Capsulas de Carreño

Quedó un mal sabor de boca.

Por Gustavo Ruiz Rojas, docente.

 

*Me lamenté ante las escasas ocasiones desperdiciadas y celebré rabiosamente el mezquino punto.
==

 

Llevaba un minuto sentado viendo la transmisión de Win Sports del partido Nacional- Millos, cuando el sabio de Manizales, con su ampuloso tono, soltó esta sentencia: “afortunadamente está Llinás para corregir en la defensa”. ¿Afortunadamente?  ¿Cómo así? Confirmé entonces lo que había venido coligiendo desde hace tiempo:  CAV narra desde la perspectiva de Millonarios. Asume el rol de periodista que defiende los intereses de la Capital, ignorando que la suya es una transmisión a nivel nacional.

Decidí que no más, que no iba a aguantar dos horas de partido escuchando el tono sentencioso de este señor que, amparado en la supuesta objetividad, se dedica a escupir prejuicios durante toda una transmisión, en un despliegue de argumentación repetitiva y cansina, con el corifeo cómplice del maestro Juan José Peláez.

Así que me di a la tarea de buscar una emisora para acompañar la transmisión televisiva de UNE con la narración radial, como se hacía antaño. Descubrí que la transmisión de Caracol básica por el 90.3 de F.M, estaba coordinada con la imagen. Entonces, me dispuse a disfrutar de mi partido. Recomiendo esta transmisión con la voz potente del Tato Sanín; los comentarios ecuánimes del gran Rafael Villegas y de Juan Fernando Cadavid y el atinado análisis táctico de Sara Castro, a quién no conocía y que me maravilló con su lectura concisa, crítica y profunda del juego.

Hay algo en la transmisión radial que nos devuelve la pasión primigenia del fútbol. Hacía tiempo no disfrutaba y sentía tanto un partido. La emotividad del narrador, sumada a la dinámica de los comentarios me transportó a ese sentimiento que hace rato creía perdido.  Renegué como nunca con las decisiones arbitrales, gritaba instrucciones a los jugadores del verde ante el cúmulo de malas decisiones.

Me lamenté ante las escasas ocasiones desperdiciadas y celebré rabiosamente el mezquino punto.   Y lo celebré porque para mí, eliminar a Millonarios es motivo de profundo placer y más si lo haces en su casa ante 30 mil aficionados que, con la complicidad de la Dimayor, asistieron al estadio y ante la vergonzosa cruzada en favor de Millonarios, emprendida por la prensa bogotana.

Sin embargo, queda un mal sabor de boca como dice don Jorge Iván.  El sabor de que el partido se pudo ganar si Nacional hubiese tenido más ambición. Yo no reclamo un futbol sinfónico en el Campín, con la altura de Bogotá y una nómina añosa y desequillibrada. Este era un partido para jugar con el cuchillo entre los dientes y así se hizo.

Pero lamento la conformidad del equipo con el empate y la falta de decisión para sellar de una vez el paso a la final.  Se tuvieron las opciones y al final se pudo capitalizar el desorden y confusión de Millonarios, pero el Verde prefirió seguir con su guión de sentarse a ver pasar los minutos.

Tres jugadas retratan esta actitud.  La primera, es la de Fory, quién entrega un pase a Guzmán que este le regresa al espacio y que el joven delantero recién ingresado, no quiso ir a buscar.  La segunda es la jugada de tiro de esquina en la cual Montero subió a cabecear. Mier la atenazó en el aire y, en vez de aprovechar su fabuloso saque con la mano para generar el contragolpe, se quedó cómodamente tirado en el suelo.

La última es de no creer.  Guzmán al borde del área, con tiempo y espacio para descargar con el jugador que entraba por la izquierda, faltan 30 segundos y en vez de pasarla se dedica a hacer fútbol control con Mantilla. 15 segundos después Nacional se salva de lo que pudo haber sido un catastrófico gol, lo que hubiera significado un justo castigo para el conformismo.

En síntesis, celebro el empate y alabo la inteligencia del técnico y del equipo para abordar el partido. El miércoles ante el Junior clasificamos con solo un empate. No obstante, me castiga la duda.  ¿Qué actitud tomará el verde frente a ese reto?  ¿La conservadora de jugar al empate o una actitud más propositiva?  Ambas implican riesgos, cabe entonces preguntarse cuál de las dos elegirá el hincha ante la escasez de títulos de los últimos años. ¿Cuál elige usted apreciado ciberlector?

Compartir:

2 comentarios

  1. Jorge Ivan Londono Maya

    13 junio, 2022 at 7:06 am

    POR COMENTARIO DE GUSTAVO RUIZ
    Excelente la descripción que nos hace Gustavo de sus peripecias para ver y escuchar el partido Millos Nacional, y la descripción del mismo en una forma tan condensada y concreta.

    Conociendo los resultados de ayer domingo, me atrevo a dar una final entre la bandeja paisa y la lechona tolimense (tan distinta a la bogotana) pero para eso, es menester que el técnico Herrera, durante estos días previos al juego con Junior, con boletería agotada, cambie el entrenamiento físico por el mental.

    Hay personas excepcionales en ese tema, que le pueden ayudar a los jugadores a empoderarse del momento, a relucir una buena actitud, a entregar el todo por el todo, tal como lo hacen Olivera, Gómez y Mier. No es el momento para lucir rayitos, peinados y motilados estrafalarios, es el momento para lucir la personalidad y la técnica que tiene cada jugador. Y profesor Herrera, eche mano de la inteligencia que usted tuvo para jugar y no se complique.
    Jorge Iván Londoño Maya

    Hincha de Nacional
    El Retiro

  2. Jorge Alberto Cadavid M

    12 junio, 2022 at 8:40 pm

    POR COMENTARIO DE GUSTAVO
    Claro Gustavo que hay que salir a jugar sin mezquindad, es hora de que Herrera ya sepa, quienes son sus mejores hombres para enfrentar con fútbol a un Junior que hoy no es tanto, nada de improvisar, el planteamiento es para avasallar ante la mejor afición del país.
    Jorge Alberto Cadavid M.

    Hincha de Nacional
    Envigado

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Back to top