Victoria y reparos (Javier Castell López, El Heraldo)

Javier CastellPor Javier Castell López,
El Heraldo

*El martes en Montevideo la exigencia física no será contra el clima, sino contra el pundonor y la fuerza de los uruguayos.

El fútbol se juega con los pies, pero desde la cabeza. Y cuando ésta acumula una información sobre un determinado factor exógeno, la procesa y le da un rol protagónico, entonces condiciona la manera de jugarlo. Colombia y Perú jugaron intimidados por el insoportable calor y la abusiva humedad de Barranquilla y entonces sus acciones siempre tuvieron la parsimonia y la administración física como el punto de partida. Tamaña cautela provocó la escasez de cambios de ritmo que es requisito de la sorpresa.

En el segundo tiempo, cuando la temperatura fue un poco más benigna, las jugadas dentro o cerca de las áreas se incrementaron, no al punto de elevarlo a la categoría de emocionante. En Colombia solo Teófilo y Fabra por la zona izquierda, especialmente en el primer tiempo, se le revelaron ante ese incómodo invitado y generaron los mejores avances. El sentido de la ubicación del delantero barranquillero premió su inteligencia de juego y su activismo en ese período con el gol que abrió el camino.

Cumplidores en sus tareas defensivas Ospina, Sánchez, Murillo y Zapata se suman a los aspectos positivos que ayudaron a sostener la confrontación. Ningún aporte de Arias y Cuadrado por la derecha, espasmódico lo de Cardona, lento e intrascendente Guarín, e incomunicado, solo y sin cuota de peligrosidad Bacca, fueron algunas de las razones para la discreta presentación en general de la selección que dirige Pékerman.

El segundo gol de Cardona en la última jugada del partido mejora la estadística y estimula al autor, pero no explica el trámite y no disimula la irregularidad en el funcionamiento. En todo caso, sin James, sin Macnelly, con algunos debutantes como titulares en unas eliminatorias y un rival que ratificó el progreso evidenciado en la pasada Copa América, la consecución de los tres primeros puntos refuerza la confianza. Lo que no debe generar es la autocomplacencia y la creencia de que se jugó bien.

¿Podrá reaparecer Macnelly en Uruguay? ¿Dará continuidad a Guarín o elegirá un volante más de marca como socio de Sánchez? ¿Insistirá en darle otra oportunidad a Falcao con toda la evidencia en contra y en desmedro de otros que están mucho mejor?

En la próxima fecha será Uruguay el rival. No hay mucho más que decir del carácter y el espíritu competitivo de los charrúas. Aun sin Luis Suárez y Cavani, sus dos mejores jugadores, coronó una victoria que pocos logran: ante Bolivia en la paz. El martes en Montevideo la exigencia física no será contra el clima, sino contra el pundonor y la fuerza de los uruguayos. Creo que se va necesitar mucho más de lo expuesto ante Perú, para lograr algo positivo.

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