Capsulas de Carreño

Raimundo Rosales, Saavedra y Platense

Por John Cardona Arteaga.
Profesor Universidad de Antioquia.
Expresidente Deportivo Independiente Medellín-DIM.

 

 

En este espacio dedicado a la relación tango-fútbol hemos sostenido que los personajes identificados como referentes del tango en sus diversos roles como músicos, poetas, letristas, cantores, directores o gestores culturales guardan sus preferencias por una divisa que los reconforta con sus logros y los aflige en sus derrotas, pero siempre conservan sus ilusiones con el estoicismo que simboliza el aguante.

En general, los hinchas siempre estamos pendientes de nuestro club, aún en lugares distantes y en situaciones adversas. En el caso de “mi equipo”, el Deportivo Independiente Medellín, por estos días de capa caída, Poderoso por naturaleza y Popular por decisión de sus seguidores, me siento alineado por tres de sus representativos hinchas, desde sus posiciones filosóficas y literarias:

“Dos consignas distinguen a los hinchas del DIM: “estamos con el Medellín, pierda o empate”, que es la menos radical. Pero hay una más honda: “estamos con el Medellín, aunque gane”. Ahí está resumida nuestra visión del mundo”. (Héctor Abad Faciolince, escritor)

“Mi pasión está divorciada de lo que se conoce como verdad objetiva. Es un culto que va más allá de las derrotas, mucho más allá de los triunfos”. (Darío Jaramillo Agudelo, poeta).

“Medellín es la flor de la utopía. El temple en la derrota. El Medellín goza del profundo optimismo de saber que una cadena de fracasos no borra la pasión”. (Juan Manuel Roca, poeta)

En el ámbito del tango contemporáneo, identificamos una relación fervorosa de figuras que mantienen vivo el interés por la canción ciudadana, más allá de la concepción de este género en su visión clásica. Ellos con sus obras nos confirman que el tango está más vigente que nunca, requiriendo de la necesaria difusión en todos sus órdenes.

Después de tener en estas Cápsulas, entre otros, a Héctor Negro, Eladia Blázquez, Rubén Juárez, Julián Centeya, José María Otero, Alejandro Szwarcman, Carlos Varela y Raúl Lavié, todos identificados con colores deportivos determinados, nos anima la calificada presencia en el tango argentino actual de personajes como Ernesto Pierro (Cuervo), Matías Mauricio (Granate), Lucio Arce (Xeneize) y Raimundo Rosales (Calamar).

Raimundo Rosales.

Sobre este último nos ocuparemos en esta cápsula, recomendando de entrada la semblanza que de él hace Federico García Blaya en Todo Tango, retomando el párrafo final que nos conecta con este espacio:

“Por último, algo para destacar, síntesis del amor a su barrio, es hincha de Platense y jugó al fútbol en sus divisiones inferiores”.

https://www.todotango.com/creadores/biografia/1196/Raimundo-Rosales/

Y es que la identidad de Rosales no solo está en la poesía, en el tango y en el fútbol; también se vincula fervientemente a su barrio Saavedra, a los lugares, sentimientos y personajes que inspiran su obra.

Raimundo Rosales (Buenos Aires, 21-02-1954) es periodista, poeta, letrista y docente, conductor, desde 1993, de talleres que “abordan estructuras, lenguajes, recursos y técnicas de la escritura de letras de canciones para todos los géneros”; además, es profesor titular de la cátedra “Tango y Literatura”, de la Universidad Nacional de las Artes (UNA).

Reconocemos en Rosales a una de las figuras independientes más destacadas de la poética actual, con una producción de hondo calado en la letrística del tango contemporáneo, muchas de ellas musicalizadas por Raúl Garello, Franco Luciani, Chango Farías Gómez, Coco Romero, Carmen Guzmán, José Ogivieki, José Teixidó, Nicolás Guerschberg y Tato Finocchi, e interpretadas por Lidia Borda, Hernán “Cucuza” Castiello, Esteban Riera, Coco Romero, Carmen Guzmán, Hernán Salinas, Jacqueline Sigaut, María Estela Monti, Noelia Moncada, Patricia Barone y Jesús Hidalgo, entre otros.

Ha recibido numerosos premios en concursos sobre letras de tango con obras musicalizadas y participado como jurado en este tipo de certámenes, acompañado de importantes personajes como Atilio Stampone, Héctor Negro, Alberto Podestá y José Ogivieki.

Es autor de los libros de poemas Ciudad Malvón (1977), A pesar del mar (1985), Agua de manos (2003), La palabra también (2012) e Hilos de agua (2016).

Sobre la reiterada discusión en torno a las temáticas en el tango clásico y en el tango nuevo, Raimundo, desde su mirada de letrista y en entrevista para Página 12, adopta una posición certera e integradora cuando afirma: “Los grandes temas universales son los mismos: el amor, el desamor, el paso del tiempo, la injusticia y la muerte, pero están ubicados en una geografía y un contexto diferente”. Y respecto a las dificultades para la difusión de las nuevas obras tangueras comenta en el mismo medio: “Sería lindo que se conocieran los tangos nuevos que hay escritos y cantados, pero tampoco se conocen mucho los instrumentales nuevos –apunta–. Sin embargo, vas a shows de cantantes contemporáneos y todos tienen incorporado algún tango nuevo a su repertorio, y el público lo recibe bien”.

Para esta Cápsula nuestro invitado Raimundo Rosales, a quien agradecemos su gran disposición y apoyo, ha accedido a responder algunas inquietudes sobre la relación barrio-fútbol-tango, con referencia a dos de sus obras que orientan esta conversación con su autor.

Iniciamos esta interacción con el saludo de Rosales para los lectores de Cápsulas:

“Quiero dejar un saludo afectuoso a los ciberlectores de Cápsulas y conjurar un abrazo a la distancia, alrededor de estas dos pasiones que nos unen: el tango y el fútbol. Saber que, en ciudades tan distantes, podemos emocionarnos al mismo tiempo, ya sea con una bella letra o una hermosa melodía, como por una jugada inspirada en cualquier campo de juego”.

Así expresó Raimundo su vínculo con el fútbol como practicante y aficionado ante la pregunta que le formulamos:

“Nací en Saavedra, el barrio de Buenos Aires al que pertenece el club Platense, un club chico de gran arraigo en estas calles. De pequeño transité mucho por las instalaciones del Club y a los 8 o 9 años empecé a jugar en las divisiones infantiles de Platense, lo que en ese momento se denominaba Baby fútbol. Como aficionado acompañé al Calamar durante mi infancia y adolescencia. Soy amante del buen fútbol, se juegue donde se juegue, así es que he disfrutado de grandes equipos (Huracán de Menotti, Argentinos Juniors de Borghi o Boca de Riquelme). Vivía en Barcelona en tiempos en que Maradona jugó en España y tenía la posibilidad de ir a ver los partidos de local al Camp Nou, de manera que pude ver muchas veces a Diego y también disfrutar de todo su talento”.

Consultado sobre el vínculo o relación que encuentra, desde su punto de vista como letrista, entre esas dos pasiones populares, tango y fútbol, así respondió Rosales:

“Se ha escrito mucho sobre ello. Diría simplemente que son dos pasiones populares, dos elementos de la cultura que han sostenido los vaivenes del pueblo, sobre todo en épocas difíciles en donde la situación económica o social no son del todo agradables. Allí es donde tanto el fútbol como el tango, entre otras cosas, apuntalan el espíritu. En estos dos espacios el ser humano se reconcilia con la belleza, con la alegría, con la esperanza y con el fervor popular”.

Ante la inquietud respecto a su percepción sobre la relación entre barrio, tango y fútbol, así se expresa nuestro invitado:

“Son elementos que se instalan en la infancia y todo lo que aparece en ese momento de la vida deja una marca indeleble, indestructible. Las primeras salidas a la calle, los primeros amigos, los primeros juegos, los primeros amores… todo ello está vinculado con el barrio, el tango y el fútbol”.

Preguntamos a Raimundo sobre la dinámica de Saavedra ahora con Platense F.C. de nuevo en la máxima división del fútbol argentino y su conocimiento de jugadores calamares que se desempeñaron en Colombia como Julio Cozzi, Antonio Báez, Carlos Bulla, Ramón Bóveda, esto respondió:

“A pesar de haber pasado muchos años en la división B, Platense es por tradición y por historia un equipo de la A, de modo que se ha hecho justicia con su retorno. Ahora mismo estamos muy entusiasmados y también lo padecemos porque se trata de un equipo pobre económicamente, entonces débil en lo futbolístico y los resultados no siempre son del todo buenos. Pero aquí estamos, alentando y con mucha fe.

Conocí a Julio Cozzi, a quien no vi jugar, pero con el que pude charlar muchas veces sobre aquella época. Hasta el final de su vida estuvo vinculado al club. Tampoco vi jugar a Antonio Báez, aunque siempre leí que fue el más grande de la historia en Platense. Sí vi a los otros, a Bulla, enorme delantero, goleador en el 69, en aquel equipo glorioso (del 67 al 69). Por haber editado la revista del barrio de Saavedra durante los años 90 (todos los barrios de Buenos Aires tienen un periódico local), investigué bastante sobre la historia de Platense, incluso escribí una especie de historia novelada, que fui publicando número a número”.

Rosales, el tango y el fútbol

Para alentar esa relación que venimos abordando en Cápsulas sobre esas dos pasiones, que a lo largo de la historia han concitado el interés de poetas, letristas y músicos hemos elegido dos temas que tienen como autor a nuestro amigo Raimundo Rosales y que conectan los distintos elementos de esa relación. El amor, el barrio, el club, los personajes, los sueños, el sentimiento en las letras de estos tangos. Se trata de Dale por la misma y Fantasma de luna, los cuales tienen para este espacio la feliz interpretación que hace su autor a petición nuestra. A continuación, presentamos la letra de cada uno y el comentario de Raimundo.


Dale por la misma

Letra: Raimundo Rosales
Música: Marcelo Saraceni

Si ves que se viene
la tribuna en contra
levantá la vista
pará la pelota.

Mandate con todo
contra la de cal,
y en un pique largo
tirá el centro atrás.

Te mata el recuerdo, la melancolía,
los malos rivales o la soledad,
esta historia eterna, pálida y mezquina,
y ese juego sucio de la deslealtad.

Cuando la tristeza pegue sin pelota
o te embarre el alma la fatalidad,
largá el contragolpe, dale por la misma,
hacé la del barrio, que esa es de verdad.

Si ves que se viene
la tribuna en contra
levantá la vista
pará la pelota.

Mandate con todo
contra la de cal,
y en un pique largo
tirá el centro atrás.

La rabia del tiempo juega en esta cuadra
y el silencio avanza como un dominó,
el milagro es torpe, como las palabras,
y en este desbande todo se olvidó.

Perdimos el rumbo, y ellos van ganando,
y ya se robaron hasta el pizarrón,
pero queda un tiempo, un olor a tango,
cuatro o cinco amigos y este corazón.

Si ves que se viene
la tribuna en contra
levantá la vista
pará la pelota.

Mandate con todo
contra la de cal,
y en un pique largo
tirá el centro atrás.

 

Así justifica e interpreta Rosales esta letra:

Dale por la misma es un tango que escribí junto a Marcelo Saraceni. El fútbol es un universo que ha generado muchas metáforas que se utilizan en la vida cotidiana (“embarrar la cancha”, “sacar tarjeta”) y la idea sencilla de esta letra fue precisamente enlazar el mundo del fútbol con la vida y con las luchas de los seres humanos para ser un poco más felices”.

Fantasma de luna

Letra: Raimundo Rosales
Música: Raúl Garello

Como un secreto oculto entre poetas,
hembras de ley y soñadores varios,
cuentan que va rodando por Saavedra
el último fantasma enamorado.

Se dice que anda en cada luna llena
buscando socios y confabulando.

Lo vieron una tarde allá en Platense
colgado del Alumni, atrás del arco;
también anduvo con levita y lengue
vestido de murguero en el Medrano,
arroyo compadrón y prisionero,
pariente en el dolor, del Maldonado.

(Estribillo)
Fantasma de la luna, cielo errante
curtiendo la amistad en camiseta
carita de arrabal,
la vida en un mural,
promesa de un amor hecho silueta.

Hay una luna igual, pero distinta
hay otra luna, piel de barrilete;
Saavedra de murgón,
placita y corazón,
hay otros barrios, pero están en éste.
Se oye un rumor del Juventud al Cumbre,
del río a las ventanas y a los patios,
canta un gorrión desde noviembre a octubre,
marea un bandoneón en el escabio.

Dicen que llueve amor de serenatas
cuando el Polaco canta para el barrio.

Parece que en las noches cuando hay luna
se juntan los fantasmas en el parque
a conspirar historias con arroyos,
y sueños modelados en la tarde.

Yo sé que el tiempo está del lado de ellos
y un día brillarán por estas calles.

 

Sobre este tema comenta Raimundo:

Fantasma de luna tiene música de Raúl Garello y es un homenaje a mi barrio, en donde se aglutinan los elementos más fuertemente identitarios de Saavedra: el tango, el fútbol y el carnaval (con la murga porteña). No podía faltar la mención al Polaco Roberto Goyeneche, ya que es muy conocido el amor que sentía por este barrio que lo vio nacer y por el club Platense. Garello entendió perfectamente el espíritu de la letra ya que incorporó una suerte de percusión murguera en el arreglo, y un cello haciendo un contracanto que representa al fantasma que va “rodando por Saavedra” (en la versión grabada del sexteto, el cello fue reemplazado por el teclado izquierdo del bandoneón)”.

Fantasma de luna fue uno de los ganadores en el concurso convocado por la revista La Maga y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires en el año 1997, denominado “Un tango para mi barrio”, cuyos tres primeros lugares serían musicalizados por un maestro de primera línea. La obra de Rosales fue grabada por Raúl Garello con la voz de Hernán Salinas. Se puede escuchar este tema con el video respectivo en el siguiente enlace.

https://www.youtube.com/watch?v=zPN6J_38WC8

El sentimiento que se esconde en las letras de tango no acepta un corte temporal en la historia de este género. Su estudio e investigación cubre las distintas etapas, brindando un merecido reconocimiento a los autores y artistas que han convertido esta música y sus letras en un patrimonio de la cultura universal, con trasformaciones que le dan vitalidad y reconocimiento en diversos escenarios y contextos sociales, políticos y culturales. Esto refleja realidades y acerca a los interesados a nuevas propuestas, no siempre acompañadas de la difusión requerida para gratificar los esfuerzos e inspiración de quienes han asumido estas responsabilidades con entusiasmo y seriedad.

Uno de las figuras más representativas del nuevo orden tanguero, en lo que corresponde a la poética y a la letrística, con ejercicios pedagógicos que debemos resaltar y difundir, es Raimundo Rosales, a quien agradecemos su capacidad y relacionamiento para estar en este espacio de difusión del tango y el fútbol. Rosales es un seguidor incansable de su querido Platense, pero no deja de reconocer su atracción por el buen fútbol, que a todos nos apasiona dentro de la competencia deportiva. Lamentablemente, dicha competencia en la actualidad está marcada por el mercado, que convierte la pasión en una mercancía y a nuestros clubes en agentes de la intermediación.

Gracias Raimundo por asumir la tarea, junto con una importante camada de poetas, letristas, músicos y artistas, de mantener el tango vigente, con su reconocimiento como patrimonio inmaterial, propiedad de todos.

John Cardona Arteaga -Profesor Universidad de Antioquia
Expresidente Deportivo Independiente Medellín-DIM.

Medellín, octubre de 2021

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