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Una pésima obra de suspenso.

Por Gilberto Maldonado Bonilla.

 

*Lo contrario sería lo anti-ético de vender un campeonato mediocre con el maquillaje del suspenso.
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Con el suspenso quieren los directivos del fútbol en Colombia maquillar la mediocridad, haciendo de caja de resonancia de los intereses de los propietarios de los derechos de televisión y del mismo patrocinador, una empresa de apuestas.

No es nada nuevo decir que el campeonato nacional es mediocre en lo organizativo y en la calidad misma del fútbol que nos corresponde ver. Son muchas las propuestas con intención de mejorar la administración del negocio del fútbol.

Aquí, los directivos, haciendo alarde de su carencia de instinto empresarial, han hecho oídos sordos a las sugerencias de los seguidores del fútbol. Y digo que es una carencia de instinto empresarial el hecho de no tener en cuenta las opiniones porque parecen no los perjudicara en lo más mínimo la crisis administrativa y la crisis de calidad.

Y asombra la ley de la inercia practicada por los directivos del fútbol. Y la ley de la inercia afincada en los directivos se supera de un modo sencillo: aplicando la filosofía de los países orientales del mejoramiento continuo. Para empezar deberían mirar la organización de los campeonatos del fútbol europeo.

Características: torneos de un año o, como diría la voz popular, torneos de largo aliento; y descenso o ascenso directo. Da pena ajena desdeñar la idea de trabajar con la metodología del los torneos europeos en aras de estafar a los aficionados con una pésima obra de suspenso.

Entiendo que los llamados equipos chicos del campeonato colombiano son los opositores de la idea de un solo campeonato al año. Miopía total. Si se implementara la metodología europea, los equipos “chicos” tendrían más margen de maniobra para luchar contra la sombra del descenso. Y esa lucha implica más calidad para el fútbol, claro está eliminando el llamado promedio.

Entonces, torneos con una estrella al año; ascenso y descenso directo complementado con la suspensión del promedio. Se ganaría en lo administrativo y el aspecto de la calidad. Este último aspecto es más complejo porque no es fácil superar la ideología del conformismo que ha dominado en el fútbol durante muchos años.

Ahora, si se quiere continuar con el esquema actual , si la falta de instinto empresarial es tan enorme por parte de los directivos como para pensar en un cambio radical en la estructura del campeonato nacional, se podrían implementar cambios como el ascenso o descenso directo, reducir el número de equipos clasificados a las fases finales.

Pienso que con estas modificaciones y dentro del esquema actual se puede ganar en lo cualitativo; y a la vez se daría la reclamada reducción de las fechas de fútbol profesional.

Lo contrario sería lo anti-ético de vender un campeonato mediocre con el maquillaje del suspenso. El maestro del suspenso, Edgar Alan Poe, debe estar revolcándose en su tumba.
Gilberto Maldonado Bonilla.

Hincha de Atlético Nacional
Medellín

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