
Por Alexis García Vega
*Cristiano es la gran enseñanza de que sino abrazas el esfuerzo jamás podrás besar la victoria.
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Una vez mas el fútbol vuelve a elegir al más destacado, un premio subjetivo, porque en los gustos futboleros no solo el rendimiento se mide en goles, en efectividad, sino también en satisfacción para el espíritu del aficionado a través de su juego, este premio determina quién es el mejor, pero de acuerdo con tu criterio personal, después de eso que coincidan las votaciones con el paladar de la mayoría hace que la elección del número uno sea una velada fascinante.
Se compite no solo para valorar quien fue el de mejor desempeño en las canchas, quien desparramó su talento y subió el curriculum de los escenarios que pisó, además si lo complementó poniendo a la pecosa a besar la red de las porterìas de manera permanente.
También hay una competencia de última hora y es por quién lleva el mejor traje a la gala, los diseñadores se pelean por jugar su propio partido vistiendo a las figuras, con trajes elegantes que intentan robarle el protagonismo al que lo viste.
Todo el glamour del fútbol hace parte de esta ceremonia, los ex jugadores, los actuales, los destacados, los invitados, los espectadores, los diseñadores y hasta los actores como Catherine Zeta Jones se vieron tentados a participar de una velada llena de sofisticación, donde la única ausente fue la pelota, todo lo contrario a lo que se presencia en un estadio de fútbol: habitat natural de las figuras, que cambiaron los uniformes de niño por el traje formal del adulto.
El éxito es fascinante, pero repetido y ampliado por una hábil exposición mediática, se vuelve la llave de la fascinación.
El rey de la noche fue Cristiano Ronaldo: un portento atlético, un ejemplo de perseverancia, de tesón, un genio esculpido a punta de esfuerzo, un ejemplo de que los sueños son posibles no solo con talento sino también con esfuerzo.
Cristiano es la gran enseñanza de que sino abrazas el esfuerzo jamás podrás besar la victoria, un modelo físico esculpido en el gimnasio, un ejemplo graduado en el sacrificio.
Ronaldo se ha acostumbrado a impregnar de su saliva diferentes trofeos otorgados al mejor, es un ejemplo, un deportista que se dedicó a coleccionar premios, listo para andar por una alfombra mágica. Hoy en día un hombre que empezó a armar su propio equipo de fútbol en casa, ejerciendo la labor más hermosa del mundo: la de papá.
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