Venta de Neymar, consecuencias. Por Álvaro Santamaría Ochoa

Por Álvaro Santamaría Ochoa

*Barcelona aprovecha la oferta y ¿qué pasará con la cotización de Messi y Suárez?
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El Triángulo de las Bermudas… se quedó sin un vértice.

Las miradas de quienes disfrutamos con el talento y genialidades en el fútbol , están ahora dirigidas hacia el PSG, no sólo por Neymar, también lo es por Cavani, el uruguayo y los demás astros que logró reunir el acertado propietario del Club Francés.

El estreno de Barcelona sin Neymar contra Real Madrid es el presagio de una pérdida de imagen grande no sólo porque el brasileño haya partido sino por el solo hecho de haber liberado al adversario en utilizar tantos jugadores en su marca pues ya sin Neymar, habrá mínimo dos jugadores de marca en otros oficios en el campo e inclusive fortalecer el control en la marca del argentino Messi, porque neutralizándolo  y sin contar con Neymar el reflejo nefasto será tangible en el número de goles del uruguayo Suárez.

Vendieron bien, es cierto, pero también verán la disminución en la cotización de Messi y Suárez. Ese Triángulo de las Bermudas donde han caído atrapados los contendores,  ante la magia tan milimétricamente compensada en las virtudes de cada vértice. Messi arrancando en su habitual gambeta para descargar en Neymar, vértice ya ausente que deja incompleto ese triángulo que hasta hace poco atrapaba una enorme masa de seguidores, los mismos que hoy miran tristemente, cómo se fue el brasileño llevándose un enorme talento que enloquece al mundo futbolístico.

Se fue NEYMAR, y se llevó gran parte del talento de un Barcelona, que si bien es cierto ha puesto récord mundial en esta negociación, en donde se ganó un billete bien largo, cómo largo será el lamento de esta hinchada que  ya empieza a restarle a esa negociación el billete no menos largo que significará esa merma en el rendimiento de Messi y de Suárez, su goleador. ¿Qué será de la vida goleadora del uruguayo sin Neymar?

Es que en el fútbol es muy difícil encontrar jugadores que sean veloces, que transporten el balón con la cabeza levantada, que cambien de ritmo y cuando logran que su contendor se relaje, vuelve e imprime la velocidad para, conseguir que sus compañeros casi que con fichó en mano, levantaran el brazo como diciéndole a Neymar, ! NEY…. me toca a mí … dámela yo lo hago .

Ahora solo le pido a Dios que proteja a Messi de esas «podadoras» que zumbarán las espinillas y a Suárez que ahora tendrá que recurrir a más centros para sorprender en él área, porque gran porción del talento del Barcelona lo vendieron sin pensar en lo huérfanos que se sentirán sin el vértice brasileño, el gran Messi y el goleador Suárez. Pueda ser que no pierdan cotización los otros dos vértices, porque ese negocio era para plantarse y decir, » VENDO el TRIÁNGULO COMPLETO o NADA».
(Álvaro Santamaría Ochoa,
Fútbol con Identidad)

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