Capsulas de Carreño

¿Qué está pasando con El Espectador?

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Por Tomás Nieto //

Los lectores adictos a El Espectador quedamos de pelo parado el domingo con tres noticias bien malucas que nos llegaron por distintas vías:

1) Acaban de ser cerradas en Manizales las oficinas de redacción y distribución del decano de los diarios de Colombia.

2) No volverá a conseguirse en los puestos de venta tradicionales, ni por encargo, en la capital caldense.

3)  Se ha ordenado a los prenseros no recibir nuevas suscripciones de El Espectador.

No ha habido explicaciones satisfactorias para tratar de tranquilizar a los simpatizantes del matutino capitalino sobre el incierto hoy y el enigmático mañana de su periódico predilecto.

Las tres determinaciones tienen un indiscutible sabor a fin definitivo de la edición, al menos en la ciudad de las ferias.

Lo que falta por averiguar es si las mismas órdenes rigieron para otras ciudades y regiones del país.

Al autor de El Campanario le consta que entre los afligidos con esta sensible desaparición figuran nuestro abuelo materno, Orlando Cadavid Correa, y Evelio Giraldo Ospina, corresponsales por muchos años de El Espectador en la Perla el Ruíz.

Nos preguntamos si esta será la cuota inicial de la confirmación de una primicia que anticipó el año pasado, en su portal de [email protected], el colega y amigo huilense  Juan Carlos Martinez, sobre la inminente desaparición del que muchos llamamos “El Canódromo” cuando regían sus destinos los herederos de su fundador, el patriarca don Fidel Cano Gutiérrez, quien lo dio a la luz en una rústica imprenta  de la llamada “Calle del Codo”, del Medellín antañón, en el año 1887.

Aquel día de 2015, el Juanca afirmó en su página web (apoyándose en fuentes calificadas) que El Espectador desaparecería como medio impreso y subsistiría como diario digital en las redes sociales.

Tras la venta del diario por los Cano al Grupo Santo Domingo el cotidiano comenzó a transitar por la calle de la amargura, viéndose obligado a convertirse en semanario, primero, y en retornar a su condición de diario, después.

¿Será que El Espectador volverá al rol hebdomanal o será que desaparecerá por siempre jamás?

El tiempo (el que marca el almanaque) lo dirá.
—el espectador

 

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