Capsulas de Carreño

¡Qué embarrada!. Opinión Verde.

 

El paraguayo Gustavo Ramírez despierto y oportuno para rematar de larga distancia, casi mitad del campo, para sorprender a Raymundo y todo mundo. Foto @Dimayor.com.

Por Jorge Iván Londoño M.
Columnista Cápsulas.

 

 

 

Definitivamente el fútbol es un paquete de recortes de panadería, hoy en día extinguidos, porque no se sabe que se va a sacar. Cuando pensábamos que teníamos con qué jugarle de vos a guámbito  al Tolima, nos encontramos con la embarrada de Mier, que nos recordó la de Ospina contra Perú, suficiente para agregarle otra derrota, a las funestas estadísticas contra los Pijaos.

 

Del primer tiempo pude ver los últimos 10 minutos, por cumplimiento de amorosos deberes como abuelo, pero por los comentarios creo que no hubo nada extraordinario para destacar,  salvo una oportunidad de gol para el Tolima por dos de Nacional, y pare de contar.

 

Nacional comienza la complementaria con un croché de jugadas pero sin remates al arco contrario. En una de tantas, Andrade, en vez de elegir el espacio más despejado para avanzar, opta por meterse a la caldera del diablo y allí pierde el balón que le rescata Rios, balón que cae a los pies de Ramírez quien avanza unos metros delante de la raya que marca el 50% del campo, saca potente disparo, de esos como para ver que sale, Mier lo ve venir, retrocede, se “atortola” y queda sin reacción ante ese misil que le pasa por debajo de la humanidad; así es, gol, y de esos de no te lo puedo creer.

 

Antes de esta acción, se presentó una opción de gol para el Tolima, propiciada por una pérdida de balón de Cabal en plena raya del área, por querer salir jugando, no aprenden y parece que tampoco los reprenden, Ibargüen (muy bien recordado por su aporte a la consecución de nuestra segunda Copa Libertadores) le quita el balón, se adelanta, chuta a la puerta y Mier, de rodillas despeja el balón con su mano y evita la anotación. Así son los guardametas, con unas de cal y otras de mármol.

 

En el tiempo de reposición Guzmán anota el gol del empate,  pero todo el festejo queda por el suelo cuando los señores del VAR le advierten al central el fuera de lugar de Ángulo, participante en la jugada colectiva.

 

Los cambios de Nacional, que pareciera están escriturados ante notario, permiten que entren Dorlan y Gio, a generar más expectativas que realidades, porque las condiciones físicas y de juego de Gio no son las apropiadas, al menos en este momento, y Dorlan es un globo de 8 pliegos, que no se sabe en dónde va a caer. Los otros dos son Palacio y Ruyery Blanco, de quien solo  sabemos que el nombre se escribe con doble ye de yuca.

 

El Atanasio se engalanó con casi 40 mil aficionados, que al cantico de “vamos, vamos  mi verde, que esta noche tenemos que ganar”, animaron al equipo, que trató de hacer lo mejor para ganar y para mermar esa enorme brecha que abre el Tolima con cada palada de 90 minutos.

 

Este partido agrega más interrogantes a la actualidad del verde, frente a lo que se viene por la Copa Libertadores; y no lo manifiesto por el error de Mier, porque es una acción frente a varias salvadoras, sino por la “cojera” que tienen algunas posiciones. Ojalá los directivos aprovechen que todavía no se cierran las inscripciones, para contratar dos o tres jugadores que se requieren con urgencia.

 

¡Qué embarrada!

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