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Problemas en la familia.

Por Juan Gonzalo Montoya, Cali.

 

 

 

*Espero llevar a Esteban en las finales en Medellín y ver al Verdolaga coronarse campeón.

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Este fin de semana, para ser más exactos el sábado en la noche, me animé a ir con mi hijo Esteban a ver Cali vs Junior. Era la primera vez que llevaba a mi hijo al estadio de Palmaseca, mas sin embargo, cuando vivíamos en Madrid, lo llevaba asiduamente al Vicente Calderón; es más la primera vez que lo llevé tenía pocos meses, pero desde los cuatro días de nacido ya era abonado al cuadro colchonero.

El Atleti es un equipo que cuida mucho a sus jóvenes hinchas, les envía tarjeta de cumple por correo certificado y anexa una invitación para visitar gratis el Museo del Club, así que el amor de mi hijo por el cuadro rojiblanco nunca ha corrido peligro, es incondicional y creo que es el único que lleva a su cole el morral del Atleti; es más lloró cuando Griezmann se marchó al Barca. Así que por ahí no hay problema.

El problema viene ahora que vivimos en Colombia. El padre de Esteban, o sea yo, es hincha del Atlético Nacional, amor que fue transmitido de padre a hijo; ¿qué recuerdo puede ser más bello que el de ir de la mano de tu padre a ver al equipo amado?, además logre sobrevivir a la etapa escolar en colegio Berchmans de Cali a donde llegue de Medellín a los cinco años de edad. Crecí rodeado de compañeros hinchas de América y Deportivo Cali. Yo no recibí ningún apoyo sin embargo, nunca mi amor por el verde flaqueó; Por otro lado, mis hermanos sí que fueron voltearepas, mi hermana fue hincha del América y mi hermano del Cali. Podría entenderse ya que les tocó esa época gloriosa de ambos en los ochenta, pero al final la razón se impuso y hoy los  dos  son hinchas del verde de la montaña; bien por ellos, aunque la divina providencia nos castigó con un sobrino azucarero.

En fin, el sábado cuando recogí a mi plaguita, así le digo yo cariñosamente, se montó al carro con una chaqueta negra me tenía guardada una sorpresita, debajo de la chaqueta tenía la camiseta del Cali, duro golpe al corazón y que me ha tenido reflexionando toda la semana, para saber que hacer al respecto.

El tema es delicado, soy padre separado y la familia de la mamá, aunque no son muy futboleros, les simpatiza el Cali y a sus primos también, a eso sumémosle la presión escolar, que vaina. Reconozco que soy papá cero comprensivo con el tema, es más soy anti-chevere total, un día que fui a recogerlo a su casa, tenía puesta esa camiseta y se la hice cambiar. Esteban también se pone la del Nacional, ya le queda más pequeña y tendré que comprarle una nueva, pero creo que el tema es más de fondo y no bastará con una simple camiseta. Aunque Esteban me dice que no es hincha del Cali, tengo mis dudas, creo que lo hace por no disgustarme.

Entre las soluciones que he pensado está en la de llamar al mismísimo «Arriero» Hernán Darío Herrera, para que le dé una charla; pura entraña verdolaga, seguro lo convence. Tengo que recordar que Hernán me rompió el corazón cuando se vino a jugar con el América; no me dolió que salieran Cueto, Santín, La Rosa, Sachi, Sarmiento y otros muchos más que se vinieron de la montaña al Valle. Pero lo de Hernán si me puso mal, así que el hombre de alguna manera está en deuda conmigo.

Espero llevar a Esteban en las finales en Medellín y ver al Verdolaga coronarse campeón, esa sería una buena manera para que el Arriero se congracie de nuevo y que mi plaguita vea en el Atanasio lo que es bueno para su futuro como hincha.

Pd. Si tienen soluciones para arreglar este lio, los leo.

Saludes.
Juango

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