Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.

*Triunfo logrado en la cancha gracias mil a la actitud, la concentración, la entrega y la enjundia de los jugadores.
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El Pascual Guerrero, que anoche, dada la poca asistencia, (10.719 fieles) en contraste con los llenos anteriores, tenía figura más bien un tal y pascual, le dio primero paso a las chicas de la porra americana, atractiva costumbre en extinción, y luego a los equipos y cuerpo arbitral. Bienvenida fría, y no era para menos, dado los malos resultados de los diablos rojos en este cuadrangular, cero de nueve, sin contar lo que iba a pasar en este partido frente a Nacional, que llegó con la cintica verde esperanza pegada de una manga de las camisetas.
El caldense Nicolás Gallo fue el encargado de dar comienzo al “pleito”, que en sus inicios tuvo un América con más carburación, teniendo a Edwin Cardona como eje y a Portilla como el “entrón”. Corría el minuto 14, Aguirre sale a disputar con un jugador escarlata un balón que viene de atrás, Mier sale del área a colaborar, ve inminente peligro de gol y despeja el balón con la mano, acción válida para ser expulsado. Jefferson apenas comenzando a sudar, deja el campo para abrirle el hueco a Castillo, y de los equipos con diez, líbranos Señor.
El técnico Bodmer a punta de señales de humo recompone todo el andamiaje verde; una defensa de 4 y un medio campo con 5 para aguantar de ahí en adelante la lógica arremetida roja, representada en una herradura, que no todas las veces son de suerte, porque al minuto 22 le llega el balón a Palacios, luego de un rechazo, pasa por el medio de dos americanos como San Pedro por el Vaticano, avanza unos metros y le hace el pase a Ramírez, que llegando de atrás le gana en carrera al defensor, se va solo, Novoa le sale, le hace un ocho admirado y anota con todo el arco a su disposición; señoras jugadas y señor gol, con una demostración de técnica de parte de Ramirez que nos dejó boquiabiertos, y de parte de Palacios a quien si le conocemos sus “pilatunas”. Se prende entonces la feria verdolaga en el país.
Los diablos rojos, con un ataque a punta de “chicuelinas” se van en procura del empate, pero Nacional se defiende con mazamorra y panela. En ese afán, Perea en la mitad del campo y al borde la raya de salida, le comete una falta de “grueso calibre” a Juan Portilla, el más punzante hasta ese momento en el ataque, porque le cae con todo en forma aparatosa, con apellido incluido, por lo que el partido se suspende, al parecer por problemas en las costillas, de las que nace el retiro temporal del jugador. Falta que dio lugar a la tarjeta amarilla, pero a rajatabla, pudo haber sido roja escarlata
Cardona se muestra impreciso en sus pases, muchos de los cuales salen del campo por la potencia. Pero no crea, Nacional tiene sus respiritos para irse de contragolpe al ataque, y al minuto 41 un remate de Palacios sale ligeramente desviado. Termina el primer tiempo, luego de 7 minutos de alargue, para dar paso a un justo y necesario ¡ufffff! tanto para jugadores, como cuerpo técnico e hinchas, porque todos estamos metidos de pies y manos en la cancha, defendiendo el golazo y el triunfo parcial
Para el segundo tiempo no regresa Portilla y lo reemplaza Ibarbo, viejo y querido amigo. Los minutos transcurren en la misma tónica. América busca todos los caminos, hasta el paso por el Darién, para llegar al empate soñado, pero Nacional, ahora reforzado con la entrada de Deossa por Perea, se muestra seguro y fuerte en sus dos líneas, y en el arco Castillo se convierte en cerrojo para evitar las acciones de gol de Ramos y Barrios. Castro entra para reforzar la defensa y sale Palacios.
En los minutos finales se presenta la expulsión de Ibarbo por jab al mentón de Ocampo con su codo, y dos contragolpes de Nacional que por poco aumentan el marcador.
Triunfo logrado en la cancha gracias mil a la actitud, la concentración, la entrega y la enjundia de los jugadores; en el banco por las acertadas decisiones y cambios hechos por Bodmer y en las casas por el acompañamiento espiritual de los hinchas.
Excelente triunfo que nos permite llegar con la ilusión y la esperanza intactas, y con la motivación en el curubito para afrontar el clásico contra el Medellín, partido que definirá cuál de los dos sigue con aspiraciones a la final. Así de sencillo.
“Los resultados que consigues estarán en proporción directa al esfuerzo que aplicas“ Denis Waitley.





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