Capsulas de Carreño

El chárter de Millonarios no funcionó.

Por Ángel Julio Rodelo.
Columnista – Barranquilla.

 

 

 

El partido de ida de la final de la Copa Betplay fue intenso y arduamente disputado. Millonarios y Junior se trenzaron en una lucha táctica y estratégica, y de esfuerzo físico y atlético. La velocidad en el desplazamiento hacia zonas contrarias fue predominante, como también la marca implacable y recia.

Millonarios, que ha tenido la fama de ser un expositor exquisito del juego, no lució brillante en la cancha del estadio Metropolitano. Quedó en deuda. Y todo por dedicarse a friccionar y no jugar a su estilo, el cual traicionó tratando de enfocarse en cerrarle los caminos a los ágiles del onceno Rojiblanco. La verdad, hizo poco con el balón a pesar de poseer una de las mejores técnicas individuales y colectivas de la Liga colombiana.

Álvaro Montero y Andrés Llinás regresaron en chárter desde Santa Clara, llegaron a tiempo y fueron titulares anoche pero Millos perdió con Junior. Foto @MillosFCoficial.

Daniel Ruiz y Andrés Gómez, atendieron el cerrado de vías a Walmer Pacheco y Omar Albornoz, se dedicaron en gran manera a marcar y cerrar espacios en las bandas, igual el resto de jugadores capitalinos, como es el caso del punta Luis Carlos Ruiz, y por ello no generaron contenido asociado con la pelota, que, en esencia, es la parte fuerte del elenco capitalino.

Claro que, en el primer tiempo, los orientados por Alberto Gamero produjeron dos situaciones profundas que fueron controladas por el golero uruguayo Sebastián Viera; una de ellas fue un mano a mano entre el samario Ruiz y el portero de Junior, que, finalmente, supo contener de manera providencial Viera.

En ese primer segmento, Junior tuvo la oportunidad más clara en los pies de Omar Albornoz, tras asistencia de Fabián Sambueza, pero le faltó dirección y eficacia al remate del ariete cartagenero.

Antes del partido, hubo suspicacias por la designación del árbitro bolivarense Carlos Ortega, quien en jugadas puntuales se equivocó en la toma de decisiones disciplinarias. Además permitió el juego brusco y dejó de expulsar a Omar Bertel por una infracción violenta sobre Walmer Pacheco y no le sacó la segunda tarjeta amarilla a Luis Carlos Ruiz. Ortega se equivocó de forma flagrante y, además, favoreció los intereses de Millos.

Para la segunda parte, Julio Comesaña movió sus fichas, sustituyó a Velasco, Albornoz y Rossi por “Cariaco” González, Yeison Gordillo y Edwin Cetré; en busca de soporte en la mitad de la cancha, y de dinámica y mayor explosión en los terrenos del visitante.

Seguidamente, Dany Rosero se lastimó el tobillo y fue suplido por César Haydar, quien a la postre fue el encargado de conectar de cabeza para anotar el gol que sentenció el triunfo de su escuadra. Haydar se le movió a Llinás, salió de la zona de referencia de marca e impactó de forma fulminante sobre el pórtico de Montero. Curioso: la anotación fue gestada en zona de influencia de quienes viajaron en chárter desde los Estados Unidos tras participar en la fecha Fifa con la selección nacional.

Después del gol, Millonarios intentó responder pero su juego ofensivo careció de continuidad y claridad. Mientras que Junior fue laborioso y comprometido en sus faenas tácticas, para sostener el bloque de marca y cuidar el resultado; llenando los espacios defensivos para, de esa forma, reducir la capacidad gestativa de su rival.

Finalmente, sin atenuantes, en franca lid y limpiamente, los Tiburones cumplieron la tarea: doblegaron al equipo favorito de la gran mayoría, que alineó a Montero y Llinás, como lo pedían el técnico Gamero y la prensa bogotana. Así el triunfo se eleva en méritos y se disfruta mucho más. Por demás, esta victoria abre las puertas de la ilusión del título y de acceder a la Copa Libertadores.
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