Capsulas de Carreño

Triunfo redondo de Nacional.. Por Jorge Iván Londoño Maya

Noche feliz. Camerino Verde. Ganador del clásico. Entró al grupo de los ocho. Foto @Nacionaloficial.

Por Jorge Iván Londoño Maya..

Nacional, en un acto de contrición, volteo la página del horroroso partido contra Rionegro, no solamente ganando el clásico, sino mostrando facetas interesantes y desconocidas en el accionar de los jugadores y de su técnico, quien anoche se lució no solo con la nómina, hecha a mano gracias a la escasez de materia prima, sino con la ubicación de los jugadores y las tareas  asignadas a cada uno, en buenahora supervisadas paso a paso desde la raya con batuta pasada por agua. Por ahí es señor Autuori, usted también juega, no importa que sea de cachucha e impermeable puestos.

Bienvenido lo que haya sido, y que sirvió para que los jugadores asumieran una actitud diferente y acorde con la importancia del partido, no solo por tratarse del clásico, sino por la imperiosa necesidad de sumar los tres puntos que abrieran la puerta para el ingreso al grupo de los ocho privilegiados, y para quedar más cerca de la cifra mágica que garantice la permanencia y el derecho a ser actor en las instancias finales.

Bienvenido lo que haya sido, y que sirvió para que el técnico se metiera la mano al dril y sacara de su extenso bagaje, una estrategia que se acomodara a los jugadores que tenía disponibles y al rol que le dio a cada uno, aun sacrificando posiciones como la del centro delantero.

Qué bueno haber visto esa cuarteta de Ceppelini, Vladimir, Lucumi y Candelo, a ratos quintuplicada por Helibelton, dueño entre otras, de la mejor jugada del partido que sirvió de antesala para el estupendo gol verde, moviéndose como vía láctea por el universo rojo y creando buenas opciones de gol.

Qué bueno haber visto ese cuarteto de Helibelton, Moya, Hernández y Machado, conteniendo así fuera con balones al Pan de Azúcar, la avanzada del DIM, que incluía nada menos  que al deCano del gol.

Qué bueno haber visto esa pareja de Gómez y Perea en la tarea de muro de contención a lo Hidroituango y a Cuadrado purgando sus pecados con una labor redonda, con dos despejes magistrales a lo Pambelé, es decir, a puño limpio; por ahí si es la cosa José Fernando,  más un sutil toque que sirvió para que un zurdazo de Cano, con destino de red,  se desviara y fuera a estrellarse contra el vertical.

Qué bueno que un partido redondo, jugado como mandan los cánones, lo obligue a uno a cambiar los comentarios escritos bajo la desazón de la derrota y la pésima disposición del equipo y del cuerpo técnico, por elogios hechos al calor que da la alegría del triunfo y de un trabajo hecho con orden y actitud.

Y recuerden señores, “lo bueno se repite”..

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