«Soy un hincha de verdad y no me representan las barras bravas»

De la Redacción. Alberto Díaz, hincha azul, remite a Cápsulas esta columna tomada del portal cincocero. Y acá la reproducimos con el debido crédito.

 

Felipe Valderrama
– @Felipe1017
Fuente: http://www.elcincocero.com/

Vandalismo, negocio y lucha de poderes es lo que se vive hoy en algún sector de las barras. La mayoría somos buenos y por eso debemos dejar de tolerar a los violentos, por unos pocos pagamos todos.

 

Muchos que empezamos a asistir al estadio en la adolescencia, o incluso en la niñez, nos dejamos deslumbrar por el colorido y cantos de las barras, hasta ahí nada malo. Luego comenzamos a escuchar el cuento del “aguante”, algo que bien entendido es apoyar al equipo y asistir al estadio en las buenas y en las malas. Pero como lo ven algunos es armar peleas contra hinchas de otros equipos, viajar a otras ciudades así toque robar en el camino y creerse los dueños de las tribunas.

 

En el 2006 asistí a unos 10 partidos en Lateral Norte con los Comandos Azules. Luego alrededor de un año estuve en Sur con la Blue Rain que comenzaba a tomar fuerza de nuevo. Iba con dos amigos y nunca nos interesó pertenecer a un grupo específico. Jamás tuvimos problemas aunque decidimos regresar a oriental porque cada vez se volvía más difícil conseguir las boletas.

 

Con el tiempo uno se va dando cuenta lo que sucede realmente. Muchos de los jóvenes que ingresan a la barra lo hacen con la mejor intención de apoyar a su equipo, algunos para estar con su grupo de amigos, otros para consumir licor y drogas, pero varios líderes tienen su negocio propio.

 

Lo curioso es que son los primeros en decirle a la dirigencia que no jueguen con nuestra pasión y que Millos no es su negocio. Una actitud muy cínica, pues ellos son los que cobran por poner banderas, venden droga, ganan plata organizando viajes a otras ciudades y hasta las personas que no pueden comprar abono tienen que pagarles para hacer la fila en las taquillas alrededor del estadio. Entonces ¿qué diferencia hay entre ellos y varios dirigentes corruptos que tanto daño le han hecho al club?

 

Otro aspecto importante es que ahora hay unos más hinchas de la barra que hinchas del equipo. Estos nefastos líderes creen que su barra está por encima del club. Para los que no recuerdan en la estrella 14 estuvieron a punto de arruinar la fiesta. En el partido contra el Medellín entraron pólvora y cuando todavía se jugaba el segundo tiempo lanzaron algunos elementos que explotaron en plena cancha. Gracias a Dios era Luis Delgado el que estaba en el arco Norte, de ser Leandro Castellanos del DIM podría haberse tirado al piso para decir que la explosión lo había afectado y quién sabe que hubiera pasado.

 

Eso pasa porque para los líderes, aunque no se puede generalizar, es más importante decir: “Entramos pólvora, que fiesta hicimos” y no enfocarse en lo mejor para el equipo. Sus cantos a favor o en contra de dirigentes, técnicos o jugadores dependen de si les regalaron o no boletas e indumentaria del equipo. Muy bien copiaron a las barras argentinas.

 

Personalmente me gusta ver el estadio todo de azul, pues sé que tenemos una afición que lo puede llenar. Sin embargo, tampoco me incomoda que se le vendan 100 o 200 boletas a hinchas del equipo rival y los acomoden en un lugar seguro. Somos la capital y debemos dar ejemplo de tolerancia.

 

Lo ocurrido en los dos últimos partidos contra Atlético Nacional es ridículo. En una ocasión fui con una persona neutral que vivió varios años fuera del país y no es hincha de ningún club en Colombia. Como no tenía nada de Millonarios no le permitían la entrada por lo que me tocó conseguir una bufanda prestada. En el compromiso más reciente, a un abonado que lleva 30 años yendo al estadio le pasó lo mismo ¿Ser hincha es llevar una camiseta? Conozco algunos que jamás la han vestido y de verdad sufren por el equipo, no como otros que usan la ropa de Millonarios para encaletar e ingresar cosas a ‘El Campín’.

 

Le hago un llamado a las barras de oriental y occidental. Esas que de verdad están organizadas, que llevan muchos años asistiendo y que no tienen intereses propios. Por favor, no se dejen influenciar por los líderes negativos y no entren en el juego del tal “Moneda” y algunos otros. Darle poder a esos personajes es lo peor que podemos hacer. Sé que muchos ya aceptaron su error de haber sacado a personas que no tenían camiseta de Millonarios y peor de manera violenta.

 

A los jóvenes que están ingresando y los que hacen parte de las barras bravas humildemente les aconsejo: No se conviertan en idiotas útiles. Nos gusta verlos cantar, tirar papeles, colgar banderas y darle colorido al estadio, pero odiamos que intimiden a las personas fuera y dentro del estadio sin importar si son aficionados propios o rivales.

 

La justificación no puede ser que eso pasa en todas las ciudades. Como la mayoría, yo soy un hincha de verdad que amo a Millonarios. Por eso, de ahora en adelante cero tolerancia con los que se creen más hinchas por saltar y cantar, pero que venden su «pasión» al mejor postor. No quiero seguir pagando sanciones por lo que hacen unos pocos. #NoMeRepresentanLosHinchasViolentos.

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6 respuestas a ««Soy un hincha de verdad y no me representan las barras bravas»»

  1. alvaro galeano

    *Éramos hermanos por genética del buen fútbol
    Nada mas agradable que juntarnos en la mesita del negro Marcos Rua o su cunado «La Pantera» en la salida de preferencia, con Omar Correa hincha cerrado del DIM, con «La Muñeca» Guillermo Oálavaro, presidente de las barras de Nacional, «El Ronco» con la marihuana puesta, que pena en el estadio, se contaba chistes, se hacia remembranzas, se reconstruia el partido y se esperaba la salida de los jugadores, cuando eso no tenian bus, cada uno pa su casa y de pronto uno con manguito; como todos eran paisas, los unos pa Belen, los otros pa La Floresta, las carretas de La Marte recobraban su clientela,se comentaba el porque ese muchacho del preliminar no lo subian ya (habia preliminar), porque ese tronco de Anido no lo devolvían a Racing, porque no le daban descanso a Navarro y ponian a Quintana, como nos robaron con Deluchi y Keurikian, que el DIM merecia un tango cantado por Gardel y no un vallenato gritado por Alfredo; cuanto debo, ya pagaron los del NAL, media mas pide el del DIM.

    Despues, esperábamos el martes, que en la auxiliar entrenaba el rojo, en la Marte el verde, después el fresco donde Marcos, el autógrafo de esos amigos que eran los jugadores, una cervecita donde Mira o donde Amanda en la casa de la cultura, una chunchurria donde la mamá de las mellizas Rivas, no existian los barras bravas, no habia camisas de colores, ni tontos, como ahora, que cada semana les cambian de color para que compren el nuevo emblema.

    Eramos hermanos por genética del buen fútbol; hoy, como dice un tango llamado Absurdo…»una casa era pobre, otra rica, fácilmente se explica que no pudo ser», Alguien tiene que saber porque no puede ser como ayer. No se puede negar que el verde es un lindo color, que el rojo va en el cielo cuando los arreboles, pero que mezclados en una tribuna son hermosos. Es como ese se me hace agua la boca cuando veo una ensalada, el color de la lechuga el frescor del rojo tomate, ambos obra de DIOS.
    Álvaro Galeano, Medellín, hincha del DIM

  2. Uriel Restrepo
    North Miami Beach / Nacional

    *De Miami: Por comentario del Dr. Robledo
    Agregaré algo que el Dr. Robledo pasó por alto y es el acompañante del manguito.
    Aunque pienso que lo hizo a propósito para ver que sabor se nos venia a la boca.

    Para confirmar mi anterior comentario,pongo al Gran Alvaro Galeano como testigo y
    espero me disculpe por usar su nombre sin antes pedir su consentimiento.

    Si Senor :Que gratos tiempos aquellos.
    Algunos de mis mejores amigos eran hinchas del Dim y despues de terminados los partidos realizabamos lo que hoy llaman minuto 91 respetuosamente y hasta con mucho humor exponiamos diferentes puntos de vista con camaraderia y eso si con el mayor de los respetos. Saludos fanáticos de los buenos.
    Uriel Restrepo, North Miami Beach, hincha de Nacional

  3. jose ignacio lopez
    itagui / dim

    *De Itagüí: Referencia de Pecoso Castro
    Y a toda esta violencia agreguele lo suelto e insultante que es el Pecoso Castro al hablar ; y la última joyita el acto tan bajo que tuvo el Dr De La Cuesta humillando con todos los trofeos. Todo esto crea malestar violencia etc así alguién opine que en el pasado se cortaban las cabezas como signo de victoria,
    José Ignacio López, Itagüí, hincha del DIM

  4. Juan Sebastián Cardona
    Medellín / Nacional

    *Los vándalos se tomaron el fútbol
    Los vándalos, delincuentes; disfrazados de hinchas se tomaron el fútbol; todos lo sabemos, un solo ejemplo: en las bodegas del propio estadio hay armas, drogas, pólvora. La Policía ? Bien gracias…
    Juan Sebastián Cardona, Medellín, hincha de Nacional

  5. Miguel Robledo Restrepo
    Montebello – Antioquia / Club Atlético Nacional

    *El fenómeno de los vándalos y hampones en las tribunas
    Mal llamado de las barras bravas pues no son sino delincuentes uniformados surgió en Colombia a mediados de la década del 90 y fue importado de las barras de los equipos argentinos, lamentablemente financiadas por los mismos clubes, pero tiene su más importante antecedente en el fútbol inglés.

    Para no extenderme quiero dejarles dos enlace interesantes soble los Hooligans y la tragedia de Heysel que cambió el comportamiento de los británicos pero que tristemente fue copiado por muchos países suramericanos, especialmente Argentina y luego Colombia.

    Y recordarles a los integrantes de la comunidad de Cápsulas que antaño nos sentábamos Verdes con Rojos o con Azules en la misma tribuna y respetábamos la celebración del otro además de compartir la bota, la comida, el mango y los abrazos. Y seguíamos compartiendo lo mismo en las carretas.
    http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/01/150122_deportes_historia_hooligans_finde_yv
    http://www.abc.es/20100610/archivo-historia-abc/heysel-castastrofe-bruselas-liverpool-201006101230.html
    Miguel Robledo Restrepo, hincha verde

  6. Saúl Restrepo
    Bogotá / Nacional

    *De Bogotá: ¿Por qué lo violento del «hincha»?
    Después de esta última fecha hubo unos focos de desorden por parte de todos los participantes del FPC, en las graderías, en los bancos y en los camerinos, todos sumando a dañar lo poco que nos une como comunidad que ve un enlace en sociedad bajo este gusto común.

    Pero porque este comportamiento incivilizado en lo que rodea este deporte?
    De donde provienen y se motivan las acciones degeneradas que vemos en cada fecha?

    Desde un punto de vista simple se puede ver que si la cabeza está mal, pues de ahí para abajo todo lo demás se deprava, se corrompe y se malogra. Sin ejemplo ni autoridad no hay orden.

    Vemos unos dirigentes que no tienen mucho decoro que digamos, su único valor es el monetario y su virtud es cuanto mas se gana, pero sin integridad. Su lealtad es solo y exclusivo con el vil metal que llaman.

    Unos técnicos que no se hacen responsables por sus decisiones, son reaccionarios sin medir consecuencias y le echan la culpa a todos los demás especialmente a los árbitros, y estos a su vez, contribuyen con un aporte extenso, amplio, abundante y holgado con sus malas actuaciones donde su resolución, parecer y ante la duda siempre es la mas mala, injusta y equivocada.

    Y unos hinchas bárbaros que resuelven sus argumentos entusiastas desde el exceso, el furor, la brutalidad, el arrebato, una furia sin justificación donde el atropellamiento y la agresión hacen parte de su ambiente y su naturaleza, en incomprensión total a lo que es vivir en comunidad.

    El comportamiento humano en su esencia si no es reprimido y educado tiende a lo salvaje, a lo cruel y a lo ventajoso, además se busca con este tipo de acciones un apoyo que corrobore su mal proceder, justificándolo y que por ahí derecho lo ensalcen, motivando al desadaptado en búsqueda de una aceptación dentro de los demás antisociales.

    Eso pasa dentro de las tribunas, son terreno del viejo oeste, la autoridad que se rige es de unos forajidos, que se envalentonan en grupo y «engalochados». Comportamientos de sociópata, entonces ultrajan y hacen desmanes y los otros les celebran su bravura, perdiendo toda proporción en las normas básicas, en derechos y deberes de civilidad y sin ninguna empatía ni remordimiento.

    La policía es inerme, pasiva y lenta, no contiene ni domina el espacio común, por ende no representa ni gana respeto, solo están parados en la puerta, parece el inpec con su labor carcelaria, de rejas para dentro no hay ningún control.

    Por parte de las autoridades el proceder también es reticente, botan siempre al sofá y dejan a la amante, castigan al que les es mas fácil, sancionan al visible y dejan al vándalo por fuera de foco al ignorarlo, pero activo para otra ocasión. Por lo que nunca se corregirá. Antes buscará mejores técnicas para atacar.

    Esto solo se compone si se crean leyes y se condena al bandido ejemplarmente, individualizándolo, como se hizo en el Reino Unido, que estas acciones le acarreen consecuencias tanto económicas como sociales y penales. Y se haga entender que infringir la normatividad es de gravedad. De resto, solo veremos una gradería vacía por un tiempo y luego volverán estos individuos a compartir lo que les sobra, o sea sus miserablesas.
    Saúl Restrepo, Bogotá, hincha de Nacional

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