Por: Miguel Robledo Restrepo
*Perdimos y no es el momento de llorar sobre la leche derramada.
Desde el pitazo de arranque Nacional (y también Junior) parecieron pensar en la lotería. Con la misma nómina del miércoles, excepto por la inclusión de Ibarbo en lugar de Arias, Nacional mostró una actitud cobarde y carente de cualquier ambición. Juego lateral, retroceso y cero llegadas en el primer tiempo fueron el resultado que además fue generoso para El Verde, pues Junior se arrimó con peligro en tres oportunidades. No incluyo las tímidas incursiones de Berrío e de Ibargüen iniciando el juego, pues Ibarbo, ¿acaso jugó?
El segundo tiempo, a pesar del ingreso del Alcatraz García y luego de Arley Rodríguez no cambió mucho las cosas. Siguió un Nacional conformista, como a la espera de los cobros. Poco interesado en atacar excepto por aquel cabezazo de Henríquez en la T izquierda de Sebastián Viera. Pensar que un equipo con Sherman Cárdenas, Macnelly Torres, Andrés Ibargüen, Orlando Berrío, Víctor Ibarbo y la suma de Daniel Bocanegra sea tan pobre ante el marco rival parece impensable. Pero eso pareció venir desde el camerino y no incluyo a Rueda.
Que haya sido fruto del buen juego juniorista es posible. Pero la pobreza Verde hace pensar otra cosa. Y que no suene a plañir o a disculpa mencionar la ausencia de Felipe Aguilar, Farid Díaz, Sebastián Pérez, Marlos Moreno y Alejandro Guerra que de una u otra forma fue determinante para empobrecer el rendimiento Verdolaga. Sigo pensando que con ellos hubiese sido a otro precio.
Vienen los cobros de 12 pasos: Alexis Henríquez ya había dicho públicamente, en una entrevista que esa instancia no le gustaba, que no entrenaba pare ella y que si lo hizo en el partido de ida fue por pedido del Profe Reinaldo; el resultado, balón al centro, rastrero y a los pies de Viera que no hizo sino recogerlo. El de Arley fue mandar a la guerra a un muchachito con muy poco recorrido, excepto por lo de Alianza el año pasado, sin la experiencia escénica que exige una final desde los 12 pasos.
Perdimos y no es el momento de llorar sobre la leche derramada. Sigue la semifinal de la Copa Bridgestone Libertadores 2016, la Copa Nissan Suramericana 2016 y la Liga Águila 2016. Esperamos que en mejores circunstancias, con una nómina más sólida y nutrida, capaz de responder a tamañas exigencias.
[Miguel Robledo Restrepo]





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