Capsulas de Carreño

ZUBELDÍA EN SU LABERINTO. Por Pablo Calle Jiménez


Por Pablo Calle Jiménez

 
*Es menester que mueva la nómina y encuentre un revulsivo, 0 goles en 180 minutos enciende alarmas.
Duele perder nuevamente ante Santa Fe, que últimamente nos tiene de hijos. Otra final que nos ganan y un trofeo que, si bien es de menor importancia, hubiera sido lindo tener en nuestras vitrinas. Duele también perder con autogol en pelota parada, y ante un rival que se dedicó a especular y fue amarrete en su fútbol.

Sobre el partido debo decir que fue tremendamente aburrido y carente de emociones. Preocupa mucho que Medellín prácticamente no remató al arco y no generó un solo mano a mano en los 90 minutos de la vuelta. Esa falta de ambición deja muy contrariada a la fanaticada del PODEROSO, que esperaba un plantel con más hambre de triunfo. Aunque en honor a la verdad, digamos también que prácticamente estamos en pretemporada y es normal que a varios jugadores aún les falte tomar ritmo de competencia, caso Quintero quien el año pasado jugó 160 minutos, según dijo Carlos Antonio Vélez en la transmisión.

Positivo para el DIM: En los 180 minutos de la Superliga vi mayor solidez defensiva, si bien aún hay errores por corregir. Se ha mejorado en la agresividad para defender la pelota parada en contra y los centros de costado. Mosquera y Pertuz se complementan bien y conforme tengan más partidos juntos se sincronizarán mejor. En Didier Moreno tenemos un baluarte, esperemos este año las lesiones lo dejen mostrar todo su potencial.

Sobre lo negativo, y como ya lo expresó María Victoria, está el juego por las bandas y la poca sincronización entre Quintero y Marrugo. Creo que Zubeldía tiene un problema a resolver y es el cómo va a acomodar a los dos creativos del PODEROSO, pues en la Superliga se vieron incómodos, quitándose espacios y entregando un producido muy por debajo de lo esperado para jugadores de tanta calidad. Y parte del problema también se da porque no tenemos carrileros a los cuales tirarle diagonales. Con laterales como Piedrahita y Arias, que poco pasan al ataque y no son precisamente los más veloces, Zubeldía tendrá que encontrar quiénes le hagan esa función de abrir la cancha para generar espacios.

En ese orden de ideas, se me ocurre que lo ideal sería hacer un 4-3-1-2 similar al implementado por Leonel. Yo dejaría los 4 de fondo tal como están, y en el medio jugaría con Didier de 5, Arias por izquierda, Marrugo por derecha, Quintero de enganche y dos puntas, que podrían ser Caicedo y Viola, teniendo en cuenta que Cortés, Nazarit, Hechalar, entre otros, entrarían a competir por un puesto adelante.

Con este esquema creo que se podría solucionar el tema de Quintero y Marrugo, y también se podría ganar en juego por las bandas, pues hoy por hoy no tenemos dos carrileros para hacer un 3 en la delantera. Pero sea cual fuere el planteamiento de Zubeldía, es menester que mueva la nómina y encuentre un revulsivo, porque 0 goles en 180 minutos no pueden menos que encender las alarmas.

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