Capsulas de Carreño

Sí, a Comesaña le faltó ambición

Por Hugo Illera, Diario Deportes.

 

 

* Insólito es haber planteado un partido tan, pero tan defensivo, que no dio, siquiera, para una reacción.
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Es posible que todos hubiéramos quedado con la sensación que a Junior le faltó ambición en la final de la Copa Betplay ante Millonarios en Bogotá. O que tal vez, por llevar al pie de la letra la estrategia montada, el equipo hubiera sido demasiado pasivo. Tanto, que el único remate a la portería de Montero fue a los 38 minutos del segundo tiempo. Un remate algo desviado, pero a puerta al fin, de Cetré que increíblemente jugó todo el partido como un falso 9 sin mayor peso ni ofensivo, ni defensivo.

Habría que hablar con el DT Comesaña para saber qué quiso hacer, qué fue lo que quiso desarrollar y por qué ofensivamente el Junior tan pasivo.

No es que se hubiera querido que el equipo, a la altura de Bogotá, hubiera tenido que correr y correr. Pero, visto el desarrollo del juego cuando se perdía 1×0, quedó la sensación que Comesaña apostó al 0x0 primero y, cuando ya perdía, intentó ir a los lanzamientos desde el punto penal.

El planteamiento con tres zagueros centrales y dos carrileros hizo recordar a Juan Cruz Real. Justamente una de las causas de su salida. Y un zaguero central (Rosero) produjo el penal sobre Vargas que fue el comienzo del final.

Ese gol anotado por Ruiz tranquilizó a Millonarios. Pareció extraño que no continuara con el desarrollo de su ofensiva que hacía daño. Y ni siquiera en ese lapso se vio un intento del Junior por apostar a empatar el juego.

Que fue un infortunio el gol de penal, sí. Pero eso de no jugar con tres centrales regularmente y usar esa figura para intentar ganar una copa o una liga no es que se tan comprensible.

Es posible que en las huestes de Millonarios estén pensando que fue una declaración de inferioridad. O de temor a no perder y alargar el 0x0 o el 1×0 buscando una definición desde el punto penal.

El primer gol de penal fue el castigo por posicionar el bloque defensivo muy cerca del arco de Viera que dio licencia a Millonarios para arrimarse cuando quiso.

Lo más incomprensible fue, con seguridad, el segundo gol de Millonarios. Macalister recibió solo cerca al área, tuvo tiempo para tirar una pared con Alba, se acomodó solo y pateó solo al arco en un inacción terrible para el 5-4 defensivo desordenado que hacía Junior. Allí, justo allí, se perdió el juego y la Copa.

Posicionamiento desordenado del Junior antes del gol de Macalister Silva.
¿En cuánto tiempo se puede montar y memorizar un dibujo táctico diferente al de costumbre con los nuevos movimientos estratégicos incluidos?

Entendemos que hay jugadores lesionados y otros que están regresando, pero si en el banco tienes a Bacca, Deossa, Walmer y Cabrera es porque podían jugar, pero no fueron incluidos en la alineación inicial porque la idea era jugar un partido “conservador”.

Deossa ingresó a mitad del segundo tiempo y Bacca y Yesus faltando 7 minutos para el final.

Justamente aposté, en la sala de redacción de DD, que si el partido se ponía 2×0 inmediatamente ingresaría Bacca. No me equivoqué.

Vi a Comesaña hablando casi toda la noche con el AT César Poveda. Algo inusual en él. Claro que habla con sus asistentes, pero no tan seguido y largo como lo hizo esta noche fría y lluviosa en Bogotá. Lo raro es que hablaron tanto y no hizo las modificaciones necesarias a tiempo.

Y a pesar que Comesaña habló de Rosero, ni su penal infantil, ni estar fuera de la cancha cuando el segundo gol, pesan más que la idea general planteada en el juego.

Ciertamente el juego se perdió por hechos puntuales. Pero derivados de un planteamiento y de un desarrollo estratégico al que le faltó ambición.

Lo insólito no fueron los hechos puntuales con los que el juego se pierde como señaló Comesaña en rueda de prensa refiriéndose a Rosero. Lo insólito es haber planteado un partido tan, pero tan defensivo, que no dio, siquiera, para una reacción que todos nos quedamos esperando.

Es que echarle la culpa de ese gol al que está ingresando al terreno de juego y lejos de la jugada no es que se pueda entender con facilidad. Si Rosero no estaba en su posicionamiento dentro de la cancha es apenas lógico colegir que alguien debió ocupar su lugar dentro de los movimientos estratégicos. Pero, eso no ocurrió.

Esta madrugada, una persona del fútbol me dijo algo totalmente cierto: se equivocó Comesaña, Junior es un equipo que no sabe defender. Montar cosas diferentes a la acostumbrada, a última hora, difícilmente salen bien.

Y el invento de El Campín, tampoco salió.

Es la una de la mañana de este jueves. He repetido, una y otra vez, la declaración de Comesaña: “Yo no me voy insatisfecho con el equipo, no me voy triste”.

Debe ser el único del entorno y seguidores del Junior que quedó pletórico con el juego, el resultado, y el haber perdido la clasificación a Copa Libertadores…

Barranquilla
Noviembre 3, 2022

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