Capsulas de Carreño

Un tropezón cualquiera da (Por Óscar Domínguez G.)

Colombia 16-5

 

Por Óscar Domínguez G.
Oscar Dominguez, columnista

Quieto, mundo. A Brasil, próximo en la lista, lo volveremos ripio en la copa América mañana. El revés ante Venezuela fue un accidente de tránsito. “Un tropezón cualquier da en la vida”, dice el tango. Y el tango, los borrachos y los niños, siempre dicen la verdad.

No se puede ir por la vida ganándoles a unos vecinos que ya la están pasando mal con precios del petróleo por el piso. Y con gobernantes como Maduro, Cabello y amiguitos. (De paso, los jugadores venezolanos aprovecharán su periplo por Chile para reabastecerse de papel higiénico, desodorante, crema dental). La derrota es pura solidaridad con un vecino en apuros.
Otro punto para justificar la clara derrota: un paisano nuestro, Pablo Montoya, acaba de ganarse el Rómulo Gallegos de Literatura, una especie de Nobel suramericano. Antes lo ganaron figuras como García Márquez, Vargas Llosa, Mejía Vallejo. Hay que devolver favores, así sea en goles. Finalistas del “Rómulo” fueron Piedad Bonnet, Héctor Abad, William Ospina.
Mal que bien, los hermanos venecos nos han dado una mano en el proceso de paz. Sería una desconsideración derrotarlos.
Entrados en gastos, digamos que en Venezuela circula un delicioso libro del escritor Juan Carlos Zapata. Lo recomiendo, pero no lo presto. Se intitula, “Gabo nació en Caracas, no en Aracataca”. En su documentado y bien escrito libro nos cuenta cómo fue de importante Caracas para el hijo del telegrafista.
Claro que de pronto el presidente Maduro aparece diciendo bestialidades como que Colombia exporta desempleo a su país. Con razón le di una gripa que le tiró a la cama y le impidió darse su cuarto de hora de fama, al lado del Papa Francisco, el Messi de Dios, hincha del san Lorenzo de Almagro.
Por todo lo anterior, “deliberadamente” Falco, James, Cuadrado y el resto de la tribu, sufrieron amnesia parcial de fútbol. Todos hicieron bien la tarea, es decir, no jugaron un carajo.
A raíz de la derrota les hemos dados hasta con el palo de escoba. No es para tanto. Lo dice el mismo profesor Pékerman: un mal día lo tiene cualquiera. Brasil ganó sin convencer del todo al Perú. Argentina quedó pagando con el 2-2 contra Paraguay. Y Bolivia, en quien pocos creían, está casi que clasificado a la siguiente ronda.
Brasil puede tener más plata, mar, garotas, playas, gente y territorio que nosotros, pero no más fútbol.  (Ojalá Zúñiga, el defensor de los cafeteros, como nos dicen, le pida disculpas a Neymar por haberlo sacado del último mundial con una patada aleve, por detrás).
Brasil tiene su Corcovado, nosotros tenemos el cristo de Monserrate. Ellos tiene su Ipanema. En Cartagena también trotan caderas. Nos han regalado creadores como de  Moraes (“el amor es eterno mientras dura”), Amado, los mejores cronistas de fútbol. Les recomiendo a Nelson Rodrigues quien escribió que Mané Garrincha “jugaba como quien cultiva orquídeas”.
Mi receta para volverlos papilla es simple: a esconderles la pelota, cambiarles esquema de juego, desempolvando el jurásico,3, 2, 5, recurri al 4-2-4, o al 5-2-3 En fin, a confundirlos.

El resto de la estrategia se la dejo a Pékerman que para eso le pagan. No les quito más tiempo. ([email protected])

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