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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.
Por primera vez, y después de 14 fechas jugadas por el DIM, que está al día en el calendario, lo vemos asentado en el grupo de los ocho, en el presente campeonato. Y esa es la noticia más relevante para el Deportivo Independiente Medellín tras su triunfo en condición de visitante al Atlético Bucaramanga.
Los seis puntos que le entregaron sus victorias, 3-0 al Deportivo Cali, el miércoles anterior en el Atanasio y Girardot y 2-1 al Atlético Bucaramanga, ayer en el estadio Alfonso López, le permitieron subir varios escaños en la tabla. De momento se sitúa en la séptima posición, sin embargo faltan algunos compromisos por jugar y hay otros aplazados.
Con el mismo “guión”.
Nuevamente el DIM regaló un tiempo, se metió atrás, no hizo un solo remate al arco, fue impotente ante la presión bumanguesa, Monsalve estuvo en orfandad, ataque y trabajo por los costados fueron inexistentes, Luis Erney Vásquez se erigió en figura roja en el período inicial no obstante la anotación local, al minuto 40.
Fueron 45 minutos de dominio leopardo, con posesión del esférico, manejo del partico y en los que se destacaron el centrocampista Diego Chávez, autor de la anotación, y el atacante Gonzalo Lencina, ambos de nacionalidad argentina. Y fueron, igualmente, 45 minutos rojos para el olvido.
La expulsión de Lencina, al minuto 54, le cambió la historia al partido. Bucaramanga se resintió de manera considerable y perdió balón, llegada y protagonismo. Y por primera vez en mucho tiempo, el DIM aprovechó la superioridad numérica, realizó algunas sustituciones que le dieron resultado, especialmente el ingreso de Déinner Quiñones, y con anotaciones de Cetré y Cambindo, en los minutos 59 y 82, respectivamente, le dio vuelta al marcador y se quedó con los 3 puntos.
¿Y el fútbol para cuándo?
No se puede negar que ese y triunfo y esos puntos conseguidos ayer en el estadio Alfonso López valen oro. Sin embargo ni uno ni otros aligeran las inquietudes por el fútbol del DIM, que sigue siendo precario, acéfalo e inconsistente. También individualizado.
No obstante el buen rendimiento de algunos jugadores, entre los que se destaca Daniel Torres y el ascenso en el nivel de otros, Independiente Medellín continúa sin mostrar argumentos ofensivos, solidez en defensa ni fútbol colectivo. Lo suyo son chispazos, no hay continuidad ni ADN en el fútbol rojo. Por ello, aunque gane, el DIM no deja de generar dudas y cuestionamientos.
¿Por qué no se aprovechan el talento, el rendimiento o la mejoría de los integrantes del plantel y se le permite al equipo la consecución de un fútbol más constante y colectivo? ¿por qué le es tan difícil al cuerpo técnico rojo implementar un orden táctico que coadyuve o defina la continuidad del fútbol del DIM?
Queda como conclusión que se sumaron tres muy valiosos puntos, pero seguimos sin ver una idea clara de juego, un fútbol asociado ni una escuadra sólida táctica ni estratégicamente. Dice el conocido adagio del fútbol que “es mejor corregir ganando”. El caso es que el DIM no corrige ni aun ganando. Ya llevamos 14 partidos de Liga y cinco de Copa Libertadores y nada que se ven las correcciones.
Seguimos viendo el mismo libreto de siempre.
María Victoria Zapata B.
