Capsulas de Carreño

Yo bauticé “La Danza Del Sol”: Miguel Zapata Restrepo

Medellín 1951. Foto archivo Carlos Serna.

*De la Redacción. Por estos días, con pausa para revisar publicaciones del pasado, Carlos Julio Serna encontró una revista Estadio de febrero de 1954. Rescastó un tema interesante sobre el origen del nombre de una barra emblemática del DIM, la Danza del Sol. He aquí la recopilación  en Viernes del Recuerdo.

Miguel Zapata Restrepo, periodista. Foto archivo El Colombiano.

Don Miguel Zapata fue fundador del radio periódico Clarín el 7 de agosto de 1958, el primer radio periódico fundado después de la caída de Rojas Pinilla. Se hizo famoso por la picardía de sus comentarios, su olfato político, sus agudos análisis y una sección que no se la perdía nadie, “La canción del día”.

“Clarín dice lo que otros callan”… era su eslogan que lo hizo de obligatoria sintonía. Sus noticias se emitieron diariamente por este popular noticiero radial entre 1959 – 1988. Clarín fue un gran difusor en el ámbito local de la vida social, política y económica de Medellín durante la segunda mitad del siglo XX. También trabajó en los periódicos El Colombiano y La Defensa. Se retiró en 1983 para aceptar un cargo diplomático que le ofreció su antiguo compañero de periodismo, el Doctor Belisario Betancur Cuartas.


HISTORIA CON PERUANOS

Fue a mediados de 1950 cuando el equipo Medellín tuvo su mayor brillo en el profesionalismo colombiano. Estaba conformado sobre la base de elementos  peruanos de primerísima categoría y contaba con la dirección de uno de ellos, Agapito Perales, a quien algunos comentaristas llamaban “La Fiera” por su juego recio en el puesto de defensa central.

Los elementos de otras nacionalidades que habían venido militando en el conjunto desaparecieron poco a poco: solamente tres hombres quedaban situados en lugares estratégicos del cuadro. Uno de ellos era el morocho antioqueño Gabriel Mejía, en la puerta; otro era Edgar Esquivel en la media y, finalmente Luciano Campos alero izquierdo. Estos dos últimos de nacionalidad costarricense.

Los peruanos gozaban ya de renombre personal entre los aficionados. Se mencionaba con cariño a los hermanos Perales, a Juan “Cartucho” Castillo, el incorregible bohemio que mejor jugaba en su puesto de medio derecho, mientras más licor consumía en la semana; al manco René Rosasco; el enigmático Oscar “Chino” Herrera; al técnico Manuel Tito Drago; al juvenil Luis Navarrete  o al callado Villanueva. Y olvidábamos a la figura más discutida del conjunto; el delantero centro Félix Mina, casi siempre apático en sus actuaciones; pero resuelto y decisivo en los momentos culminantes.


LOS PARTIDOS INOLVIDABLES

La hinchada del equipo Medellín es la más grande que hay en Colombia (1954). Ese nombre agita los pechos de los fanáticos de todas las edades y condiciones: bellas mujeres de refinada sociedad; gamines desarrapados que ganan el pan vendiendo periódicos; intelectuales de gran prestigio; estudiantes, empleados, obreros y desocupados, todos ellos forman esa inmensa muchedumbre que ha seguido  a través de los tiempos la trayectoria del cuadro  futbolero que lleva el nombre de la capital antioqueña y que viste una camiseta roja y un pantalón azul llenos de gloria.

En Mayo de 1950  el Medellín había brindado triunfos insuperables a sus seguidores. Habían caído en espectaculares encuentros Santa Fe de Bogotá,  Deportivo Cali, Sporting y Cúcuta. Especialmente este último, con el cual disputó la escuadra antioqueña un encuentro que jamás olvidarán los aficionados de este vecindario: aquel cinco – cuatro, rubricado con sangre, con vítores y con emociones incontenibles que hizo que del hipódromo San Fernando como un campo de batalla.

Constantino Perales y su hermano Agapito, peruanos que jugaron con el Medellín. Fotos archivo Carlos Serna.

 


DEMOS UN NOMBRE

Dirigíamos nosotros la página deportiva de “El Colombiano” y teníamos a diario la visita de los más vehementes aficionados. Éramos un poquitín hinchas del cuadro Medellín, aunque debíamos ocultarlo para evitar recelos de otras personas a quienes teníamos que brindar nuestra colaboración publicitaria y que se hallaban empeñados en sacar a flote las otras dos empresas que entonces existían en la ciudad. Ideábamos titulares de especial sensacionalismo para el equipo roji – azul, a tono con el entusiasmo de sus seguidores; y creábamos epítetos calculados para varios de sus jugadores.

Un día se presentó a nuestras oficinas Agapito Perales a decirnos: “Denos un nombre que se haga famoso en Colombia para nuestro equipo”. Nos puso de presente el prestigio  que ciertos títulos iban alcanzando en el panorama nacional, pues ya se mencionaba casi a diario “El Ballet Azul” (por Millonarios), “La Amenaza Verde (por el Deportivo Cali), “Los Motilones (por el Cúcuta Deportivo), etc. En tanto que el Medellín apenas se llamaba Medellín y todos sus hinchas querían otros nombres para mencionarlo con cariño desde las tribunas. “Qué tal Ballet Escarlata?, nos preguntó el mismo Perales. Y respondimos que sería un plagio simplón del título que usaban los Millonarios; pero no hallamos de momento alguna idea para complacerlo.

LAS ÚLTIMAS IMPORTACIONES

Pero en la noche del viernes 2 de junio encontramos lo que deseaba Agapito Perales. Al revisar el material extranjero para nuestra página, encontramos una crónica escrita por Luis Vidal Sologuren, corresponsal de la United Press en Lima, quien se refería a las próximas importaciones del Medellín, que fueron precisamente las últimas hechas  por esta escuadra.

Con cierta apreciación profética el corresponsal limeño  decía: “Segundo Titina Castillo es una reliquia que va a finalizar su brillante  campaña deportiva en Colombia. Afirma este hombre que el Medellín piensa  formar un equipo a base de diez peruanos”. Y añadía algo más para hablar sobre la brillante trayectoria que este jugador había tenido en el  pretérito.

Y al referirse al otro jugador viajero expresaba así: “Luis Caricho Guzmán es el prototipo del jugador peruano. Hábil, escurridizo, que prefiere una corta que deja fuera del juego al adversario a un pase de profundidad. Deja lo práctico por lo elegante; y si esto conspira  contra la efectividad, en cambio recrea la vista. Que otros hagan los goles. Caricho los estructura y da espectáculo”.


LA DANZA DEL SOL

Aquí estaba lo que nos había pedido Perales. Venían más peruanos y pretendían, ante todo, dar espectáculo y agradar la vista. Eran estas importaciones hombres que hubieran podido conocer a los primeros pobladores del Perú, según se exageraba su edad y su experiencia. Sabían todos los secretos de un extraño ballet, de tipo aborigen y más brillante que el de los argentinos.

Su forma de actuar, marrullera por lo indígena , debía ser la misma que utilizaron los incas ante su dios que era el sol. Venían pues, a formar la “Danza del Sol” en tierras de Colombia.

De una decidimos bautizar con ese nombre al equipo Medellín aunque tuvimos algunas dudas porque nos pareció algo cursi. Lo lanzamos al público con cierta timidez, pero quedamos convencidos que habíamos dado en el clavo, tal fue el plebiscito recibido para felicitarnos por la adopción del nombre.
(Tomado de la desaparecida revista Estadio,
recopilación Carlos Julio Serna)

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Un comentario

  1. luis rincon

    29 mayo, 2020 at 5:30 pm

    *Tema: La Danza del Sol
    Que tiempos aquellos Sr Carreño!!!!
    Luis Rincón, Bogotá

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