Capsulas de Carreño

Un equipo de excesos (Gilberto Maldonado Bonilla)

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Por Gilberto Maldonado Bonilla

 

* No quisiera que se diga que la copa libertadores, igual que el torneo interno, se la gana cualquiera.

 

Exceso de control. Exceso de conformismo. Eso fue Atlético en su primer partido de la final de la copa libertadores ante Independiente del Valle.

Esa manía extremista por el “control” nos muestra como resultado que el equipo verdolaga solo tuvo dos aproximaciones a predios ecuatorianos durante el primer tiempo; la primera un disparo de Miguel Borja que termina con magistral intervención del arquero del equipo local. La segunda se cristaliza en gol de Orlando Berrío.

El segundo tiempo fue el más sentido homenaje al conformismo, a la falta de jerarquía, a la carencia de ambición. Atlético Nacional, concretamente, su cuerpo técnico, pareciera estuvieran tras una cátedra o un premio nobel en “administración”.

En este escenario, la meta, el objetivo, era, literalmente, ver jugar a Independiente del Valle. Y éste, apoyado en una irresponsable actitud conformista de Atlético Nacional, se acordó, aunque tarde, de jugar al fútbol que lo tiene disputando una final de copa libertadores.

Lo mostrado por Independiente del Valle en el primer tiempo daba la idea de un marcador diferente de una pírrica mínima diferencia a favor de Atlético Nacional. Para eso se requería una filosofía diferente a la del “control” y una actitud opuesta al suicida conformismo.

Queda la posibilidad y la responsabilidad de recomponer el camino. Como se dice en El Quijote de la Mancha, a “desfacer entuertos”. Se espera, se quiere, la conquista de la copa libertadores. Y que esa ilusión sea refrendada por una buena exposición futbolística algo parecida a lo mostrado en la fase de grupos dónde se expuso fútbol arrollador plasmado en la contundencia frente a los arcos rivales.

No se requiere una copa insípida, forjada por lo accidental. Se requiere una copa llena del fútbol que Atlético Nacional puede exponer. No quisiera que se diga que la copa libertadores, igual que el torneo interno, se la gana cualquiera.

Esperemos que el economicismo, el conformismo y querer ganar con lo necesario no haya sido la cuota inicial de un nuevo revés en el plano internacional.

 

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