Por Juan Gonzalo Montoya.
Columnista Cápsulas.

*Hay jugadores para hacer un relevo generacional y algo que me encantó de esta selección, nunca se traicionó a sí misma.
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El fin de semana terminó en Argentina el mundial Sub20. Se jugó una linda final entre Italia y Uruguay, la copa terminó de manera justa en manos del capitán Charrúa, selección que ya mostró muy buenas maneras durante el Suramericano celebrado en nuestro país.
Colombia participó en el torneo y compitió de buena manera en el mismo, fuimos líderes en un grupo complicado, donde estuvo Israel subcampeón de Europa y Senegal campeón de África y pasamos invictos.
Luego nos encontramos a Eslovaquia a quien se goleó, finalmente se nos atravesó la escuadra Azurra que nos dejó por fuera, sencillamente porque ellos jugaron mejor.
¿Qué nos dejó este Mundial?
Pues nos dejó muchas y muy buenas noticias. Colombia Sub20 es un equipo con muchos y muy buenos jugadores, encabezados por un Óscar Cortés que va camino a convertirse en un jugador top mundial, un Yaser Asprilla cada vez más consolidado, un Tomás Ángel que presentó credenciales y demostró que fue un error dejarlo por fuera del Suramericano, un Gustavo Puerta cada vez más maduro a pesar de su falta de minutos en Alemania, un grandísimo Salazar que salió de allí directo a la selección mayor y al que va a ser muy difícil ya que lo bajen de ese tren, porque el hombre va embalado.
Tenemos un par de centrales serios y eficaces que también pronto los veremos en la mayor, Álvarez y Mantilla, Ocampo es un lateral con mucho futuro y un extraordinario portero que despejó algunas dudas que dejó en el Suramericano como Marquinez, Nacional tiene la puerta bien cubierta con tres porteros de categoría.
Ahora que sigue..
Pues hay que darle confianza a estos chicos en sus clubes, que agarren minutos y que ojalá este proceso siga con la Sub23, técnico incluido.
En Colombia gozamos de buena salud, hay jugadores ya para hacer un relevo generacional y algo que me encantó de esta selección, nunca se traicionó a sí misma, siempre jugó al ataque y los pelados nunca les asustó patear de afuera, equipo con mucha personalidad.
De pronto la gente quedó con un sinsabor porque no se llegó mínimo a semifinales, pero los muchachos dieron la cara y dejaron en alto la bandera tricolor. Bien por ellos.
Que hubo algunos que desentonaron, seguro que sí, pero no los voy a mencionar porque son muy jóvenes y tienen todo el tiempo del mundo para revertir la situación.
Un saludo.
Juango.





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