Capsulas de Carreño

Vivimos la ‘Catar-ata’ Mundialista

*Para hacer la infraestructura de una nación que parece irreal o sacada de un cuento de ‘Las mil y una noches’, fallecieron 6.500 obreros de la construcción procedentes de México, Colombia, Venezuela y de otras naciones.

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Día de la inauguración de la XXII Copa Mundial FIFA Catar-2022 el pasado domingo 20 de noviembre.

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 POR WILLIAMS VIERA, desde USA.

 

 

    La pelota ya rueda, la euforia futbolística se apodera de cada quien, y los ojos del globo terráqueo están pendientes de lo que ocurre en los ocho estadios, seis construidos y dos refaccionados, que fueron aprobados para disputar la XXII edición de la Copa Mundial de Fútbol Masculino organizada por la FIFA.

   A pesar de los gritos de gol que se escuchan desde el inicio del certamen hasta que finalice, el próximo 18 de diciembre, se habla, en intervalos, de lo que fueron los últimos 12 años en Catar con motivo de la inversión millonaria de 1.696 millones de dólares en infraestructura hotelera, metros, estadios, aeropuertos y establecimientos comerciales, entre otros, con el fin de modernizar esa nación árabe de mayoría musulmana, así como el de menor extensión territorial en Oriente Próximo en Asia Occidental.

Plano social

Desde el momento que se puso la primera piedra en el arranque de las obras, el ojo de la tormenta se quedó en Catar. En ese instante, con la llegada de albañiles desde diferentes naciones, entre ellas de México, Colombia, Venezuela, Filipinas, Kenia y el anfitrión, se habló y se sigue haciendo referencia, a las diversas publicaciones del diario británico ‘The Guardian’ con relación a los 6.500 trabajadores inmigrantes que perdieron la vida en sus puestos de trabajo debido a las condiciones infrahumanas en las que laboraban.

Eran los días en que trabajadores inmigrantes, provenientes de diferentes naciones del mundo, iban a construir las obras del mundial sin sospechar que podrían morir por las altas temperaturas por lo que saldrían en cajas mortuorias.

     “El número total de muertos es mayor. En las cifras no se incluyeron los obreros que fallecieron y que habían llegado, sin familia, de una infinidad de países del mundo”, dio a conocer el mencionado periódico.

De igual manera, Amnistía Internacional también dio a conocer que “de los 6.500 trabajadores muertos que calcula la entidad, Catar solo reconoció 39. El sistema de trabajo ata a los migrantes a sus empleadores: les confiscaban los pasaportes y no pueden cambiar de empresa sin su permiso”.

Durante la pandemia del coronavirus, el país asiático tuvo 161 mil contagios por Covid-19 y 257 muertes: murió más gente por el mundial que por el virus.

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Dos voces del fútbol

Debido al tema referido, Jürgen Klopp, técnico alemán del Liverpool, reflexionó sobre el Mundial que se realiza en Catar:

“Construir estadios en verano a 50 grados o lo que sea no es bueno para una persona. Nadie piensa ni antes ni ahora en esos 6.500 trabajadores que murieron en la construcción de los estadios”.

Klopp, además, dijo:

“Se registraron muchas oportunidades de denunciar cómo fue la concesión del Mundial. Dos o tres años para decir: ‘El proceso no está bien’. Pero mucha gente ganó dinero de manera equivocada olvidando las vidas que se iban a perder y que, obviamente, se perdieron”.

De igual manera, Jorge Luis Sampaoli, ex seleccionador argentino y entrenador del Sevilla de España, lanzó sus dardos al Mundial de Catar porque no se debió jugar en esa nación.

“Allí existen guetos para las mujeres. La FIFA decidió que se jugara en ese lugar por plata. El Mundial es un negocio y se deja de lado todo lo demás. Las consecuencias las pagan los de abajo. Por lógica, los jugadores ni siquiera miran de reojo lo extradeportivo. Ellos solo tienen los ojos puestos en lo que sucede en la cancha. Pero eso no es culpa de los futbolistas”, dijo Sampaoli.

Sigue la polvareda

Y mientras se producen los comentarios sobre los partidos de las 32 selecciones que fueron divididas en 8 grupos al igual que las actuaciones de sus figuras, cinco ciudades albergan la Copa del Mundo: Doha (capital de Catar), Al Rayyan, Al-Wakrah, Luisail y Al-Khor. Las últimas cuatro sedes se encuentran muy cercanas a la capital, a sólo 45 minutos en automóvil.

Pero a pesar de todo, se sigue haciendo referencia a los Derechos Humanos. Los activistas, incluidos los que viven en Estados Unidos, no se han tragado el discurso proveniente de apertura al mundo en cuestiones relacionadas con la homosexualidad, las muestras de afecto en público o los derechos y libertades de las mujeres que son inexistentes.

Catar, con una población que supera los dos millones de personas, tiene 250 mil ciudadanos cataríes y desde allá lanzan mensajes conciliadores cuando la mayor parte de sus habitantes son extranjeros que trabajan y viven allí sin pagar ningún impuesto.

¿Mensaje ‘conciliador’?

  Y justo, un mensaje ‘conciliador’ cuando se vive la ‘Cata-rata’ Mundialista fue dado a conocer en lo que se considera que es la cara real de una nación en la que algunos de sus habitantes, en muchas ocasiones, se “creen los reyes del mundo y tratan a los trabajadores como basura”, según contó el argentino Franco Severi, de 30 años, graduado en Turismo y Hotelería y quien vive desde hace 14 meses en la tierra que tiene la tercera mayor reserva mundial de gas natural.

Sin embargo, Khalid Salman, embajador del Mundial, le puso la tapa al pomo cuando dijo: “Las relaciones entre personas del mismo sexo están prohibidas ‘porque dañan la mente’…”.

Rueda la pelota, pero…

     Lo curioso de esta historia fue el aporte que realizó, recientemente, el suizo y ex presidente de la FIFA, Joseph Blatter, en el momento que se concedió la Copa Mundial, hace 12 años, y lo reiteró:

“Fue un error darle la sede del Mundial a esa nación del Golfo Pérsico. La balanza la inclinó un encuentro entre Nicolas Sarkozy, en ese momento presidente de Francia, y el ex futbolista Michel Platini, quien ocupaba los cargos de presidente de la UEFA y de vicepresidente de la FIFA. Aquello influyó para cambiar votos importantes a favor de Catar cuando todo estaba a favor de Estados Unidos”.

Blatter, de 86 años, habló con el grupo de diarios suizos Tamedia. Fue su primera entrevista desde que fue declarado inocente junto a Platini de la acusación de que realizaban malos manejos financieros en la FIFA.

El juicio en contra de los implicados fue realizado por un tribunal federal, pero tanto Blatter como Platini fueron expulsados del fútbol durante ocho años por violaciones éticas en el escándalo de corrupción conocido como ‘FIFA-Gate’ y en el que, recordamos, el ex presidente de la Federación Colombiana de Fútbol y ex vicepresidente de la CONMEBOL, Luis Bedoya, “fue acusado por los delitos de fraude en transferencia bancaria y conspiración de soborno”, según dieron a conocer agentes del FBI en el momento que llegó a Nueva York, el 12 de noviembre de 2015, después de presentar su renuncia irrevocable “por motivos de carácter personal” tres días antes, el 9 de noviembre, y desde entonces  sigue esperando su condena por su participación en el ‘FIFA-GATE’ luego de ser suspendido de por vida por FIFA de toda actividad que involucre al fútbol.

Bedoya lleva 7 años con el ventilador encendido debido a la información entregada a los investigadores que hizo posible el destape de la corrupción en diferentes Federaciones del mundo por lo que se sigue recordando una frase de Diego Armando Maradona, el ‘10’ argentino: “Nunca declaré ante las autoridades por corrupción como les ocurrió a tantos dirigentes. Yo no robé a nadie, me equivoqué y pagué. Ellos se cagaron encima del templo del fútbol…, pero la pelota no se mancha”.

La euforia del gol o del triunfo, al menos para Ecuador, no puede ocultar la otra historia de la cita mundialista en Catar.

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