre todo,por la capacidad de neutralización de los embates americanos, especialmente en el período complementario.
Sorprendió el orientador Julio Comesaña con su alineación, con la disposición de algunos jugadores en el terreno de juego y con el módulo táctico: Javier Méndez titular por vez primera desde su arribo al DIM, tres volantes de contención en teoría, el uruguayo más retrasado, Loaiza y Arregui con doble función (marca y generación de juego), quienes con Jean Pineda conformaron ayer un medio campo solvente y con personalidad.
Sorprendió este DIM visitante, veloz, punzante y efectivo, contragolpeador letal, que aprovechó además las ventajas defensivas que le otorgó el cuadro de casa y que, no obstante el dominio americano del esférico, le cerró los espacios y pulverizó cualquier estrategia que diseñara o pusiera en práctica Juan Carlos Osorio. Un DIM que no se descompuso cuando, con un golazo, Déinner Quiñones acortó la distancia en el marcador, al minuto 33, ni con la arremetida local en los primeros minutos del complemento, en busca del empate que, finalmente, no consiguió.
Sorprendió, una vez más, Adrián Arregui, un adalid de verdad, con su transpiración y sacrificio, además de su gol de camerino, que desde el minuto 2 inclinó el compromiso del lado del DIM. Igualmente impactaron de manera muy positiva Juan David Mosquera, el juvenil lateral derecho que partido a partido se consolida y destaca, Diber Cambindo por su aporte anoche en las tres acciones de gol, Javier Méndez por su silenciosa y efectiva labor en primera línea de volantes, David Loaiza, quien demostró nuevamente que no le pesa el brazalete de capitán, Andrés Cadavid, quien recuperó su m liderazgo en la zaga y Andrés Mosquera Marmolejo, gigante, inmenso en la atajada de los dos penales al experimentado Adrián Ramos.
Fue un juego de muy alta calificación para el técnico Julio Comesaña que ayer acertó en la escogencia y, fundamentalmente, en la disposición de la nómina, demolió tácticamente a su contendor y se trajo un triunfo que tanto en el plano deportivo como en el motivacional vale un potosí, porque no solo rompió por fin una prolongada cadena de pésimas presentaciones y reveses en condición de visitante y se deshizo de ese pesado lastre, sino porque le dio relevancia a ese fútbol alegre y esperanzador del DIM local, que ayer, para fortuna de toda la familia roja de Antioquia, traspuso los muros del Atanasio Girardot.
Y fue, así mismo, un partido de notable comportamiento en los jugadores poderosos- todos-que en el Pascual Guerrero hicieron gala de solidaridad, sudor, fútbol, amor propio y entrega. Imposible por ello, destacar uno solo como la figura de la cancha. El regalo de esos 101 minutos que duró (por la reposición a la que obligó la lesión y atención en el rostro al cancerbero Mosquera Marmolejo), el 3-1 que le puso punto final al ayuno en condición de visitante y ese fútbol de inteligencia, ideas, velocidad y efectividad, fueron la sumatoria de transpiración y esfuerzo de todos nuestros jugadores, que anoche se vistieron en forma simultánea de obreros guerreros.
Anoche, en el banco técnico y en el gramado del Pascual Guerrero, el DIM derrotó con goles, sapiencia y categoría al América, se destacó individual y colectivamente y táctica y estratégicamente. Pero por sobre todas las cosas, el DIM burló los miedos y cobardías que lo acometían fuera de su feudo, entendió que puede ser protagonista también en otras plazas y demostró que tiene fútbol para enfrentar todos sus partidos, juegue donde juegue. Ayer, ante los diablos rojos, el DIM fue, por fin, un aguerrido visitante. Un DIM vencedor con categoría, el DIM audaz que hace tiempo esperábamos ver.
[María Victoria Zapata B.]





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