Capsulas de Carreño

Raúl Navarro, el arquero (Juan Manuel Uribe, historiador)

Atlético Nacional 1976, campeón. En el arco con Raúl Navarro. Para que juegue la memoria de los seguidores del equipo verde... De pie, izquierda a derecha... Foto atlverde.blogspot.com

Atlético Nacional 1976, campeón. En el arco con Raúl Navarro. Para que juegue la memoria de los seguidores del equipo verde… De pie, izquierda a derecha… Agachados… Foto atlverde.blogspot.com

 


Juan-Manuel-Uribe

Por Juan Manuel Uribe

 

*En el breve recuento de los porteros argentinos que pasaron por Nacional dejé aparte, adrede, a Raúl Navarro porque merece un capítulo separado.

El presidente del Nacional de entonces era Hernán Botero y no dio su brazo a torcer tras el último puesto del Finalización de 1970, décimo de todo el año, y se trajo a Tito Manuel Gómez y a Óscar Calics para reforzar el equipo para 1971; ya estaban en nómina el estelar Jorge Hugo Fernández y el gran centro delantero Juan Carlos Lallana. Y aprovechando el receso de Medellín arregló con Javier Tamayo y Hugo Gallego, figuras antioqueñas, y el del Bucaramanga para contratar a Leonidas Hurtado.

Raúl Navarro sólo venía por la temporada internacional pues su destino era España. Navarro, Calics y Tito debutaron en diciembre del 70 en un amistoso ante el Ferenckvaros, de Hungría. El arquero se ganó la hinchada verdolaga desde el primer balón que atrapó ante los centroeuropeos. Volvió en enero para los otros cotejos amistosos: ante Botafogo, Benfica y Santos. La tarde del 31 de enero de 1971 ante el Botafogo, Navarro fue magistral. Los visitantes se fueron en ventaja a los cinco minutos, pero el golero les tapó todo lo restante: a quemarropa, por arriba, por abajo, de media distancia. Y Nacional empató para enmarcar: con taquito de Tamayo.

El club carioca averiguó por Navarro, pero no hubo arreglo; el golero iba para España. Pero el presidente Botero pensaba otra cosa. Una noche de comienzos de marzo de 1971 el ya entonces prestigioso periodista Wbeimar Muñoz, en su programa El Estadero del Deporte, en Radio Visión, dijo en el primer titular algo como: “Señoras y señores, estoy en condiciones de informarles que el arquero Raúl Navarro viene para jugar el campeonato colombiano con el Atlético Nacional”. Y a los pocos minutos entrevistó al Dr. Botero que ratificó la noticia. Fue un hit del directivo y con el golero afinaba un equipo que iba a ser espectacular por su juego y rendimiento.

Tras la conquista del campeonato de 1973, la segunda estrella del Nacional pero primera en diecinueve años, la ida de Navarro para España volvió a montarse. Y se fue durante el primer semestre de 1974 al Valencia; por problemas de papeles no se pudo enrolar al club español y no jugó en la liga. Volvió a Nacional para el Finalización de 1974. Quedó evidente como el destino de Raúl Navarro estaba marcado en el Atlético Nacional y en Colombia.

Ganó también la tercera estrella del club, la de 1976, con un equipo conformado muy distinto al de 1973, pero igual de poderoso. Creo que los hinchas no se ponen de acuerdo sobre cuál fue mejor. En ambos estuvieron Raúl Navarro, Francisco Maturana, Jorge Ortiz, Gilberto Salgado, Eduardo Retat, Hugo Lóndero, Gerardo Moncada y Gustavo Santa. Pero en lugar de Fernández estaba Olmedo; de Tito, estaba Jorge Peláez; de Víctor Campaz, estaba Chumi Castañeda; de Teófilo Campaz, estaba Miguel Ángel López; en lugar de Santa, el titular del 76 era Ramón Bóveda; y en lugar de Lóndero, el titular era Eduardo Vilarete.

Raúl Navarro fue un arquero de 9 a 10 puntos en los 8 años y medio que tapó en Nacional, tanto en casa como de visitante, tanto en los partidos capitales como en los juegos de trámite del torneo. Semejante figura, ¡era el que más trabajaba en la semana!

¿Tapadas? Una a Jorge Ramón Cáceres, del América, en 1973, el 14 de junio, jueves por la noche, arco Norte del Atanasio: El archi goleador argentino elevó el globito, Navarro dio dos pasos atrás, se arqueó y la palmoteó por encima. Una a Alejandro Brand, en plena final de 1973 y que significaba el empate parcial de un juego que luego Nacional liquidaría 2-0 en El Campín; arco norte, el extraordinario Brand acarició un balón a todo el costado izquierdo de Navarro que estaba tirado sobre el derecho, el golero camino dos pasos, se lanzó y sacó uno de esos goles cantados. A Ponciano Casto en un clásico de octubre de 1978: el genial zurdo sacó un tiro seco a seis metros del arco, Navarro voló de inmediato abajo y paró el balón contra el piso. Sólo le vi un error en el que tuvo que ver un montículo: Semifinal de 1978 frente a Junior y un tiro no difícil de Eladio Vásquez pegó a dos metros del golero, cambió de rumbo y se le metió. Una parte de la hinchada insultó al golero, como no se lo merecía y como nunca le pasó antes ni después. Le hicieron goles de lujo como el olímpico de Ángel María Torres en el último minuto del campeonato de 1978 que quitó el subcampeonato (era el tiquete a la Libertadores) al verde antioqueño y se lo pasó al verde caleño. O el festín que se dio Hugo Lóndero en abril de 1979: El DIM vapuleó a Nacional 5-1 y el tremendo goleador se apuntó 4, cuatro riflazos que Navarro, su ex compañero, no vio.

En mi concepto, los mejores hombres de Nacional en 1979, el equipo que tuvo dudas todo el año y se quedó en la semifinal ante América y Junior, fueron Raúl Navarro y Francisco Maturana. El presidente Hernán Botero decidió aprovechar la oferta de Millonarios y traspasó al golero. Quizá un error histórico deportivo, pero tal vez sí un acierto administrativo. En dos años en Millonarios, Navarro confirmó su clase.

Fue un golero espectacular y eficiente, muy por lo alto. Una figura de nuestro campeonato durante más de una década. Fue técnico del Tolima en 1983 y muchos años después fue técnico de la B. No pudo cuajar en esa profesión y se perdió el que bien pudo ser un adiestrador interesante.

Raúl Navarro fue capital para que el presidente Botero pudiera consolidar a Nacional como grande tras el paso de chico que se hizo de inmediato: del último puesto del Finalización de 1970 al primero, con todos los honores, en el Apertura de 1971.

La trayectoria del Nacional tiene tal calidad de hechos que tuvo en Raúl Navarro un extraordinario arquero clásico y ortodoxo. Y pocos años después contó con el más genial de los goleros heterodoxos: René Higuita.

Raúl Navarro nació en la ciudad argentina de Córdoba y su señora es del departamento colombiano de Córdoba. Alterna los dos países, con pasadas por la ciudad que lo acogió de inmediato en 1971. Y 40 años después su compatriota también colombo argentino, Franco Armani, se luce en Nacional con el mismo estilo, la misma eficiencia y el mismo aprecio por el club, por Colombia y por la hinchada…

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