Capsulas de Carreño

Razones y posibilidades del G-8. Por Luis David Obando.

Reunión de presidentes de ocho equipos del fútbol profesional colombiano reunidos en Cartagena el 30 de agosto de 2016. O sea, el G-8. Foto Lorena Henríquez, tomada de El Heraldo.

Reunión de presidentes de ocho equipos del fútbol profesional colombiano reunidos en Cartagena el 30 de agosto de 2016. O sea, el G-8. Foto Lorena Henríquez, tomada de El Heraldo.

Por Luis David Obandoluis-david-obando

 

*Solo la firme intervención de los patrocinadores podrá elevar la calidad de nuestro fútbol.

 

Aquí vamos de nuevo: la aplanadora burocrática pesa más que la lógica y la razón, y la alianza de grandes del fútbol colombiano parece de nuevo destinada al fracaso. Para nada importa el deporte, mucho menos el espectáculo. Esto es un negocio, damas y caballeros: que ruede el dinero aunque se estanque el balón. Ese parece el postulado de nuestra flamante Dimayor.

Al G-8 le falta uno por eso mismo: porque la vista en la maquinaria electorera no deja ver nada más al presidente del Santa Fe, César Pastrana. Padrino de la precipitada elección del presidente de la División Mayor, Jorge Perdomo, ve allí una plataforma que no puede desaprovechar. Si las arcas Cardenales ganan o dejan de ganar, ese es otro tipo de cálculo ya superado en su posición actual.

Entonces tenemos una jornada de primera división que da grima: ni un juego medianamente interesante en la jornada 14 de la Liga que se disputa este fin de semana. Y así nos pasamos de fecha en fecha, con si mucho uno o dos partidos que por lo menos llamen algo la atención. Pero, ¿a quién le importa si la televisión está asegurada, y esa es la que paga?

Y esos pagos son, paradójicamente, los que más daño están haciendo al fútbol profesional colombiano. No por el billete en sí, siempre bienvenido mientras provenga de buena fuente, sino por la perversa fórmula de repartición ideada por el club fundador de la Dimayor. A manera de mafia (y muy por el estilo de su madre, la FIFA), hace lo que le da la gana y los demás, que sufran, callen… ¡y paguen!

He ahí el meollo del asunto: ¿Para dónde se van y qué hacen con ellos los más de $2.000 millones que recibe anualmente Dimayor por derechos de televisión? Por acomodada y muy conveniente decisión asamblearia, el 80% son para los socios tipo A; es decir, los fundadores más los creados después que se hayan sostenido por lo menos tres años en primera división. En total, 20 equipos actualmente.

El restante 20%, para todos los demás de las divisiones A y B (16 clubes). El veneno está en que nunca se pierde la condición de socio tipo A, y éste crece con cada ascendido que se sostiene un tiempito en Liga. Por tanto, ya con ese estatus, es un negociazo ser socio A y jugar en la B. Sí que lo saben los señores Cadena y Ángel de Cúcuta y Quindío, por citar apenas un par de ejemplos.

Entonces el modelo de negocio no es el fútbol en sí, que requiere inversión y es lo que hacen en el G-8 (unos mucho más que otros, por cierto), sino los dividendos de una TV que paga por el rating que arrastran ellos y solo ellos. Ganar sobre seguro sin invertir: ¿Quién va a votar contra eso?

Así que Millonarios, Junior, Medellín, Nacional, Cali, América, Once Caldas y Tolima no tienen ninguna opción de votos a favor de su justo clamor: que haya una repartición de ingresos equilibrada (no igualitaria, que no es lo mismo), que también la votación asamblearia corresponda a calidad deportiva, y que existan condiciones para perder el estatus de socio A, así como hay para adquirirlo.

Obviamente, es impensable que con las condiciones actuales (plata asegurada sin requisitos a cambio) una asamblea vaya a revertir la situación. De esta manera, solo los que ponen la plata (TV y demás sponsors) son los que pueden salvar incluso su propio pellejo, amarrándose los pantalones y reclamando garantías de calidad en lugar de simples y costosísimos derechos de transmisión de juegos insulsos, sin público en estadios ni pantallas.

Si ello no ocurre, entonces el negocio mismo fraguará su inanición, pues no sabe uno si por siempre se seguirá feriando dinero a manos llenas sin una contraprestación medianamente cualificada.

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