Sobre el regreso de la alegría (Luis David Obando)

Luis David Obando


Por Luis David Obando López

 

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* Al oído de jugadores, técnicos y directivos: más televisión debería ser mejor espectáculo.
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El cantante vuelve a vivir, vuelve a cantar, y el Atlético Nacional por una primera jornada de ilusión vuelve a sonreír. Nadie ha querido dañar la fiesta diciendo que el Pasto actual no ha dado  pie con bola ante nadie. Mejor unirse al coro de los miles que confían en que haya por  fin cesado la horrible noche, al compás de los goles gritados a rabiar y brincar no solo por las dianas, sino por la casi artística factura de cada una de las cuatro.

 

Una vez más el orden de Rueda brilló en el terreno. Brilló, pero no danzó, que es lo que gusta a la afición verdolaga. Sin embargo, como a falta de pan buenas son tortas, ya dejar de sufrir con cada pelotazo al área propia es más que ganancia, y celebrar pluralidad de goles definitivamente agrada más que conformarse con una unidad, aun con el arco en cero. De ahí la algarabía, contagiada a la tribuna por unos jugadores que también volvieron a sonreír: hacía rato no veíamos tan amplia expresión de regocijo en las caras de los futbolistas verdolagas, lo que da también da cuenta de un clima primaveral en el interior del grupo.
 

En fin, sonrió hasta el DT, siempre tan adusto e inexpresivo. No fueron saltos con puño en alto, hay que decirlo, pero ya una manifestación de alegría en el banco es un inmenso salto adelante cuando ya nos íbamos acostumbrando a semblantes vinagres, contagiosos de oscuras emociones. La fiesta ha empezado en la cancha, pasado por el banco, trepado a las gradas y trascendido a los hinchas, cada uno en su casa. Ojalá que no solo se repita sino que sea una sola varias veces repetida hasta el clímax de una vuelta olímpica. Ahora lo que cuenta es festejar la goleada al chico.

 

La celebración coincide con otra para quienes no disponíamos de suscripción de televisión satelital o señal de canales comunitarios: volver a presenciar desde la comodidad del hogar los partidos del fútbol colombiano es más que un motivo. Cuando la espera fue de más de año y medio, éste sí que fue el gol de la jornada, atribuible no se sabe a quién diferente a la diosa fortuna, por aquello de la buena suerte para los abonados de UNE, Claro y Movistar, pero también del incremento en los caudales que por derechos de televisión engrosarán las arcas de los equipos del rentado.
 

Pero aquí cabe recordar el cuento de la gallina de los huevos de oro: no sé cómo fueron las larguísimas conversaciones de Win Sports con los operadores de tv por cable, pero por algún lado debieron figurar las palabras “espectáculo” y “calidad” como argumentos de negociación. Ahí es cuando se frunce el ceño, pues por muy aficionado al fútbol que uno sea, realmente hay juegos de nuestro fútbol que dan grima (en términos televisivos, apagar el aparato o cambiar de canal). ¿Será que algún  indicador estimado de calidad del espectáculo hizo parte del acuerdo final?

 
Como sea, bienvenido de nuevo el fútbol a la casa de la mayoría de usuarios de televisión por cable del país. Y que esa bienvenida sea la ocasión de puyar a tanto directivo que se duerme en los laureles del giro mensual por concepto de derechos, para que invierta en calidad en lugar de trasladar al bolsillo propio la diferencia. El mismo mensaje va para técnicos y jugadores: a divertirse, pero también a divertir, pues las inversiones a ciegas se harán una vez o dos, pero no serán para toda la vida si no hay buen espectáculo de por medio.

 

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