BALANCE DIM. TODOS PERDIMOS (2). Por María Victoria Zapata

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Por María Victoria Zapata B.

 

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*Un equipo desequilibrado en todas sus líneas y demasiado corto en su nómina.
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Y a propósito de los refuerzos, asunto con el que se dio inicio al balance del segundo semestre del año 2016,  es un hecho que el Deportivo Independiente Medellín fue un equipo desequilibrado en todas sus líneas y demasiado corto en su nómina.

Si bien es cierto se sabía de antemano  de la participación roja en tres campeonatos, también se tenía un conocimiento muy claro  respecto de las deficiencias manifiestas en todos los sectores del equipo.  Se carecía de  otro arquero   de nivel, de  un central,  un lateral, un volante de marca, un armador y un genuino goleador.

No solo se  ignoró  el clamor del cuerpo técnico y hizo caso omiso de los apremios  del DIM  sino, como  ya lo detallé,  se burlaron las expectativas y necesidades del equipo  con la contratación de tres refuerzos (???) que  en  nada  contribuyeron con los requerimientos  para el segundo semestre del año.

La  grave de lesión de ligamento cruzado sufrida por  Leonardo “el chacho”  Castro el 24 de agosto, en el primer juego contra Sportivo Luqueño,  rompió por su punto más débil  la  frágil  y  reducida nómina del Medellín y lo dejó  en completa orfandad en materia de  definición. Ni Juan Fernando Caicedo cuyo divorcio con el arco contrario es desconcertante (apenas cuatro anotaciones en el semestre – tres por Liga y una por Sudamericana), ni  Burbano, ni  Luis Carlos Arias, ni los delanteros improvisados,   ni los por entonces contratados  Mena e Ibargüen fueron solución para la endeble línea de ataque roja.

Si a ello le añadimos las deficiencias en armado con un Christian Marrugo que nunca encontró un socio, las preocupantes fisuras en marca y las enormes grietas tanto por las bandas como en zona defensiva central y en pórtico,  era apenas lógico que  el desbalanceado  Medellín empezara  perder solidez y a decaer en su rendimiento,  tal como  ocurrió desde la duodécima fecha  tras los empates  con Jaguares, Águilas de Rionegro y Deportes Tolima y las humillantes derrotas ante Alianza Petrolera y Fortaleza.

Con un fútbol, un planteamiento  y una motivación que cayeron  igualmente en picada  por razones que  no están  claras para  la hinchada del DIM, las pésimas presentaciones en Copa Sudamericana, especialmente en los  partidos fuera del Atanasio Girardot,   en el cierre de la fase clasificatoria del campeonato colombiano y las dos derrotas con Santa Fe en cuartos de final de Liga, las eliminaciones de ambos torneos estaban más que  anunciadas.

El DIM que vimos caer en condición de visitante con Sportivo Luqueño (0-2), Santa Cruz (1-3) y Cerro Porteño fue denigrante. Y el Medellín  que deambuló  por las diferentes gramillas del país en la segunda parte de la Liga Águila, fue sencillamente vergonzoso y humillante…!!!

 

¿Qué ocurrió con Leonel? ¿Por qué perdió el rumbo?
Hasta la  undécima fecha, en el triunfo local, 2-0, al Deportivo Pasto, el 10 de septiembre, el DIM respondió a las expectativas,  tuvo un desempeño que fue continuación del fútbol que le llevó al título, acumuló 23 puntos  y se mantuvo en la parte alta de la tabla de posiciones.

De ahí en adelante, no solo se vino a menos  el fútbol rojo sino que  además  se pulverizaron   las acciones y gestiones de Leonel Álvarez y la  actitud de la casi totalidad de jugadores. Al técnico se le fueron las luces por completo, se le perdió el libreto y se le descuadernó el equipo.

Como un castillo de naipes  se derrumbaron los planteamientos, las lecturas del partido,  la capacidad de reacción,  el fútbol asociado,  el acierto  en las sustituciones, el liderazgo de Álvarez,  la importancia motivacional de jugadores como González, Molina y Marrugo, el sentido de pertenencia, las ganas y la identidad del equipo. Se diluyeron por igual fútbol, táctica, estrategia, ambición y corazón.

Fue sorprendente la metamorfosis sufrida por nuestro gran referente, Leonel Álvarez y me niego a creer que, por obra y gracia de la grave lesión del chacho Castro,  un técnico de su calidad  extraviase  en un segundo todas aquellas características que le llevaron a ser el entrenador  más ganador en la historia del Deportivo Independiente Medellín.

No tiene explicación lógica la forma como   el orientador  Poderoso  se obnubiló con  incomprensibles oncenos inicialistas, estrambóticos módulos defensivos,   estrafalarios experimentos tácticos y posicionales, obstinadas titularidades de jugadores sin nivel,  afrentoso olvido de juveniles  como Eduard Atuesta, por ejemplo,  injustificables  sustituciones, relevos extemporáneos y, lo peor de todo, la pérdida total de ascendencia   grupal.  Se desdibujó el adalid rojo, se desvaneció el motivador, se desgastó el técnico y   se paró el equipo.  ¿Qué ocurrió realmente?

Es muy posible que no lo sepamos nunca con certeza,  pero las gestiones que se adelantaron imprudentemente en busca de un reemplazo  suyo y que trascendieron  a despecho de quien las llevó a efecto,  se manifestaron   de  una u otra forma en el  insólito comportamiento del Cuerpo Técnico del DIM y, por coletazo,  en el inaceptable proceder de una plantilla de jugadores que, lejos de encarar con fútbol, gallardía  y actitud las defensas del título y  de su caudillo y guía,   contribuyó al deterioro del trabajo de  Leonel Álvarez y le dio, igualmente,  entierro de  última  categoría al segundo ciclo Álvarez en el Medellín y  las ilusiones de la hinchada roja en el semestre recientemente concluido  para el Equipo del Pueblo.

Lo que sucedió con el Deportivo Independiente Medellín  va mucho más allá del desgaste de un equipo que no alcanzó a hacer pretemporada después de la obtención del título y  de la seguidilla de lesiones de jugadores, fundamentalmente la del goleador Castro. Hubo circunstancias  que  dejaron al equipo sin corazón en la gramilla y sin líder en el banco y esas son las que pedimos los hinchas nos sean aclaradas.
(Balance DIM sigue. Entrega 3: Los jugadores)
[María Victoria Zapata B.]

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2 respuestas a «BALANCE DIM. TODOS PERDIMOS (2). Por María Victoria Zapata»

  1. Carlos Enrique Velez Posada
    Medellín / Medellín

    *No seamos desagradecidos con quienes nos sacaron prácticamente de la B
    Allá estabamos condenados. En nuestra historia ha habido otros directivos mucho peores, y seguramente, algunos mejores. Culpar solo a los directivos del momento actual no es justo. Averigüemos bien lo sucedido en la interna del DIM. Allí hay muchas explicaciones, pero sigo creyendo, como lo dije desde el primer semestre antes de ser campeón en esta página, a Leonel le quedó grande el equipo con la nómina que tenía. Lo sacó campeón si es cierto, pero desde ese primer semestre, ya se tenían problemas en el manejo. Jugadores en posición equivocada (Hechalar, Mao), cambios criticables y casamiento con algunos), poco apoyo a las inferiores.

    Leo no fue el mismo en esta segunda etapa que en la primera y aprovechó la tormenta con Congote (gracias a Dios, bien ido), para soslayar la atención de la hinchada. Su soberbia fue gigantesca y ella es gran causal de su debacle.
    Carlos Enrique Vélez P. Medellin, El Poblado, hincha rojo, 59 años.

  2. alex aguilar
    barrio el B/Aires, Medellin / Deportivo Independiente Medellin

    *Lo del DIM tiene nombre propio
    Es claro que todo esto que sucede al interior del equipo rojo tiene nombre propio Elkin Congote. Muy a pesar del enorme apoyo de la afición a Leonel Álvarez, sabíamos que saldría del equipo, mientras que el sr. Congote le cobraba por encargo al estratega rojo, francamente el Medellin de nuestros amores ha tenido «pésimos» dueños, ya es larga la lista de «aventureros» que abusan de ese patrimonio del fútbol antioqueño y salen con un chorro de babas al final, como si el crecer fuera tan solo una lejana ilusión.

    De nada valio el aguante de la tribuna para Leonel, una tribuna que lo quería seguir teniendo en el banco, porque Leonel se volvió el mejor amuleto del rojo y con su liderazgo y sapiencia podía manejar con lujo de detalles al equipo, para eso le pidió «refuerzos» a sus mediocres dueños y teníamos la ilusión de verlo dirigir en la libertadores que el mismo logro. ahora todo es incertidumbre, tecnico nuevo, jugadores nuevos, sistema nuevo, habrase visto tal desproposito???

    Estamos condenados a la mitad de la tabla con estos dirigentes de papel, mientras los del frente les muestran una empresa sólida y estoy completamente seguro, que no les da pena, o de pronto a Silva Meluck, porque ya era hora que saliera a dar la cara y a decir que él no considera fracaso porque ya ganaron el primer torneo, vaya mediocridad.
    Alex Aguilar, Barrio Buenos Aires, hincha del DIM

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