Por Luis Felipe Gómez Isaza. –
Columnista Cápsulas. –

Anoche quedaron dieciséis de cuarenta y ocho selecciones. Dos terceras partes ya empacaron sus maletas y se van de regreso, unas sin pena y otras con gloria, como la selección de Cabo Verde que, para ser su primer mundial, se lució con honores ante la vigente campeona Argentina.
Conmebol pone cuatro de seis y son la cuarta parte de los octavos de final, las siempre presentes Brasil y Argentina, además de Paraguay y Colombia. Paraguay bailará con la más fea y gruesa de la fiesta, Francia, y, si no ocurre nada del otro mundo, por fin estará feliz Chilavert que le dio por grotescamente irse contra Alfaro y lo que él piense y alinee, ya que su ego inflado está por encima de los intereses nacionales.
Francia es la mejor selección del torneo y tiene el aval de la FIFA para llegar hasta la final, así que adiós paraguas. Brasil se las verá con Noruega en un duelo que promete emociones y dificultades para el pentacampeón, pero que seguro pasará. Argentina seguirá en coche y después de lo de ayer tendrá que recuperarse seriamente para enfrentar a Egipto. Colombia avanzó y se enfrentará a Suiza avizorándose un enfrentamiento en cuartos contra Argentina. Los campeones tuvieron que sudar la gota gorda y gruesa ante los africanos de Cabo Verde quienes pusieron férrea resistencia, requiriendo de una dosis de esfuerzo considerable, además de buena suerte, para un sufrido paso a la siguiente fase.
Vozinha, el veterano arquero africano llegó a rincones increíbles, pero no pudo en tres ocasiones detener los balones de gol argentino. De lujo fue el primero de Messi quien luego de un pase caído desde los cielos pudo dormir con maestría inmejorable la pelota con el borde externo y a continuación fusilar el portero, que no tuvo otra que lamentar. Pero los del Cabo demostraron valor y buen juego, ripostas y transiciones que incomodaron la defensa albiceleste, en algún momento, todo planeta seguro que estuvo a favor de los africanos que al final sucumbieron.

Quienes no estuvieron a la altura del cruce de treinta y dos fueron los de Ghana, que sin gana ni creatividad no fueron escollo complejo para los nuestros, que en un partido de esos bien aburridos y de escasa efectividad se impusieron con lo justo. Lo importante era ganar y se hizo, pero uno siempre espera con ansiedad que al menos el otro ponga una buena dosis de angustia a los pasos de la selección.
Vargas y la defensa fueron espectadores de más en un partido que la sele elaboró con paciencia y al final se llevó la victoria por la mínima. El mediocampo sigue brillando y en especial Arias, quien se tragó la cancha. Lucho Díaz sigue ansioso por meter la pelota y lo hace, pero en fuera de lugar, que es donde se ha mantenido en todo el mundial. Disfrutaremos otro partido y de pronto se nos da el paso a cuartos aunque mis pronósticos siguen apuntando a una final de revancha entre Francia y Argentina. Por ahora se vale soñar.





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