Capsulas de Carreño

Y ahora… Hiperglucemia. Por Jorge Iván Londoño Maya


Por Jorge Iván Londoño Maya

*Vuelven otros días de solvencia en el calendario, tiempo suficiente para que todos nos aliviemos de la hiperglucemia.

El desastre de juego mostrado anoche por Nacional frente al kínder del Cali, el avasallador fútbol desplegado por los azucareros, ese “nosequé” que todavía genera el patrón de juego del profesor Lillo y la postura cómoda de algunos jugadores, nos elevó  la concentración de azúcar en la sangre, dando lugar a una hiperglucemia.

Por enésima vez Armani (nuestro gran Armani) evitó un cinco a cero, con el cual el Cali se habría quitado de encima ese sanbenito que carga desde la final del torneo pasado. También para destacar a Felipe Aguilar.

 

Horror y error de partido, plagado de malas entregas, generoso en esa parsimonia que raya en la displicencia, de falta absoluta de táctica, rico en desorden técnico, y de ñapa  codazo y expulsión de Aldo Leao, como para ponerle el moño a tan desastrosa presentación.

 

El Cali echó mano de los muchachos de su guardería y los puso a recrearse en el mal gramado de Palmaseca, ante un Nacional que puso la pesada pero en falta de fútbol. Nuestros jugadores se limitaron a ver como entraban los azucareros como San Pedro por el Vaticano.

 

Nacional, gracias a las gracias de la Dimayor, ha contado con tiempo extra que ha servido, pues cree uno, para que el cuerpo técnico ajuste el equipo, lo ponga a punto y le imprima la marca registrada que quiere el señor Lillo; pues, todo eso lo dicen los entendidos, porque uno escasamente sabe gritar el gol, pero si lo de anoche, frente a uno de los equipos de rancio abolengo, (así haya jugado eliminado) de la misma estirpe de los que nos vamos a encontrar en la final,  se va a repetir, solo queda por exclamar…..!Apague y vámonos!

 

Veníamos de una luna de miel, enmarcada por cinco partidos ganados en forma consecutiva, jugando a ratos sabrosito, con muy buenos números en las estadísticas, de primeros en la fila,  ad portas de superar el récord de puntos en reclasificación y clasificados con demasiada anticipación, pero la derrota de anoche, por lo estruendosa, por lo inesperada, por lo sin sentido, nos vuelve a llevar a la dimensión de la duda y de los interrogantes, etapa que creíamos superada.

 

Vuelven otros días de solvencia en el calendario, porque en un lapso de trece días Nacional jugará los dos últimos partidos que le restan para cerrar la fase de todos contra todos, frente a Tigres y el Medellín, tiempo suficiente para que todos nos aliviemos de la hiperglucemia, y afrontemos con buena salud las instancias finales.

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