Capsulas de Carreño

Un símbolo en la creación del Quindío (Danilo Gómez)

Deportes Quindío, campeón del fútbol colombiano 1956. Foto www.cronicadelquindio.com

Deportes Quindío, campeón del fútbol colombiano 1956. Foto www.cronicadelquindio.com

 

 

Por Danilo Gómez Herrera
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En los 50 años del Departamento del Quindío se recuerda la historia de un equipo chico que fue vehículo de promoción para su creación.

 
El título del Atlético Quindío en 1956 es un triunfo ya legendario, y está ahí, como un recuerdo  y como una evidencia. Ha sido la mejor cosecha en esa tierra cafetera.  Sí, el equipo  de la V  en pecho y espalda, del rosarino-quindiano Urruti, Dante Pais, del  goleador paisa “Manco” Gutiérrez, del “Zipote”  Alejandro Carrillo; y  de otros guerreros triunfadores recién pasada la época de “El Dorado”.

Ese logro tiene aún más valor si le contamos a la gente que de esa manera el onceno cafetero se convirtió en el vehículo de promoción para hacer eco al movimiento separatista que logró consolidarse en 1966 con el surgimiento del Quindío como Departamento.
En el Atlético Quindío campeón de 1956 se destacó Jaime “Manco” Gutiérrez, quien con 21 anotaciones, fue el primer futbolista criollo goleador del torneo de la Dimayor. Integró una temible línea de ataque con Alejandro Carrillo, Roberto Urruti, y los paraguayos Alejandrino Genes y Francisco Solano. Gutiérrez y Carrillo formaron con la Selección Colombia que en 1957 hizo su estreno en la clasificatoria para el Mundial de Suecia ’58.

Manco Gutierrez (fallecido), goleador antioqueño que dejó huella en el Deportes Quindío. Foto www.cronicadelquindio.com

Manco Gutierrez (fallecido), goleador antioqueño que dejó huella en el Deportes Quindío. Foto www.cronicadelquindio.com


Deportes Quindío S.A
como fue inscrito en la Notaría segunda de Armenia mediante escritura pública número 966, el primero de agosto de 1950, y el Atlético Quindío, como se denominaba cuando fue campeón en 1956, fue el producto de una fuerza monolítica que lo llevó a tan altos logros. Hay equipos que se convierten en el nombre e imagen de una región.

Entonces… ¿Cómo explicar la vacilante presencia del Deportes Quindío en los torneos de la Dimayor en primera y segunda división? ¿Cómo se ha sostenido el equipo entre el presupuesto del Municipio de Armenia y el capital privado?
Solo basta con hacer un recorrido somero por su propia historia…   Y es que después de la consagración en 1956 el representativo futbolero de Armenia ha vivido un viacrucis permanente; por ejemplo en 1957 el Municipio que era el propietario de la ficha, mediante decreto ordenó su liquidación porque no había presupuesto para su sostenimiento.  El alcalde del momento era Jesús Herrán Salazar, quien un año antes había sido integrante de la Junta que llevó al Quindío al título del fútbol colombiano. El hecho concreto es que el Atlético Quindío siguió en el campeonato a pesar del anuncio del alcalde.
Situaciones como la reseñada se han repetido una y otra vez, como fue la que ocurrió en 1968 en medio de una gran crisis que provocó la visita a  Armenia del delegado de la Dimayor León Londoño Tamayo. Era tan sombrío el panorama que el hombre del tabaco le propuso al alcalde Alberto Gutiérrez trasladar el equipo a otra ciudad, apuntando Don León que ya le tenía sede lista. El alcalde y poeta CUYABRO se paró en la raya y le dijo que los quindianos podrían salvar su equipo, pero que no permitiría ese despojo. El visitante tiró la puerta, profirió insultos y abandonó el recinto. Otra vez el civismo salvó al equipo.

Con el paso de los años la afición cafetera ha soportado de manera estóica las malas presentaciones del cuadro profesional, pero también tuvo momentos de recompensa como ocurrió en 1964 con la inolvidable llave negra integrada por Édison Angulo y Jorge Gallego en el ataque, con el bastión de la defensa Dante Álvarez; y también en 1969, torneos en los cuales fue cuarto en la clasificación bajo la dirección técnica de Roberto Segundo Urruti. Don Roberto siempre acudió sin ningún interés económico para dirigir al Quindío en momentos de crisis; claro, sin abandonar sus tareas en el fútbol base con “Los Pibes de Urruti”. Es bueno recordar que en 1969 ya cumplía su segunda temporada con el Quindío Jorge Bermúdez Melo, el zaguero central de Zarzal, quien con 608 partidos es el que más veces lució la camiseta de la V en el pecho.

Devolvemos la película para mirar la otra faceta del rosarino Urruti, o la “Avispa” como le decían, por sus apariciones de palomita para marcar goles espectaculares en el estadio San José; aquel inolvidable puntero izquierdo quien figura como el máximo goleador histórico del Quindío con 91 anotaciones.

El menudito alero siempre fue titular del Quindío, como se recuerda en el equipo subcampeón de 1953 y 1954 con Rodolfo Cazaubón, “Manco” Gutiérrez, Elger Alarcón y Mario Garelli;  y luego en la obtención del título del ’56 en un temible ataque con  Alejandro Carrillo, Alejandrino Genes, “Manco” Gutiérrez, Francisco Solano, y Urruti como puntero izquierdo.

El entrenador argentino José Próspero Fabrini no pudo coronar su obra al frente de sus muchachos, ya que fue el primer  técnico del equipo entre 1951 y 1954, y  regresó un año después del título. Le correspondió a su pupilo Francisco Lombardo figurar como técnico campeón.

El profesor Fabrini, el hombre que siempre se aferraba a una medallita en la línea de cal del estadio San José, y vivía los partidos con tremendo nerviosismo, tiene un lugar en la historia del equipo y de la ciudad. ¿Recuerdan a los pibes de Fabrini? Él empezó con aquello de las divisiones menores.

Fabrini también orientó al Once Caldas que hizo su estreno en la Dimayor  en 1963, con la fusión de Deportes Caldas y Once Deportivo.  Otros equipos que dirigió fueron  Deportivo Cali e Independiente Medellín.

 

En la temporada de 1955 el técnico del Atlético Quindío fue el argentino Julio Tocker, quien dejó el siguiente testimonio: “Me encontré en Armenia con los dirigentes más sanos de la tierra. Félix Salazar Santacoloma, Luis Granada Mejía y Ancizar López López, quienes me firmaron el contrato. Era un equipo sostenido por la Alcaldía”.

 

Ayer y hoy
El tiempo, que se estira y se acorta gracias a la magia de la memoria, nos permite dar una mirada al Departamento y al equipo que siempre hizo resonar su nombre dentro y fuera del país.
Las giras por Venezuela, Ecuador y Centroamérica entre 1952 y 1953 mostraron a un equipo goleador y consistente; en Venezuela fue campeón de un cuadrangular.  Sinembargo el recorrido por varios países Centroamericanos a finales de 1952, terminó convertido en un calvario porque el éxito deportivo no compaginó con la parte económica. La situación fue tan delicada que en Curazao el Deportes Quindío tuvo que jugar un partido para poder pagar los costos del equipaje después de un mes de correría. En cuanto a los tiquetes aéreos se acudió al apoyo económico del industrial Vicente Giraldo- Vigig-, quien era accionista del equipo y asumió la deuda con Avianca.

 

El destino es caprichoso, y en 1966 cuando Armenia ya era capital del Quindío, su equipo de siempre, el de la V en pecho y espalda, el que fue su orgullo en los primeros años, no pudo celebrar el hecho histórico en las primeras posiciones.
El onceno fue colero en 1966. Basta con señalar que ese año el milagroso tuvo cuatro entrenadores, entre ellos Efraín “El Caimán” Sánchez.  Para el defensor antioqueño Carlos Gaviria esa fue la primera de varias temporadas con el Atlético Quindío donde fue compañero del arquero argentino Carlos Domingo Medrano, conocido como el anti-penal,  y quien había surgido en River Plate.

 

Vía crucis cafetero
Pero esto del fútbol profesional terminó convertido en un gran problema para diferentes alcaldías en el país, y con el paso del tiempo se han dado cambios en la legislación deportiva lo que dio paso a la llegada de empresarios particulares. El problema no es solo de Armenia, basta con mirar hoy la gran cantidad de equipos tradicionales estancados en el torneo de la segunda división de la Dimayor.
Plazas futboleras como Armenia, Pereira, Santa Marta, Cúcuta y Cali con el caso del América, se ven castigadas con sus equipos marginados de la división A.
La afición cafetera vive una sensación de ausencia porque su equipo no figura en la primera división, pero lo más grave es que tampoco lo siente como propio, porque hace muchos años es utilizado como plataforma para lanzar nuevos jugadores de otros lares; entonces sólo queda celebrar goles, y aislados triunfos de partidos que poco definen y que hoy tienen al onceno cuyabro cumpliendo su tercera temporada en la B.

 

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 La esquiva segunda estrella
En dos oportunidades los seguidores del onceno milagroso ha sentido la proximidad de una nueva estrella. Ocurrió en el maratónico torneo 1996/97 cuando se perdió la oportunidad de clasificar a la Copa Libertadores y disputar la final contra América. Ya en tiempo de reposición un fantasma (Ballesteros), se atravesó en el sueño cafetero. Los dirigidos por Quintabani ganaban 1 x 0, resultado que bastaba para seguir en el camino del título, pero el 1 x 1 final apagó cualquier ilusión. Daniel Tilger fue el goleador del equipo y se instaló en la memoria de los hinchas como un referente histórico.
Otro plantel que ilusionó a la gente fue el dirigido por Fernando “Pecoso” Castro en 2010. En el arranque de los cuadrangulares se derrotó 2 x 1 a Nacional en Medellín, y luego como local se hizo buen partido frente al Caldas con 20 mil espectadores en las tribunas del estadio Centenario. Ahí se apagó el equipo. Muchos sostienen que no hubo acuerdo de premios con el dirigente  Hernando Ángel, y los jugadores bajaron su rendimiento. Para Leider Preciado, Elkin Murillo y Carlos Rodas, todos en el ocaso de su carrera, fue el último  impulso de buen rendimiento.


El génesis
La lucha inicial para lograr la inscripción en la Dimayor se dio en Bogotá en 1951 con un cañazo, como se diría en la esquina. Resulta que el jefe de divisas del país en aquel tiempo era de Armenia.  Alonso Jaramillo fue a la reunión de la Dimayor en compañía del joven estudiante de derecho Josué Moreno Jaramillo,  y les dijo a los delegados: “Si el Quindío entra a la Dimayor, hay divisas para que ustedes traigan grandes figuras del extranjero… de lo contrario…”
Como todos entendieron el mensaje, tras una sonora carcajada votaron a favor.

En Armenia no había estadio, ni equipo, y tampoco dinero… Aquí llega la historia, que no es leyenda.
Entre los requisitos para ser admitidos figuraban: el valor de la inscripción o ficha que era de Dos mil pesos, un capital suscrito y pagado de 20 mil pesos, una fianza por el mismo valor que garantizara que el equipo no se fuera a retirar, un plantel de fútbol de calidad, un estadio acorde al fútbol profesional; y por último un permiso que otorgaba la superintendencia de sociedades.

Al momento de la reunión en Bogotá sólo se cumplía con el último de los puntos.

Con todo y ello el Deportes Quindío debutó en el torneo de la Dimayor el 10 de marzo de 1951 con triunfo ante Univerdidad en Bogotá, y en la segunda fecha, el lunes festivo 19 de marzo día de San José,  llenó su pequeño estadio -construido en 90 días- para derrotar al defensor del Título Deportes Caldas. Fue una locura, la fiebre creció y Armenia tuvo fútbol profesional.

 

El Atlético Quindío  volvió a la capital del país  para presentarse con honores el 4 de noviembre de 1956 en calidad de Campeón y derrotar 6 x 4 al Santa Fe; y fue también allí, en Bogotá,  donde la clase política liderada por el cacique Ancízar López en el Congreso de la República, obtuvo el triunfo sonoro de la creación de la nueva unidad político administrativa.

Los dos logros, el político y el deportivo, han marcado la historia de esta región que hoy reclama el liderazgo que se esfumó con la partida de aquellos hombres y mujeres que marcaron una época.

 

El periodismo y el equipo
En otros hechos  del equipo de Armenia, el 14 de octubre de 1951 los dirigidos por Próspero Fabrini lograron sonora victoria 1 x 0 en el estadio San José frente al Poderoso Millonarios de D’Stéfano, Pedernera y Rossi, en pleno “Dorado” del fútbol colombiano.
Fue un lleno histórico con los siguientes precios de boletería: sol niños 1 peso, sol general 3 pesos, sombra niños 3 pesos, sombra general 7 pesos, gramilla numerada 8 pesos,  sombra numerada 10 pesos.  Pero no siempre se colmaron las tribunas, entonces cuando las graderías del San José  tenían poca clientela, el dedo acusador fue directo a los hombres del micrófono.  Ha sido una relación de odios y amores. Pero la prensa siempre ha estado como Centinela de su equipo.
En reunión de Junta directiva el 19 de agosto de 1952 el dirigente Félix Salazar señaló que…
“estoy convencido que la poca asistencia que se viene presentando al estadio se debe a las transmisiones que realizan las emisoras…”

El 25 de agosto de 1952 hicieron presencia en la sesión de la junta  del Deportes Quindío S.A. los representantes de las emisoras, entre otros Leonel Herrera Castaño, Bernardo Santacoloma, Celedonio Martínez, Germán Gutiérrez Peláez, Henry Pineda,  Aníbal Cárdenas, Óscar Arango Flórez,  Luis Carlos Gómez Camacho,  y Alfonso Valencia, quien señaló que la apatía de la hinchada obedecía a la falta de transporte público hacia el estadio. Allí el pedido de los dirigentes fue suspender las transmisiones por uno o dos partidos para ver los resultados. ¿La prensa siempre culpable?

Otros valores de los medios de comunicación para destacar con relación al fútbol son Arcesio Chica, Gustavo Rico, Silvio Martínez “Silmar”, Luis Carlos Ramírez, Merardo Garay, Nelson Sabogal, y James Padilla Motoa, quien llegó de Cartago, para vincularlos a la lista de los pioneros.

Una de las voces que sonó fuerte en la tierra cafetera fue la de Henry Pineda, en tradicionales emisoras como Pregones del Quindío, La Voz de Armenia y la Voz del Comercio; y en diálogo con quien escribe estas líneas evocando el título de 1956 recordó que…  “La gente salió a celebrar por las calles de Armenia y un solo grito retumbaba en toda la ciudad… Campeón Quindío Campeón… Campeón Quindío Campeón”. Se repetirá el grito en 2016?, usted tiene la palabra profesor “Cheché” Hernández. Congratulaciones al Departamento del Quindío en sus 50 años de creación.

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