Capsulas de Carreño

Tras la huella de Fignon. Por Pablo Arbeláez Restrepo

Alberto Contador cruza la meta en Zelande. Por detrás suyo llega Rigoberto Urán. De los más favorecidos con la fuga de este domingo. Urán es el mejor de la general entre los escaladores. Foto cortesía Tinkoff-Saxo.

Alberto Contador cruza la meta en Zelande. Por detrás suyo llega Rigoberto Urán. De los más favorecidos con la fuga de este domingo. Urán es el mejor de la general entre los escaladores. Foto cortesía Tinkoff-Saxo.

Por Pablo Arbeláez Restrepo

Pablo Arbelaez

Así es, ha sido y será. El Tour es implacable, a nada ni a nadie le perdona. Todo se paga con tiempo, pero tampoco dejará de ser lo que es: una ruleta rusa.

A mediados de la Grand Boucle de 1989, en el sur francés, era de tarde y el cielo se tornó plomizo y amenazante. La lluvia y el ataque de Laurent Fignon, eterno rival de los colombianos, no se hizo esperar.

El agua llegó a ser pronto un peligroso riachuelo, con lo que las vías y el paso del rubio parisino se acrecentaban. Ahí estaba la estirpe de quien no dejaba pasar oportunidad, para tratar de sorprender a sus rivales. Un genio de la espontaneidad.

Este domingo que se inició caluroso en Holanda, fue una reedición de aquel episodio. Alberto Contador y sus muchachos del Tinkoff-Saxo abrieron el hueco en compañía del campeón mundial Michal Kwiatowski (Etixx) -buscaban la etapa con Cavendish y el liderato con Martin- , para que en pocos minutos en medio de los poderosos vientos de costado, la lluvia, los separadores de carretera y pequeñas glorietas se armaran los abanicos y la fuga que llegaría a la meta en Zelande. Era el caos, casi que pintado con el dramatismo de Vincent van Gogh.

Esta vez no estuvo Fignon, por siempre favorito en el Tour, pero sí se liaban en batalla Contador, Chris Froome, Tejay van Garderen y por supuesto, Rigoberto Urán, de quien allí dicen poco o nada. Pero así es mejor: perfil bajo, atento, 14 en la fracción y séptimo en la general, a 42 segundos del nuevo líder Fabián Cancellara (Trek).

En esa celada anunciada desde que se dio a conocer el trazado de la prueba de 2015 quedaron cortadas las aspiraciones de Nairo Quintana, su compañero Alejandro Valverde, el actual campeón Vincenzo Nibali, Thibaut Pinot, Jean Christophe Peraud, Purito Rodríguez – tuvo dos percances- y una larga lista de aspirantes. Caras largas y sí mucho por reflexionar tras el temporal ciclístico.

La diferencia en meta con el ganador André Greipel (Lotto-Soudal) fue de 1.28 y de 1.24 ante dos de los señalados con el favoritismo: Contador y Froome. Nairo dice que por fortuna el equipo se pudo mantener unido pese al tiempo perdido -el traspié fue de Winner Anacona con dos caídas-, en tanto que Nibali, el campeón defensor, contó que estuvo involucrado en el accidente sufrido por Adam Hansen -acumula doce grandes vueltas consecutivas- y que después pinchó.

El Tour no hizo sino empezar. Caótico y contrastante. A veces lacerante. De cara y sello para los colombianos. Este lunes se va al muro de Huy, en Bélgica, final de la Flecha Valona y territorio Valverde. Es el chance de los rápidos y potentes escaladores. Más uno de uno va con la sangre en el ojo. Ni que hubieran visto a Fignon y sus arrebatos.

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