Capsulas de Carreño

Quedamos en Paz. Por Jorge Iván Londoño

Por Jorge Iván Londoño Maya

*El doblete de Dayro cayó como acetaminofén al dolor de cabeza que da la falta de gol.

Aquel partido jugado en La Paz, nos dejó una espina de bagre clavada en la garganta, espina que anoche nos sacamos, no solo con la contundencia en el marcador, sino con el generoso despliegue en el juego, que nos permitió admirar, sobre todo en el primer tiempo, el Nacional de las gestas coperas.

El técnico Almirón dispuso que Nacional se vistiera de frac, y mando a la mesa de billar del Atanasio su nómina de lujo, no solo porque se enfrentaba a la “academia”, sino porque la clasificación se teje primero en la casa. Por fortuna los jugadores así lo entendieron y cada uno hizo gala de sus condiciones. Lástima que el “día con tenis” haya influido para que esa excelente presentación no hubiera tenido el marco de asistencia acorde.

A pesar de algunas lagunas defensivas en el segundo tiempo, el equipo fue fiel a su esquema. Monetti, a lo que nos tiene acostumbrados, apareció en el momento cumbre para evitar el empate, lo cual le habría dado un viraje al partido.

Campuzano, a pesar de haber jugado lesionado en su corazón, por la muerte de un familiar muy cercano, respondió con creces. Castellani, dentro de esa noche de gala, se erigió como el galán para cortar la cinta de la senda del triunfo y llenar de fútbol el consentido de la 74. Lenis, que tenía clavada la espina más larga, por haber errado el tiro penal en La Paz, pretendió sacársela apelando, creo yo, al exceso en la gambeta; si hubiera sido más práctico logra su cometido y con creces. De todas formas al final del partido, todos quedamos “sin mala espina”.

El doblete de Dayro cayó como acetaminofén al dolor de cabeza que da la falta de gol. Hacemos votos para que ese alivio se extienda de igual forma a los partidos de la liga.

Considero que este partido nos sintonizó a todos, aún más, alrededor no solo del técnico Almirón, quien tiene consolidada su idea de juego, sino a los jugadores que la respaldan. Obviamente cada partido es una excusa más para seguir consolidando el trabajo en conjunto y los magníficos resultados logrados hasta ahora en los frentes en que se participa.

Nacional se instala en la punta del grupo con 9 puntos, que lo ponen, no solo a tiro de cortauñas para pasar a la siguiente fase, sino de adquirir el derecho para terminar en condición de local sus futuros enfrentamientos.

¿Habrá cosa mejor que quedar en paz?

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