Capsulas de Carreño

Tres goles y mucho fútbol (María Victoria Zapata B.)

 

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Por María Victoria Zapata B.

 

*Eso es, en definitiva, lo que queremos y anhelamos siempre  del DIM.

 

Hizo valer su  condición de local el Deportivo Independiente Medellín y derrotó con contundencia  al Sportivo Luqueño en el juego de ida de la segunda fase de Copa Suramericana.

Pero  más allá del inobjetable 3-0 al cuadro paraguayo,  el triunfo del DIM trajo consigo las satisfacciones  de un fútbol recuperado,  de un conformismo que cedió su lugar al ímpetu, de una  ambición que trascendió los  90 minutos de juego y de un equipo  ofensivo, constante y comprometido.

Anoche,  Medellín  dejó atrás las inconsistencias presentadas en  partidos anteriores y brindó  un espectáculo colmado de dinamismo,   llegadas, asociación, individualidades y mucho pundonor. Anoche, el DIM  nos recreó y nos llenó con su entereza,  su  fútbol y sus tres anotaciones.

 

Escasa ofensiva  paraguaya
A pesar de que el onceno guaraní  buscó el protagonismo ofensivo en el inicio del juego,  muy pronto  el DIM se adueñó del balón, del terreno y del partido. Una excelente gestión de Marrugo en mitad de campo  y un gran trabajo de Arias, Hernández y Castro, permitió a la Goma la apertura del marcador al minuto 23,  en un rebote.

Sportivo Luqueño intentó  igualar la pizarra sin embargo  careció de  fuerza en sus contragolpes,  de solidez en su defensa, de prestancia en  su primera línea de volantes  y de conexión entre  centrocampistas  y atacantes. Su  mejor arma la constituyó la media distancia y en ella también falló por falta de dirección.

 

Se atragantaron de gol y anotaron dos más
Como era de esperarse,  el cuadro visitante adelantó líneas en el período complementario y, lejos de hallar la igualdad,  dejó espacios que permitieron tanto el toque como el contragolpe en el DIM. Con velocidad, con toques rápidos,  con manejo pausado del balón, con  acertados cambios de ritmo y con el malabarismo de Marrugo y Arias  desde zona central,  Independiente Medellín  sometió a su rival y se cansó de desperdiciar opciones  de gol en un buen tramo del segundo tiempo.  Una hermosa anotación de Juan Fernando Caicedo, al minuto 75, hizo un poco de justicia al marcador, con el 2-0. Y un zurdazo de Arias en el minuto 90,  cerró con broche de oro un partido lleno de magia,  fútbol, goles y alegría.

 

Así era, Medellín
Anoche vimos un equipo generoso en llegadas y en goles y, sobre todo, generoso en convicciones y en ese fútbol que lo identifica.  Las  múltiples opciones en el pórtico de Aquino, las tres anotaciones, el resultado concluyente y la intensidad  y entusiasmo con las que el DIM encaró el partido, de principio a fin, dan cuenta  del reemplazo del conformismo  por la vehemencia, de la pasividad por el  vigor  y del reconocimiento que el  Equipo del Pueblo hizo de todas sus fortalezas individuales y colectivas.

Así era, Medellín, y así debe ser siempre. No importa el  torneo, no importa el rival, no importa cuántos goles se marquen o  cuantos se malogren. Importa que se busquen los goles.  Importa un equipo con norte, con objetivos, con ambiciones y con convicciones, aun en la derrota.  Un equipo comprometido.  Un equipo  como el que nos deleitó tanto  a  los 19.040  hinchas rojos que nos hicimos presentes  en el Atanasio Girardot  como a aquellos que lo vieron a  través de la televisión.  Un Deportivo Independiente Medellín que brilló por su fútbol, sus individualidades y sus acciones conjuntas y por  su transpiración.

Sabemos que no siempre se va a ganar y menos por  un margen tan amplio. También sabemos que esta noche  hemos de apoyar sin restricciones al  onceno mixto  que, bajo el mando de Luis Fernando “El chonto” Herrera,  enfrentará por Copa Águila al  Atlético Junior, en Barranquilla, en juego bastante difícil. Pero al margen del resultado y  conocedores  como somos de las  fortalezas  de nuestro  DIM, esperamos  tenacidad, ganas, voluntad y constancia, lo mismo que anoche, lo mismo durante los 90 minutos de juego. Nada de conformismos, nada de pasividad. Eso es, en definitiva, lo que queremos y anhelamos siempre  del DIM.
[María victoria Zapata B.]

 

 

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