Capsulas de Carreño

Qué nos pasa… (Luis David Obando)

 

luis-david-obando
Por Luis David Obando

 

* Es increíble que sigamos viviendo a la antepenúltima moda de los viejos hooligans europeos.

 

Así se llamaba un programa humorístico de la televisión mexicana hace algo así como treinta años, y así hay que decir ahora cuando vemos que una fiesta amenaza a cada rato convertirse en tragedia. Es decir, cuando un deporte como el fútbol se va volviendo en calles y graderías más un motivo de batalla que un lugar para el solaz y el encuentro.

¿Por qué es que en Colombia siempre tenemos que vivir a la penúltima moda mundial? El fenómeno de los hooligans estaba en su apogeo en Europa hace tres decenios, y con medidas draconianas los gobiernos de Gran Bretaña, Holanda, Alemania y otros lograron controlar a los desaforados. Si es por copiar a Argentina, allá se intenta avanzar hacia el desuso, mientras aquí alguna gente todavía goza matando y haciéndose matar por un equipo de fútbol.

¿Por qué hay que aguantar que masas enteras de desadaptados monopolicen el espacio público en los alrededores del estadio, sin importar todo tipo de desmanes y hasta vandalismo? ¿Por qué hay que rezar para que no toque un semáforo en rojo, porque allí hay un pilluelo ataviado con tal cual camiseta de club doméstico que amedrentará sin pudores por “una moneda para ajustar la entrada al estadio”?

Ahora resulta que un clan de energúmenos invade la cancha de El Campín, y lo que se pone en cuestión es si hay que regresar a las mallas que separaban cancha y tribunas. El viejo chiste del marido cornudo que vende el sofá porque en ese mueble lo engaña su esposa con el vecino. El asunto no es de vallas, rejas ni muros, pues hay algo más poderoso que estos, y es lo que se tiene en la mente para autorregularse en momentos de euforia.

Llegó el momento en que se pueda volver al estadio a disfrutar del fútbol como programa familiar, algo que de diez años para acá es cada vez más difícil, y cuando se logra es más por capacidad de adaptación que de condiciones para hacerlo.

Qué bueno que todo esto se pudiera sin represión, con consciencia ciudadana y comprensión del espíritu deportivo. ¿Será mucho pedir?

—————

EXTRATIEMPO. Enhorabuena por el ajuste del Código Disciplinario de la Dimayor, adaptando sus contenidos con el fin de mandar a la basura las malas mañas que se han entronizado en nuestro fútbol. Es de esperar que la normatividad sobre maniobras engañosas de los jugadores no se quede en la letra, y así podamos ver más fútbol y menos pésimo teatro en las canchas.

 

Compartir:

2 comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Back to top