Capsulas de Carreño

Tiempo de juego.

Por José Acosta Bedoya.

 

 

*Prefiero menos tiempo de algo bueno que más tiempo de algo horrible. Por eso, ya es TIEMPO DE JUEGO.

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El ingreso de la big data al deporte no es novedoso a nivel mundial, pues desde hace muchos años son los gringos los que tradicionalmente han hecho uso de esta herramienta estadística y la han incorporado al deporte con resultados de eficiencia y productividad y que se reflejan en la calidad del producto deporte americano.

La estadística la enfocan hacia aspectos más importantes como la productividad y la eficiencia de los equipos y los tiempos se cumplen a cabalidad al estar determinados como es el caso de la NBA, 4 periodos de 12 minutos y la NFL, cuatro periodos de 15 minutos.

A nivel latinoamericano, sólo en los últimos años viene dándose un uso creciente de datos cuyo procesamiento genera información puntual sobre múltiples aspectos que se analizan en un deporte en particular. Lo anterior, no implica necesariamente, como se dice en el argot popular que quien posee la información, tiene el poder. No. Si no se saben analizar los datos, el volumen de información generado no tendrá ningún valor.

Los primeros esbozos de información estadística los encontramos en las transmisiones de los partidos de fútbol ya sea a través de la radio o la televisión. Sin embargo, datos como tarjetas amarillas, rojas, tiros de esquina, faltas, tiros al arco o posesión mayoritaria del balón, no definen ganadores, perdedores o empates.

Al final, las mayores posibilidades de ganar un partido, las tendrá el equipo que mejor juegue, el equipo que tenga una idea concreta del juego que desarrolla y por supuesto, que anote más goles. Es a partir de la información de rendimiento individual y colectivo del equipo que debe hacerse una lectura en tiempo real y transmitirla a la audiencia.

Últimamente he escuchado que el periodismo deportivo está preocupado por el tiempo real que se viene jugando y verdaderamente es mucho el tiempo que se pierde en las paras por diferentes motivos, acrecentándose hoy aún más a partir de la inclusión de la tecnología VAR.

Se dice, de acuerdo con los datos estadísticos, que en el fútbol nuestro el tiempo de juego real está en promedio entre 30 y 40 minutos de un total de 90 minutos que dura un encuentro oficial, sin considerar los minutos adicionados en el primer y segundo tiempo.

En las principales ligas europeas, se da igualmente este fenómeno y el tiempo promedio de juego real se sitúa entre los 50 y 55 minutos.

Es en este aspecto en el que hay que entrar a evaluar este factor tan trascendental en el fútbol, pues la gran diferencia está en la calidad del fútbol que se juega en los dos continentes, siendo la concepción del fútbol igual para todos y la duración igual también para todos. Por lo tanto, es más gratificante y satisfactorio y genera mayor audiencia, ver 50 minutos de buen fútbol que sufrir 40 minutos de martirio que nos brinda un fútbol horrible como el que tenemos.

Bajo esta concepción, el periodismo deportivo, insisto, debe propender más por un buen fútbol, que lo hay, y no por exigir más tiempo de un juego que se ha vuelto un martirio para la afición.

Prefiero menos tiempo de algo bueno que más tiempo de algo horrible.

Por eso, ya es TIEMPO DE JUEGO.

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