Capsulas de Carreño

Reencuentro con derrota (María Victoria Zapata)

Por María Victoria Zapatamaria-victoria

 

*No  tuvo nada de  feliz el reencuentro del  Deportivo Independiente Medellín con su afición, en el compromiso de la tercera jornada ante el Envigado F.C.

 

 

No obstante  el ayuno de poco más de  tres semanas por el aplazamiento del juego de la primera fecha,  el inusual  día en la programación del partido (un martes), las enormes dificultades  por las que tuvieron que atravesar los hinchas que decidieron abonarse en los dos últimos días previstos para tal diligencia y el descontento  casi generalizado  por la poca gestión en materia de refuerzos, la alegría de  los 22. 751 que nos hicimos presentes en el máximo coliseo deportivo de la capital antioqueña  no trascendió los actos protocolarios en el estadio Atanasio Girardot.

Si bien es cierto el DIM atacó desde el pitazo inicial y fue castigado con la anulación de un gol legítimo  a Leonardo  Castro, al minuto 6, también lo fue su incapacidad para romper el cerco defensivo naranja (anoche vestido de gris y blanco) y, fundamentalmente,  para vulnerar el pórtico de Jefferson  Martínez  en las ocasiones que tuvo para hacerlo. Ante el Envigado,  a Medellín le sobró  voluntad  pero le quedó faltando mucho…

Le faltó ese fútbol que pudiera neutralizar  la  fea táctica ultradefensiva de su rival;  ese fútbol efectivo   que tuviera la suficiencia  de acabar con  ese juego  especulativo y  mañoso del  Envigado;  ese fútbol  que conectara adecuadamente a volantes de armado y delanteros; ese fútbol que le brindara acompañamiento a  Leonardo Castro;  ese  fútbol dominador del balón y preciso en los pases; ese fútbol  que impusiera condiciones en su propio patio;  ese fútbol  que contrarrestara el ímpetu juvenil  envigadeño;  ese fútbol que no sucumbiera ante un  error propio, uno solo,  que fue, en definitiva, el que facilitó  la anotación  del atacante Duván Vergara, al minuto 72 y  con la que el cuadro naranja, infortunadamente,    sentenció el partido.

Quedó en deuda el  Deportivo Independiente Medellín.  En un bache similar  a algunos de los observados  en el torneo inmediatamente anterior,  el equipo  perdió su libreto anoche y sufrió su primera derrota del  campeonato y en condición de local, así en los pies de Marrugo, Castro, Hechalar o Arias,  hubiera tenido repetidas opciones en el pórtico de Martínez. No hubo quien marcara el gol rojo y el premio  se pintó  de naranja.

 

Los hinchas también perdimos el partido
Y  lo perdimos por goleada, con cada  insulto  y cada silbido a Juan David Valencia, con cada  injuria  a Daniel Torres por el error suyo que permitió el gol  envigadeño;  con cada ofensa al arquero  David González por la anotación del atacante Duván Vergara.

Perdimos el partido,  y de manera indigna,  por  los agravios ya habituales a nuestros jugadores, por el irrespeto a todos aquellos futbolistas   a quienes  juzgamos y condenamos muchas veces de manera irracional y tratamos de un modo que no admite presentación ni justificación.

Perdimos el partido, al olvidar al ser humano  que se enfunda en ese uniforme sagrado del DIM,   al profesional   que, con recorrido o sin él, es susceptible de equivocarse cualquier de veces.

Y lo perdimos al  relegar nuestra condición de jugador Nº 12, al cambiar ayer nuestro aliento por  una desmedida e inadmisible  agresión verbal, al mutar el  respaldo  por la intolerancia,  al levantar nuestra voz para atacar  y ultrajar.

Que vergüenza y que deshonra el comportamiento de un sector de la hinchada ayer, en el estadio Atanasio Girardot…!!!

 

Y los anuncios de llegada y salida…
Es un tema sensible, y bastante,  en el torneo que apenas se inicia y en un equipo que ha tenido que hacer toda clase de  “maromas” para suplir lesiones y sanciones.

La esperanza  frente a la vinculación de nuevos jugadores no pasó de ser eso: esperanza. Hasta el momento,  y ya con  inscripciones cerradas en la Dimayor, los nombres de los refuerzos (???) para el Deportivo Independiente Medellín fueron recibidos con  estupefacción, y descontento.

Del  delantero Carlos Ibargüen  se sabe que aun tardará en hacer su debut con la casaca roja  por cuanto llegó al DIM con lesión del tobillo derecho. No hay elementos de juicio para emitir un concepto sobre el juvenil atacante. Tampoco respecto del arquero tolimense  Aldair Quintana, de 22 años, procedente del Orsomaso, de Palmira.

El zaguero Jorge Arias  es un jugador repatriado y de quien, además, esperábamos su vuelta a casa,  por lo que difícilmente se le puede calificar de refuerzo.

Con  el delantero  Yorleys  Mena, el popular Yoyo,  también repatriado, tampoco se puede hablar de refuerzo.  Su regreso, sin embargo,  fue recibido  por muchos de nosotros  con sorpresa y desconcierto. Pese a haber sido el  máximo anotador, con el Real Cartagena,   en la Copa Postobón 2013,  tuvo muy bajo   rendimiento en el DIM  2014 (tan solo 6 goles en el primer torneo del año y 5 en el segundo) y paupérrima  figuración en el Monarcas-Morelia mexicano (2015) y Atlético Junior (2016- I).  El atacante antioqueño  en modo alguno  llena las expectativas de cara a las exigencias  nacionales e internacionales de este semestre.

Juan David Valencia. Resistido por un buen número de aficionados, tendrá que hacerle frente a un clima demasiado hostil, que anoche se evidenció con las rechiflas y silbidos que acompañaron tanto su ingreso a la gramilla como su desempeño durante los 90 minutos de juego. Solo  su fútbol (o su falta de él), justificarán  su regreso al Poderoso o, por el contrario, concederán la razón a quienes se opusieron  de manera tajante a su contratación.

Y si de salidas se trata, más inoportuno no pudo ser el anuncio del traspaso del delantero Juan Fernando Caicedo al fútbol chino. Esencial para el ataque rojo, comprobado hasta la saciedad,  Independiente Medellín  no dispone de un jugador que cumpla sus  funciones   en el terreno de juego.

Si a ello le sumamos  que  la información del viaje de Caicedo se hizo justamente después de  que concluyera la venta de los abonos- tal como ocurriera con  la marcha de uno de los  jugadores mas queridos por la afición en los últimos años (Germán Ezequiel Cano)-  queda un  amargo sabor en la boca del hincha, un hecho recurrente   y de pésimo gusto que desagrada muchísimo y hace sentir al hincha manipulado, traicionado  y utilizado. Y es, además,  un punto negativo  en la hasta hoy exitosa  relación dirigencia- afición.

 

Conclusión:

A pesar de la insistencia  con la frase de “que el mejor refuerzo es la conservación de la nómina campeona”   sabemos que dicha  nómina es  demasiado reducida  y corta para el reto de Liga Águila, Copa Águila y Copa Sudamericana.  Si le agregamos la marcha de Caicedo, más se reduce y más se complica el ataque para el DIM, por la carencia de ese jugador pivot   y buscador de espacios como lo es  9 de DIM.

Personalmente, me preocupan  muchísimo la partida  de Caicedo, jugador valiosísimo más por su gestión entre medio campo y  ataque que por sus goles, la lesión de Ibargüen y   el cuestionable  aporte  de algunos  de los jugadores reciclados. La nómina de Medellín, ya lo hemos visto en reiteradas ocasiones, se resiente fácilmente con la sanción, lesión o ausencia de cualquiera de sus jugadores titulares. ¿Cómo hará, entonces,   Leonel Álvarez para  triplicar sus malabares en este semestre de  Sudamericana y Ligas y Copa Águila?
[María Victoria Zapata B.]

 

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