Capsulas de Carreño

Superclásico, lo que escribe La Nación

 

Alan Leonardo Díaz, de suplente de la reserva a debutar en la primera de River en un superclásico. Twitter

*Redacción Cápsulas. No se vayan a extrañar por acá  y en sus alrededores que del contagio masivo por Covid-19, fuentes de River Plate afirmen que tuvo su origen en Colombia.

-«En el club suponen que el viaje a Colombia para visitar a Junior fue el origen de la infección de 15 futbolistas. River se queda con pocos jugadores y ningún arquero para los próximos partidos del torneo internacional». Juan Patricio Balbi Vignolo, en lanacion.com.ar.

Por Claudio Mauri
Para lanacion.comar.

Ya no hay que esperar un penal o un expulsado antes de cumplirse cinco minutos para que el escenario previsto del superclásico se altere bruscamente. Sin sus cuatro arqueros, en River atajará Alan Leonardo Díaz, que aún no debutó ni en la reserva. Ese ejemplo es suficiente para graficar lo desvirtuado que quedó un partido al que desde hace una semana se sobreanaliza desde distintos focos, todos eclipsados por las noticias de este sábado. La pandemia vino a patear el tablero un día antes del Boca-River, partido eliminatorio por los cuartos de final de la Copa de la Liga.

Es cierto que River no es el primer equipo que sufre una ola de contagios y que deberá afrontar un encuentro con lo que le queda, que es bastante más que aquello de lo que dispusieron Sarmiento, Banfield y Gimnasia, tan afectados por las bajas que recurrieron a juveniles sin experiencia en primera. Tanto el Taladro como el Lobo lo pagaron con derrotas que disminuyeron sus posibilidades de clasificación en sus grupos.

Que Marcelo Gallardo tenga a mano más recursos que otros colegas no implica que no se vea condicionado. La pandemia hizo estragos en las tres líneas del equipo. Medio plantel aislado, y el resto, rejuntado para cubrir 11 lugares. Una formación con parches y remiendos. Más que de emergencia.

Apenas surgió la noticia del contagio masivo, muchos hinchas de River quisieron saber si el partido podía postergarse. No hay posibilidad porque el reglamento que firmaron los clubes no contempla esa posibilidad, salvo que lo disponga un organismo oficial del Estado. La AFA aplica la misma doctrina que la Conmebol con las copas Libertadores y Sudamericana: se juega a como dé lugar. LA AFA pasó de tener inmovilizado al fútbol el año pasado durante seis meses, sin siquiera autorizar entrenamientos, a programar partidos como si la pandemia fuera un mal recuerdo. El criterio sanitario duró lo que permitió la respiración asistida económica de la televisión. Así se fue llegando a este esperpento, con partidos en los que se rompen las equivalencias, en los que el producto fútbol, ese que se pretende vender al mercado global, queda descuidado.

Suspender el superclásico sería de un sentido común que la AFA ya no tuvo cuando la pandemia azotó a Sarmiento, Banfield y Gimnasia. La AFA está obligada a perpetrar el mamarracho para no caer en la desigualdad.

La sombra del coronavirus se proyectará sobre lo que ocurra futbolísticamente en la Bombonera. Condicionará la lectura y la interpretación. Como River presentará una formación que a medida que avanzaba el sábado se debilitaba con más casos, se incrementarán las urgencias y presiones en Boca por un triunfo tras las derrotas en las últimas cinco series eliminatorias. Casi que no le cabe otra posibilidad al equipo de Miguel Russo. A los jugadores y al cuerpo técnico les costaría mucho salir indemnes de una eliminación.

Un Boca-River se empieza a jugar bastante antes de que rueda la pelota y continúa un buen rato después de que se detiene. La intromisión del virus infectará los análisis y puntos de vista. Un sábado después del mediodía, el coronavirus puso al superclásico en una fase desconocida en su larga historia.

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