Triste final. Por Alexis García Vega

Por Alexis García Vega

 

*El mayor desafío de un futbolista es la distancia que separa la cancha del resto del mundo.

Cuando siembras un jardín, te exiges en comprar las mejores semillas, para que después de abonarlas, regarlas y cuidarlas por un tiempo, broten de ella las más hermosas flores, las plantas más admirables, esas que solo existían en tu mente mientras comprabas y plantabas las semillas.

En la etapa del cuidado: tendrás que regarlas a diario, podarlas y algo increíble cuidarlas de  la aparición de la maleza, las matas negativas que surgen alrededor de tu planta para ahogarla, para impedirle crecer, para atormentarles su desarrollo.

A estas hay que extirparlas, estar pendientes de sacarlas de raíz para alejarlas del crecimiento de nuestro tesoro.

En dias pasados un ìdolo del país, Adolfo “ El Tren “ Valencia, tuvo un problema físico, parece que su corazón comenzó a cuestionar el trato que Adolfo le había dado en épocas anteriores, en momentos en los que nuestros deportistas piensan que todo es perfecto, que nada ocurre con tener unos desmanes, momentos en que las canas al aire son tratadas solo como pilatunas, travesuras de la juventud, préstamos que la vida pasa a cobrar en su momento.

El Tren llegó a un hospital de una capacidad muy precaria y la gente puso el grito en el cielo, porque el crack, que pasó por el Bayern Munich, el Atlético de Madrid, Independiente Santa Fe entre otros, no tuviera el dinero para dirigirse en momentos de crisis de salud a un hospital o una clínica de primer nivel, el exjugador aprovechó para manifestar que estaba muy mal económicamente, que él no tenía estatus para negar la verdad.

Son esos los momentos en los que la mente resetea nuestra vida y nos regresa a los instantes de gloria, de abundancia pero rodeados de maleza, de compañías que solo se aprovechan de tu momento, para hablarte al oído solo lo que quieres escuchar, para alimentar tu ego, invitándote a boicotearte a ti mismo, teniendo hábitos nocivos para tu salud deportiva, además generando un caos en el manejo de tus finanzas.

Dice un sabio refrán; “si la juventud supiera, si la vejez pudiera”.

Cuando llegan ratos como estos, en donde los dioses de la prosperidad te dan la espalda, por no haber aprovechado el momento de gloria, los amigos desaparecen, todo el mundo se toma el derecho a opinar, a criticar, lo que pudiste haber hecho y no administraste con inteligencia.

El heroísmo en el fútbol no tiene que ver nada con lo virtuoso que seas, sino con las adversidades que superas.

El mayor desafío de un futbolista es la distancia que separa la cancha del resto del mundo.

Gestionar tus recursos, tu vida con caracter, para construir un destino libre de malezas será una tarea pendiente para nuestros talentosos deportistas, que tendrán que tomar el timón de sus vidas con ambas manos y con mucha firmeza, para cuando el ruido de las tribunas haya cesado y las luces del estadio se hayan apagado,  habrás comenzado la principal aventura:  tu vida.

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Una respuesta a «Triste final. Por Alexis García Vega»

  1. Hugo Montalto
    Rionegro / DIM

    *Por el comentario de Alexis García y la situaciòn del «Tren» Valencia
    Es una lástima que otro jugador ilustre de nuestro país esté en precarias condiciones económinas. Es cierto que muchas veces la razón més visible es el malgasto, el derroche y la sensación que «de donde saqué estos Pesos hay y vienen más», pero cuando ahondamos en las razones més puras, salta a la vista la más importante: La falta de educación.

    Y es que sin decirnos mentiras, la gran mayoría de los jugadores Colombianos de la vieja guardia y hasta cierto punto, bastantes hoy por hoy, no terminan siquiera el bachillerato, unos por necesidades económicas de salir a buscarse un sustento, otros porque sus familias no les pueden costear sus estudios y otros porque realmente no les interesa. Esa falta de educación pesa con los años, además de la vida desordenada producto de la incompetencia para manejar el dinero y la debilidad de rendirse ante los «amigazos» que sólo buscan explotar su riqueza. Es una lástima…
    Hugo Montalto, Rionegro

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