Capsulas de Carreño

Rey de Copas. Por Alexis García Vega

Por Alexis Garcìa Vega, Bogotá

 

*En la final de la Champions, jugaron un partido técnicamente pulcro, resolvieron con una inteligencia de juego impresionante.

El Real Madrid acaba de ganar su Champions League número 13, entre otra cantidad de copas, hecho que lo obliga a ampliar sus vitrinas en Valdebebas, en donde tiene su sede deportiva, la vanidoteca se ha ampliado y Don Florentino Pérez, su presidente, piensa en cómo manejar tanto éxito.

Tiene un entrenador como Zidane que deslumbró desde jugador y no perdió la costumbre siendo entrenador, lleva 3 títulos en serie, para los que dudan aún de su capacidad de liderazgo, inauguró otra manera de dirigir, liderar sin aspavientos, ni estridencias, hablando solo lo necesario, logrando asociar el trabajo y las ideas en una perfecta combinación con el método, un Lord con espíritu ganador, el equipo mostró un respaldo casi fanático a la idea del entrenador, base del logro.

A pesar de lo que se pueda decir, el Real es un equipo que gestiona con inteligencia los excesos y se lleva muy bien con la palabra historia, su permanente problema siempre será con el honor.

Hay escuelas que eligen sostenerse a punta de resultados y otras que escogen el espectáculo. Madrid en su deseo perfeccionista las eligió a las dos, utilizando el balón como vehículo para llegar a la eficacia.

Es un equipo versátil y variado, desde el pelo de Marcelo hasta la ausencia de éste en su entrenador, los atractivos, esculpidos en el gimnasio y los no tanto, pero al final millonarios que se adaptan con facilidad a las normas, como Bale con su tiempo de juego y aún así realizan tareas comunitarias en procura de triunfar en equipo.

Armaron una sinfónica y tocaron música clásica del más alto nivel, sus intérpretes tienen en su repertorio decisiones a la altura de las circunstancias, un gol de chilena de Ronaldo en la fase previa y uno de Bale en plena final, demuestra que las soluciones no son las preocupaciones para resolver los partidos.

En la final de la Champions, jugaron un partido técnicamente pulcro, resolvieron con una inteligencia de juego impresionante, con la calma de los que están seguros de sus argumentos.

Este deporte tiene de bello, que a veces nos da a pensar que no todo será como parece, porque siempre se dejará un espacio a las sorpresas, fatalidades, genialidades, paradojas, todas esas cosas con las que el fútbol se entretiene mientras los mortales nos ilusionamos y sufrimos, sin necesidad.

Además es un juego que no conoce la piedad: Karius el arquero del Liverpool, rival del Madrid, ha sido fusilado públicamente, así la final haya sido un evento maravilloso, los tornillos de sus manos se desajustaron hasta hacerle cometer dos errores que costaron el título.

Triste realidad, unos ríen y otros lloran.

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