Capsulas de Carreño

SEMANA DE CAL Y ARENA. Por Luis David Obando.

Apenas un minuto después de entrar de cambio, Radamel Falcao estaba rondando en el área y aprovechó la oportunidad para vencer al portero del Lorient. (64’, 0-1)

Lorient 0-Mónaco 3, viernes (18). Apenas un minuto después de entrar de cambio, Radamel Falcao estaba rondando en el área y aprovechó la oportunidad para vencer al portero del Lorient. (64’, 0-1). Foto Club Mónaco.

Por Luis David Obando

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* Gratitud al Altísimo por la semana futbolística que ya casi pasó, y por los goles que llegan.

 

Cuando ya empieza a percibirse el olor a Navidad en el ambiente, en asuntos futbolísticos la tercera semana de noviembre ha dado para dar y convidar. De todo, en estas tierras y allende las fronteras. De cal y de arena, si así queremos clasificar cada hecho.

Un paréntesis inicial: en el uso coloquial solemos decir ‘de cal y arena’ para referirnos a cosas buenas y malas, y pocos saben cuál alude a las mejores o las peores entre la cal y la arena. La Real Academia nos aclara que la frasecilla no refiere conceptos maniqueos sino a cosas muy diferentes entre sí, incluso antagónicas. En este caso la antonimia entre ‘bueno’ y ‘malo’ cobijaría por generalización esta expresión.

El origen de la locución es la argamasa que antiguamente se utilizaba en la construcción (como la arena y el cemento hoy). Esta mezcla se componía de cal y arena. Hasta ahí, sencillo. La cosa la complican algunos eruditos que no se ponen de acuerdo: para unos, la cal es la buena porque es un material más ‘noble’ que la sencilla arena; para otros, la misma cal es la mala porque su composición produce quemaduras si no se maneja con precaución, mientras la arena es más benigna con la piel humana.

Tomaré partido: poco amigo de títulos nobiliarios y menos a elementos del reino mineral, me iré con la tendencia que ubica a la arena en el lado positivo de la ecuación. Aquí vamos entonces.

Las de arena:

  • No solo en Antioquia es de celebrar el título 26 en la historia del Atlético Nacional. Un palmarés de ese calibre es un orgullo de la altura del nombre del equipo: abarca toda Colombia. También porque su hinchada cubre todos los puntos cardinales del país.
  • El título en Copa Águila se presenta en un momento en que Nacional tiene tres frentes de competencia abiertos: Liga, Sudamericana y Mundial de Clubes. Altísimo nivel, y en simultánea. ¿Apuntarles a los tres? De todas maneras este año ya va el mismo número: Copa, Superliga y Libertadores. Otra forma de decirlo: el año ya está ganado, pero todavía hay más.
  • Falcao García sigue inflando redes con el Mónaco. Eso es bueno para él y su equipo, claro. Lo mejor es que genera esperanzas de que también vuelva por sus fueros con la Selección, para que ese pasado arrasador retome vigencia en un presente que lo requiere con goles para la clasificación al Mundial.
  • Termina la fase Todos contra Todos de la Liga y tienen cupo asegurado Nacional y Medellín. Otro cuadro de la tierra, Envigado, todavía respira.

Las de cal:

  • Perdió Colombia, no solo un partido sino el rumbo. Un matiz: parece exageración, pero visto en perspectiva aguanta el análisis: Colombia la sacó barata con el 0-3 en su visita a Argentina. Lo digo porque a la altura del minuto 25 del juego el aroma era a estruendosa y humillante goleada. ¡Uuuff!
  • Se queda un grande afuera en la Liga: Junior. El Tiburón asumió por sí mismo las veces de pececito ornamental ante el Verde, y su incapacidad es evidente con Giovanni al timón. Por si fuera poco, su hinchada pasa del vandalismo al intento de asesinato. ¡Gravísimo! ¿Y la Dimayor ahí? Bien, gracias…
  • Rionegro Águilas, Envigado y Patriotas figuraron de punteros y se fueron desinflando. El primero ya se despidió de opciones; los demás ruegan por un milagro.

En fin, gratitud al Altísimo por la semana futbolística que ya casi pasó, y por los goles que llegan.

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