Por María Victoria Zapata B.. //
Columnista Cápsulas.. //

Con una alineación que contó solamente con el debut del arquero uruguayo Salvador Ichazo, un fútbol individual y colectivo inexistente, una propuesta carente de ambición y un muy mal arbitraje del colegiado caldense Sebastián Toro, comenzó la participación de Deportivo Independiente Medellín en Liga 2026-I, con derrota, 0-1, ante el Deportivo Pasto, en el estadio Libertad de la capital nariñense.
El partido como tal, dejó nuevamente en evidencia todos los yerros e inconsistencias duramente cuestionados al DIM en los recientes campeonatos: un equipo pasivo y sin alma, predecible, acéfalo, permeable en defensa, sin peso alguno en mitad de campo, sin profundidad ni ataque, sin modificaciones en su comportamiento en el gramado ni en el banco. Un DIM que es el espejo de políticas dirigenciales, erróneas, insensatas y faltas de estructura, proyección y aspiraciones.
Nada cambió.
Y vimos una vez más a un Independiente Medellín distante de aquel que durante algunos tramos del campeonato anterior nos ilusionó con su fútbol y efectividad. El de ayer, fue otra vez el equipo desarticulado, desconcentrado y apático, sin ideas ni cambio de ritmo el indolente en partidos decisivos, aquel que en los últimos años únicamente ha sumado fracasos y decepciones.
El mismo DIM que olvidó el potencial del polaco Fydriszewski y lo dejó otra vez huérfano de balones y de socios. El que volvió a mostrar a su técnico Alejandro Restrepo nublado en grado superlativo, tanto en la confección del onceno inicial como en el planteamiento del partido y en su lectura y, además, como ya es costumbre en él, tardío en las sustituciones. El mismo DIM desprovisto de un adecuado manejo técnico, de carácter y argumentos que jugó al empate y fue castigado con la derrota.

Por ello, la trillada frase “los mismos con las mismas”, definió con exactitud los aletargantes y poco auspiciosos 90 minutos del debut rojo en la capital nariñense. Una frase que encierra el dolor de ver la soledad del goleador del DIM y su búsqueda de balones en zona medular, el bajísimo nivel de Leyser y Francisco Chaverra, de José Ortiz, Daniel Londoño, Alexis Serna y Léider Berrío, entre otros, la confusión del técnico Restrepo, y las carencias de una escuadra a la que no obstante sus limitaciones en los torneos que le antecedieron, ayer no se le vio mejoría en nómina, en recursos tácticos ni en juego.
Sin expectativas y sin ilusión.
Ante Deportivo Pasto debutó el cancerbero uruguayo Salvador Ichazo. Aun no sabemos si los nuevos jugadores de campo y reencauches confirmados hasta ahora – Didier, Yony González, Viveros Balanta, Montaño, Dávila, Larrosa y Daniel Cataño -si se hace efectivo su regreso al DIM- llenarán los grandes y severos vacíos que el equipo presenta en su nómina. De momento, ésta no genera más que dudas, reservas y descontento, que se acrecentaron con ese fútbol con sabor a nada y la consecuente derrota ante el Deportivo Pasto en el primer juego de Liga.
Tampoco hay lugar a la ilusión. La moral del hincha, su alegría, su esperanza, todo le fue arrebatado. El seguidor del DIM fue desdeñado, maltratado y burlado de forma reiterada. El delgado hilo que sostenía la relación con Raul Giraldo y Cía. finalmente se rompió. De ahí mi pregunta obligada ayer, al término del partido: ¿Cree la dirigencia del DIM que con este equipo, este fútbol, esta actitud y esta falta de … casi todo, va a reconquistar al hincha poderoso, a devolverle la alegría y la fe, a cerrar la enorme brecha que después del título 2.016 ella misma abrió???
El tiempo lo dirá.
[María Victoria Zapata B.].





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